Su nombre apareció vinculado al supuesto favorecimiento que SYASA, su empresa constructora, recibe del Estado. Aunque evitó hablar de la polémica construcción en Villa Urquiza, las últimas dos respuestas evidencian que la infraestructura de servicios públicos en los barrios porteños colapsa ante determinados megaproyectos edilicios.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

Tras el derrumbe de la vereda lindera a la obra en construcción de Triunvirato y Olazábal, que puso en grave riesgo la integridad de un local comercial, desde este medio hicimos contacto con los responsables de la obra. Buscando antecedentes encontramos que su director, el Ing. Rodolfo Seminario, aparece asociado a una denuncia periodística de la revista La Tecla. “El ministerio de Desarrollo Urbano sigue beneficiando a determinadas empresas al momento de adjudicar obras o servicios. A principios de septiembre de 2014 volvió a hacer uso de la contratación directa para el gerenciamiento de obras que se llevan a cabo en el Teatro San Martin (TSM). En concreto, la Ciudad contrató -de manera directa- a la firma Seminario y Asociados SA (SYASA) por un total de $ 7.644.945”, señala el informe.
Ex director del Grupo Roggio, el Ing. Seminario nos recibió en sus oficinas de Diagonal Norte al 600 bajo la condición de aclarar exclusivamente las imputaciones personales. No obstante, logramos alguna referencia breve sobre la polémica obra de Villa Urquiza.

-Se lo acusa de que SYASA se benefició con contratos del Gobierno de la Ciudad en servicios de asesoría y auditoría externa.
-Somos un grupo que trabajamos desde Argentina hasta México. En general realizamos proyectos inmobiliarios de un determinado volumen hacia arriba. Actualmente tenemos en ejecución dos millones y medio de metros cuadrados en diferentes países.

-¿Destacaría alguna obra de la sociedad?
-Fue muy importante cuando surgió la licitación pública e internacional del Teatro Colón. Ganamos la oferta y entramos a esa obra, que venía muy complicada desde hacía muchísimos años. Había conflictos gremiales, 17 contratos en marcha… Debíamos constituirnos como el construction management, el brazo ejecutor del cliente. Entre gente nuestra y empleados de la Ciudad, formamos un equipo de 80 personas. Había que inaugurar el 24 de mayo de 2010. Creo que realizamos un trabajo muy bueno y ahí empezó nuestra relación con el Gobierno a través del Ministerio de Desarrollo Urbano, a cargo del Arq. Daniel Chaín. Quedaron muy agradecidos con nosotros. Ganamos el primer premio en la Construction Management Association of America (CMAA), la FIFA de los constructores.

-¿A partir de ahí se volvió más frecuente la colaboración?
-Sí. Por un lado nos llamaban para intercambiar ideas, pedirnos asesoramiento. Por el otro surgían trabajos chicos, de no más de 400 mil pesos, que no requerían licitación sino compulsa de precios. Así surgieron trabajos como el del Teatro San Martín o el Instituto de Vivienda de la Ciudad.

-Lo que reprocha la nota es que esa clase de obras podían haberlas hecho las respectivas gerencias técnicas de esos organismos y no una empresa privada…
-¿Por qué entonces nos buscaban a nosotros? ¿Cuando usted tiene un problema administrativo dentro de su empresa lo intenta resolver con los mismos empleados administrativos? Había razones internas que impulsaban a las autoridades a buscar profesionales de otro perfil técnico fuera de su ámbito. Los gobiernos que hemos tenido han hecho todo lo necesario para destruir las organizaciones del Estado. Vialidad Nacional es un ejemplo. Su antigua sede funcionaba en los tribunales federales de Comodoro Py. El nivel de personal técnico alcanzaba estándares a nivel mundial que hoy son impensados. Obras Sanitarias de la Nación es otro caso.

-¿No termina siendo doblemente costoso para las arcas del Estado requerir servicios de asesoría externa, teniendo su propio personal?
-En Argentina no nos hemos dado cuenta todavía de qué sucede en el mundo. Empresas como la nuestra crecieron porque reportan a un grupo selecto de funcionarios públicos.

-Ese es un modelo que favorece a la actividad privada…
-¿Pero qué es más barato y eficiente? El otro modelo ha tendido a burocratizarse en el mundo. En nuestro país, los organismos técnicos se han politizado.

-En ese contexto, ¿considera que su empresa ha sido especialmente beneficiada por el Gobierno de la Ciudad?
-Será por eso que no tenemos ningún contrato en este momento ni vistas de tenerlo. Lo último fue en el Teatro San Martín. Nosotros básicamente trabajamos para privados.

-También se lo acusa en la nota de ser monotributista en una categoría baja y vivir en Puerto Madero.
-(Carcajadas) ¡Claro! Yo, Rodolfo Seminario, soy monotributista. Debo serlo porque tengo algunos ingresos personales, cómo alquileres. No así los de la empresa, que es una sociedad anónima que paga sus impuestos.

-¿Qué puede decir de la obra de Triunvirato y Olazábal?
-No quiero referirme en particular a la obra, háblelo con mi apoderado.

-En el barrio hubo varios antecedentes de conflictos en la construcción y desde entonces los vecinos están intranquilos. ¿Podrá desarrollarse la obra de Villa Urquiza sin contratiempos ni vicios ocultos?
-Quédese tranquilo. A veces tenemos problemas como éste (se refiere al derrumbe de la vereda) porque no se han hecho inversiones en materia de infraestructura.

-¿Está Villa Urquiza preparada para el crecimiento demográfico y edilicio que viene teniendo desde hace más de una década? Esa es la pregunta del millón.
-Se supone, se supone (lo repite) que cuando aprueban un proyecto edilicio las autoridades tienen prevista la infraestructura del lugar.

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