La mayoría de los proyectos de Ingeniería Sin Fronteras Argentina consisten en construir, ampliar o reparar escuelas, merenderos, cooperativas, salones comunitarios, o puentes. En charla con una vecina de Villa Urquiza, voluntaria de la organización, nos enteramos de qué va su labor.

Por Adrián Alauzis

alauzis@periodicoelbarrio.com.ar

Ingeniería Sin Fronteras Argentina (ISF-Ar) es una asociación interdisciplinaria sin fines de lucro que trabaja por el desarrollo de comunidades en situación de vulnerabilidad a través de proyectos de ingeniería. Propone que los saberes de ingenieros, profesionales de otras disciplinas y trabajadores de distintos oficios se sumen y acompañen en el desarrollo de las comunidades más postergadas del país.

Mora Laiño es Comunicadora Social egresada de la Universidad de Buenos Aires, y vecina de Villa Urquiza. Además de su trabajo habitual de nueve horas, participa como voluntaria de ISF-Ar. En una charla amable nos cuenta acerca del proyecto.

-¿Cómo empezaste a ser parte?

-Ya de mi época de estudiante de Comunicación Social en la UBA tenía siempre ese interés de hacer algo por lo social, siempre entraba en organizaciones donde por algún que otro motivo no me enganchaba. En un momento hice un curso de emprendedorismo y conocí un chico que era parte de Ingeniería Sin Fronteras, recién hacía dos años que habían empezado. Era interesante el modo en que trabajaban. Entonces a través de este amigo entré como voluntaria en el Departamento de Comunicación para dar una mano. Me di cuenta de que era el lugar en el que me sentía cómoda, representada, y que era muy coherente con todo lo que proponía y lo que decía; ponían objetivos muy claros y maneras de trabajar muy articuladas, consensuadas entre todos. Sentí que era el lugar donde me iba a quedar… y aquí estoy.

La organización se constituyó en marzo del 2012, producto de la unión de personas que tenían la inquietud de emprender esta iniciativa en la Argentina, porque ya existen contrapartes en otros lugares del mundo. La conducción recae en tres personas: el ingeniero mecánico Adán Levy y la licenciada en antropología sociocultural Natalia Zlachevsky en la Coordinación General y el diseñador gráfico Mariano Cerrella en Comunicación. Actualmente cuenta con cuatro personas rentadas y 150 voluntarios.

-¿Qué te llamó la atención de las actividades que hicieron en el último año?

-Se trabaja en diferentes provincias y lo que me llamó la atención es que, además de hacer un proyecto en un lugar, ISF-Ar se involucra con la comunidad. No es que hacen un proyecto y se van, sino que se busca lograr un empoderamiento de la comunidad para que puedan seguir solos, pero se acompaña el proceso. Pasó cuando fueron a hacer un puente en Santiago del Estero y terminaron haciendo dos: además se sumó una propuesta de agua. Se genera un vínculo más profundo que el proyecto en sí mismo.

-¿Cómo nace un proyecto?

-Un canal es la web, donde hay un formulario para completar, pero también llegan a través de algún vínculo con la comunidad. Alguna persona que esté al tanto de cierta problemática en donde se puedan construir lazos de confianza para trabajar en conjunto. Después por se piden voluntarios para hacer las tareas puntuales.

Cabeza 1

-¿Quién realiza las obras?

-Los mismos voluntarios liderados por un grupo de coordinadores de ISF y en cada obra se suman locales. Se pueden sumar personas que no sepan nada, yo que soy del área de comunicación puedo ir y dar una mano en la obra, no hace falta experiencia ni importa la edad. Hacen falta ganas, nada más querer dedicar un sábado y ayudar.

Como toda organización de este estilo, una de las principales cuestiones es el financiamiento. Proviene en su mayor parte de donantes que contribuyen mensualmente y también reciben apoyo de consejos profesionales, universidades y asociaciones. En los últimos dos años, por cada dólar que financió la estructura de ISF-Ar se generaron cinco dólares de recursos para proyectos. Para estos se puede recibir donación de materiales o pasajes, por ejemplo.

La mayoría de los proyectos de ISF-Ar son de infraestructura: consisten en construir, ampliar o reparar escuelas, merenderos, cooperativas, salones comunitarios o puentes. También se trabaja sobre energías renovables y calidad de agua. Tienen proyectos en cinco provincias: Santiago del Estero, Chaco, Buenos Aires, Chubut y Tierra del Fuego, además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trabaja en localidades rurales aisladas, en pueblos campesinos y en villas y asentamientos urbanos.

Algunos de los proyectos finalizados son la construcción de un salón comunitario en el barrio Ramón Carrillo, de la Ciudad de Buenos Aires; la construcción de una carpintería metálica y la reparación de un merendero en el barrio La Cárcova, en  el Gran Buenos Aires; y la construcción de dos puentes en Colonia Dora, Santiago del Estero.

 

Cómo participar

En cuanto al financiamiento, generalmente los voluntarios son donantes pero cualquier persona puede adherir su tarjeta de crédito para hacer un aporte mensual. Por medio del formulario en línea, se puede proponer un proyecto y las personas que serán de vínculo con la comunidad involucrada. Cuando un proyecto se pone en marcha, cualquier persona con o sin conocimientos se puede ofrecer para el trabajo en el lugar que se verá beneficiado.

Las tareas se difunden a través de la página web www.isf-argentina.org y las redes sociales (Facebook, Linkedin, Twitter y Google+). También envían un newsletter mensual y reciben consultas a través del e-mail info@isf-argentina.org.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2016/05/Cabeza-2-1-150x150.jpg