El campo de juego está ubicado dentro de uno de los reservorios del polideportivo y el 29 de septiembre quedó sumergido bajo el agua, que luego se escurrió hacia el arroyo Medrano. Muestras de ese afluente tomadas por ambientalistas de la Universidad Nacional de San Martín indicaron la presencia de gran cantidad de materia orgánica.

Por Hugo Campos *
hugomcampos@yahoo.com.ar

El sábado 29 de septiembre se registró una tormenta que, según la Estación Meteorológica Automática de la Universidad Nacional de San Martín, fue de aproximadamente 85 milímetros. Esta cantidad de agua provocó nuevos anegamientos en toda la zona de la cuenca del arroyo Medrano, particularmente en el barrio de Saavedra. De todos modos, mucha del agua captada por este afluente del Río de la Plata fue retenida por los reservorios del Parque Sarmiento.
Como puede observarse en las fotografías, uno de estas cuencas artificiales contiene una cancha de fútbol y, aunque no se vea, a un costado se encuentra un sector con tres lagunas y vegetación plantada, en su mayoría exótica. La cantidad de agua retenida casi llegó a tapar los arcos y más tarde escurrió hacia el arroyo.
Recordemos que el Medrano nace en el límite entre los partidos de 3 de Febrero y San Martín, está entubado en toda su extensión y recibe el aporte de los pluviales y de las industrias, principalmente textiles, pero también de conexiones clandestinas de cloacas. Estos factores hacen que la calidad del agua sea muy mala.Y no es menor el hecho de que haya llovido, ya que se arrastra la contaminación y desde la superficie (calles y veredas) se recibe mayor cantidad de materia orgánica: aceite de autos, excrementos de animales, hojas, ramas, colillas de cigarrillo y otros productos que se combinan para provocar una disminución en la Demanda Biológica de Oxígeno (DBO).
La DBO es la cantidad de oxígeno necesaria por los organismos (hongos y bacterias) para degradar la materia orgánica presente. A mayor cantidad de materia orgánica mayor es el consumo de oxígeno, por lo tanto la concentración de este gas disminuye y puede llegar a niveles como los del Riachuelo, donde es casi 0. Otros parámetros que se toman son temperatura del agua, concentración de oxígeno, pH, conductividad (mide la cantidad de sales disueltas en el agua, que suele ser elevada en aguas con descarga de efluentes cloacales e industriales) y turbidez (cambia notablemente en presencia de aguas contaminadas o con alto contenido de materia orgánica).
En los cuerpos de agua es importante considerar también otros factores, tales como sulfatos (pueden tener su origen en terrenos ricos en yesos o a la contaminación con aguas residuales industriales) y nitratos, que pueden ser peligrosos para la salud. Este último es un parámetro que indica problemas de contaminación por efluentes cloacales y de ciertos tipos de industrias. Su presencia junto con fosfatos, en aguas superficiales, provoca un excesivo crecimiento de algas, lo que se conoce como eutrofización. Cantidades elevadas de fosfatos, nitratos y amonio se relacionan con el aporte de aguas residuales domésticas y, en menor medida, de descargas industriales sin tratamiento.

Luego de la tormenta del 29 de septiembre, la cancha quedó sumergida bajo el agua. Foto: Manzana 66 – Verde y Pública (Facebook)

Materia orgánica y alta temperatura
El 3 de octubre de 2017 el grupo del Taller Ambiental de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM), a cargo del profesor Dr. Daniel Cicerone, realizó el muestreo del agua en distintos puntos del Río de la Plata, desde la zona del Puerto de Olivos hasta la desembocadura del Medrano. En este último punto los valores de los distintos parámetros muestreados nos llevaron a inferir que el Medrano recibe una gran cantidad de materia orgánica y agua a elevada temperatura. Esto último se explica en el volcado por lavado de las textiles.
Tengamos en cuenta que el trabajo realizado periódicamente por la UNSaM permite generar datos para un momento determinado y entre períodos muestreados es factible generar una tendencia de las condiciones ambientales de ese curso de agua, pero de ninguna manera puede servir como alerta temprana en caso de producirse una variación potencialmente peligrosa en las concentraciones de algún contaminante.
Por todo lo expuesto sería más que necesario un monitoreo permanente por parte de la Agencia de Protección Ambiental (APA) de la calidad del agua que ingresa a la Ciudad e informe de esto al Comité de Cuenca del Arroyo Medrano. También debe analizarse el estado del suelo de los reservorios, lo cual permitirá establecer la conveniencia o no de seguir autorizando su uso deportivo o bien ser tratado como sitio potencialmente riesgoso para la salud.
En caso de darse esto último, sería recomendable se encare un plan de generación de un ambiente típico de zona ribereña y palustre, con vegetación propia de la selva marginal del Río de la Plata. De este modo las plantas allí presentes brindarán sus servicios ambientales al actuar como remediadoras del lugar (fitorremediación) y permitirán que se recompongan los ciclos biológicos truncados. Si así se hiciera, estos humedales artificiales podrían ser habilitados para su recorrido de modo recreativo luego de que la APA constatase que las nuevas condiciones del lugar son aptas para tal fin.
Las plantas nativas necesarias pueden provenir tanto del mismo vivero que la APA posee en la reserva de Lagos Lugano como de la Reserva Ecológica de Costanera Sur: así se evitaría volver a caer en el despilfarro de dineros públicos, tal como se hizo cuando se compraron las plantas para embellecer el lugar. En su mayoría se eligieron especies exóticas, las cuales -pese a las advertencias hechas desde la Agrupación Vecinos por la Ecología- se han convertido en un nuevo problema ambiental, con el consiguiente costo que llevará su erradicación del lugar.

* Lic. en Gestión Ambiental.

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