A los 17 años, el actor y vecino de Parque Chas ha trabajado con los más reconocidos artistas del país. Hace poco participó de la exitosa película “Animal”, protagonizada por Guillermo Francella y Carla Peterson, y se lo puede ver en la tira de Telefe “100 días para enamorarse”. “Todo lo que hice en mi carrera fue de caradura”, confiesa.

Por Pablo Riggio
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Mientras sostiene el vaso de café con sus dos manos para combatir el invierno que se adelantó en Villa Urquiza, Joaquín Flammini relata sus experiencias en sets de grabación junto a actores como Julio Chávez, Rodrigo de la Serna y Leonardo Sbaraglia, sus días de rodaje para la película Animal con Guillermo Francella y Carla Peterson y cómo fue cambiando su manera de afrontar diferentes personajes a lo largo de sus diez años de carrera.
A muchos, probablemente, les costará creer que sólo tiene 17 años. Vecino de Parque Chas, dio sus primeros pasos en publicidades y desarrolló una admirable carrera en televisión: Impostores, Caín y Abel, El Puntero, Solamente Vos, Mis Amigos de Siempre, La Leona, Polémica en el Bar y 100 Días para Enamorarse. En cine trabajó en Inseparables y Animal, la película argentina más taquillera en lo que va del año. “El día que deje de actuar jugando, dejo la actuación”, le confiesa a El Barrio.

-¿Qué te gusta de Parque Chas?
-Siento que es como un microclima. Cruzás Los Incas y Triunvirato y ya no se escucha nada. Perderte en las calles del barrio es hermoso, siempre me gustó pasear por acá. Con mis amigos juego al fútbol en la canchita del colegio San Roque y a veces también voy a Villa Urquiza, para entrenar en la Plaza Echeverría.

-En tu familia no había genes artísticos, ¿a qué se debe tu trabajo en el medio desde tan joven?
-De chico era extrovertido. Y en una “pernoctada”, cuando tenía seis o siete años, teníamos que usar disfraces con mis compañeros. Me disfracé de mimo y hasta que no me saqué el maquillaje no dije una palabra, me metí de lleno en el personaje. Ahí, una amiga de mi mamá le dijo que tenía que empezar a actuar. Así me fui metiendo pero nunca estudié, siempre fue de caradura.

Con Muriel Santa Ana y Adrián Suar, en “Solamente vos”.

-Eso quiere decir que para actuar, más que prepararse, se requiere contar con algo innato.
-A alguien introvertido le va a costar mucho más. Además, en mi caso, trabajé con gente que me enseñó todos los días. Si no aprendía con Julio Chávez, Rodrigo de la Serna, Natalia Oreiro, Adrián Suar o Nancy Dupláa, no aprendía en ningún lado. De todas formas me gustaría perfeccionar algunas cosas. En algún momento hay que estudiar, porque si no tenés el techo muy cerca.

-¿Cuál fue el trabajo que más te marcó?
-Creo que Solamente Vos y La Leona fueron muy importantes, en dos momentos distintos. Con el primero me hice “conocido” (hace el gesto de “comillas” con los dedos) y me choqué con esta realidad de salir a un shopping o caminar con amigos en la calle y que me pidan fotos. La Leona me agarró un poco más grande y fue una experiencia buenísima, en la que pude generar muy buenos vínculos.

-¿Y el actor que más te enseñó?
Rodrigo de la Serna, por su manera de trabajar y de ser. Nunca me voy a olvidar de una vez que estaba mi mamá en un set de grabación y le agarró frío porque habían prendido el aire acondicionado, entonces él se sacó la campera y se la dio. Ahí me di cuenta de la humildad del flaco. Pero aprendí de todos; Francella con su estilo y su firma a la hora de actuar me dejó mucho. Julio Chávez fue uno de los primeros gigantes con los que actué y fue él quien me enseñó actuar jugando, siempre con responsabilidad.

-¿Cómo te preparás a la hora de afrontar un nuevo personaje? ¿Sos de los que se apegan más al libreto o de los que prefieren improvisar?
-Siempre trato de ir con la letra bien sabida, pero en el último tiempo aprendí que uno le pone un poco de sí mismo al personaje. Es un toque único que uno aporta tanto en la letra como a la hora de grabar.

Recientemente fue parte del elenco de “Animal”, que protagonizan Guillermo Francella y Carla Peterson.

-Casi todos tus trabajos fueron ficciones familiares en el prime time de la televisión, muy diferentes a un thriller oscuro como es Animal. ¿Te costó este cambio de registro?
-Es cierto, siempre hice comedias para familias, aunque algunas como La Leona o El Puntero tenían sus puntos fuertes de lucha social. Leyendo el libro y el guión de Animal, me sentí muy atraído por la película. Fue muy chocante hacerlo pero no me costó; al lado de Francella, Peterson y Majo Chicar se hace muy llevadero. Me encantó hacerlo y me metí de lleno en mi personaje.

-Seguramente sea por tu edad que tus personajes son los hijos de los protagonistas. ¿Crees que es el momento de tener tu protagónico?
-¡A quién no le gustaría ser el protagonista de su tira o su película! Estaría bueno, pero por ahora me ha tocado ser “el hijo de” o “el hermano de”. Estoy cómodo con ese papel pero, como siempre, hay que apuntar a más.

-En el último tiempo se han denunciado públicamente muchos casos de acoso y violencia de género en el medio. ¿Presenciaste algún hecho de este tipo en tu trabajo?
-Siempre hay algún desubicado que todavía no entendió que por ser mujer o ser joven o tener menos años en la actuación no te quita el derecho a hablar y expresarte como cualquier persona. Por suerte creo que la mayoría sí lo entiende y por eso siempre alguien interviene para cambiar estas situaciones. Los hechos de este tipo que me tocó presenciar se pudieron solucionar en el momento.

Dueño de una humildad pocas veces vista en el medio y una madurez singular para su edad, el joven actor, que recientemente se separó de su novia, asegura estar disfrutando de su último año de colegio y cuenta que el año que viene comenzará a estudiar abogacía: “Pero primero vienen la fiesta y el viaje de egresados. Estoy motivadísimo con Bariloche. Nos vamos recién en septiembre, así que no sé si voy a ver la nieve ¡pero voy a llevar la malla para meterme en el Nahuel Huapí!”.

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