Su presidente, el historiador Alejandro Fensore, evocó los orígenes de la institución de Bucarelli 2583, se refirió al presente y se mostró optimista con el futuro. “Queda muchísimo por hacer”, dijo. Participaron del encuentro asociaciones barriales, como el Rotary Club y la Comisión Centenario de Villa Urquiza, entre otras. La banda de la Policía de la Ciudad tocó el Himno Nacional.

A sala llena, la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento celebró su centenario con un acto encabezado por su titular, el historiador Alejandro Fensore. El encuentro, realizado el viernes 27 de octubre, comenzó con el izamiento de la bandera argentina, al compás de la marcha patria Mi bandera, que entonó la banda de la Policía de la Ciudad. Bajo la batuta del Inspector Jorge Silveyra, también se recitaron las estrofas del Himno Nacional Argentino, el Himno a Sarmiento y la Marcha de San Lorenzo.
Entre otros vecinos y personalidades destacadas, participaron del festejo el Presidente de la Comisión Centenario de Villa Urquiza, Miguel Haddad; el presidente y vice respectivamente de la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza, Héctor Ginanni y Miguel Ángel Politis; Antonio Tejedor y Rodrigo Marzialetti, integrantes del Rotary Club de Villa Urquiza; el director de FM Urquiza, Carlos Ingrassia, quien entregó un recordatorio a la biblioteca por su centenario; autoridades de la Comisaría 39; el presidente del Club Pinocho, Héctor Straface; y el vicepresidente de la Bibliotecas Populares y presidente de la Biblioteca Pueyrredon Norte, Hugo Figueroa.
En el marco del festejo, que fue conducido por la socia Victoria Hernández, se entregaron distinciones a ex presidentes de la institución, y también a los talleres de arte y yoga, por su tenacidad y antigüedad en la biblioteca.

El discurso
El historiador Alejandro Fensore, presidente ad honorem desde enero de 2015, aseguró que es un honor ser el máximo responsable de la biblioteca justo en el año de su centenario. Y afirmó orgulloso: “Los vecinos de Villa Urquiza tienen una garantía: amo a este lugar y es como mi segunda casa. Aunque no vivo en el barrio me van a ver siempre por acá, incluso los fines de semana”.

La Biblioteca Popular Sarmiento, que preside Alejandro Fensore, es un emblema de Villa Urquiza.

Fensore recordó que la biblioteca fue fundada el 7 de octubre de 1917 en una oficina ubicada en la calle Roosevelt que pertenecía a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Originalmente se llamaba Biblioteca del Carmen y en sus anaqueles contaba con apenas 200 libros. Por cuestiones organizativas y gracias al esfuerzo de los vecinos, en 1930 se mudó a una tradicional casa chorizo de Bucarelli 2583, donde funciona desde entonces. Uno de los padrinos del edificio, que brindó la conferencia inaugural, fue Pablo Pizzurno, célebre educador argentino. Allí también disertaron los historiadores José Pacífico Otero y Enrique de Gandía, fundadores del Instituto Nacional Sanmartiniano, y el historiador urquicense Luis Alposta. Y en la sala principal alguna vez estuvo tocando milongas Edmundo Rivero.
Actualmente, el lugar cuenta con 30.000 volúmenes en sus vitrinas, lo que la convierte en una de las bibliotecas populares más importantes del país. Incluso llegó a tener más de 80 mil pero, por falta de espacio, el caudal se fue redujendo y se donó a bibliotecas y escuelas rurales del interior del país. A propósito del presente de la institución, Fensore destacó que “la biblioteca está más viva y pujante que nunca” y recordó que, por cuestiones económicas, “estuvo a punto de no existir más”. En ese sentido, informó que, una vez que termine de ordenarse administrativamente, la institución tendrá un subsidio del Estado y subrayó que, además de la colaboración del Rotary Club urquicense, “el gran sostén son los talleres que realizan sus actividades aquí”.
Antes de referirse al futuro de la biblioteca, el historiador hizo una férrea defensa del libro: “No se va a acabar nunca. Aún desvencijado y polvoriento, siempre estará en el anaquel de la biblioteca de nuestras casas. No me niego a la tecnología, porque esta biblioteca la necesita, pero el libro no va a morir jamás”.
Para finalizar, se refirió al porvenir de la institución, que además del Rotary Club también es sede de APEF (Asociación Argentina de Ayuda a la Persona que padece Esquizofrenia y su Familia). “Queda muchísimo por hacer -reconoció Fensore-. Las mejoras serán visibles pero lentas, porque esto es a pulmón”.

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