Lo celebró con el tradicional acto en el Teatro 25 de Mayo. Asistieron miembros de la Junta Comunal 12 y representantes de entidades barriales, además de alumnos de los colegios de la zona. Recordamos la historia del vecindario que fundara el 2 de octubre de 1887 Francisco Seeber, originalmente con el nombre de Villa Catalinas.

Como ya es costumbre, Villa Urquiza festejó su aniversario en el Centro Cultural 25 de Mayo. Fue el martes 2 de octubre por la mañana, con un acto organizado por la Comisión Permanente del Centenario que preside Miguel Ángel Haddad. Estuvieron presentes los comuneros Susana Mosquera, Patricia Saporiti, Deolinda Valdez (PRO) y Matías Debesa (Evolución). También asistieron el presidente del Club de Leones de Villa Urquiza Raimundo Ocampo, el vice Ricardo Bértola, Victoria Hernández en representación del Rotary Club y Pablo Paonessa, dueño de Cantina Bruno, por la Asociación de Comerciantes.
El acto, que conmemoró el cumpleaños Nº 131 del barrio, fue conducido por el locutor Carlos Ingrassia y transmitido en directo por FM Urquiza. El párroco de Nuestra Señora del Carmen, Marcelo Pettinaroli, bendijo el encuentro, del que también formaron parte centros de jubilados y colegios de la zona con sus respectivos abanderados y escoltas. La banda de la Policía Federal tocó el Himno Nacional y hubo un show musical a cargo de la Escuela de Danzas “Aída Victoria Mastrazzi”.

La historia de Villa Urquiza
Cuando Francisco Cayol adquirió en el Cuartel Quinto del pueblo de Belgrano una parcela de tierra de una superficie de 500.000 metros cuadrados en 1880, no imaginó que ese lugar iba a ser punto de partida de un floreciente y pujante vecindario de la Capital Federal. La zona en cuestión abarcaba un perímetro comprendido por las actuales calles Roosevelt, Díaz Colodrero, Monroe, Alvarez Thomas, Congreso, Bucarelli, Tomás Le Bretón y Altolaguirre.
Pero su oficialización como barrio demoraría algunos años. Francisco Seeber era un prestigioso empresario del rubro de la construcción, que en 1885 obtuvo el proyecto de nivelación y construcción de los Muelles de las Catalinas: estaban ubicados en las actuales avenidas Leandro N. Alem y Córdoba. Dado que el lote era sumamente bajo e inundable, necesitó material de relleno para poder efectuar la obra. Para ello adquirió los terrenos de Cayol, situados unos diez kilómetros al noroeste de los muelles y conocidos como “Lomas Altas”, ya que tenían una altitud estimada en 40 metros sobre el nivel del río.

Foto tomada en 1900, desde el centro de la hectárea trazada por Pacheco, Mendoza, Triunvirato y Juramento. Su protagonista es Mercedes Gontier, una de las primeras habitantes del incipiente pueblo de Villa Catalinas.

Seeber hizo que algunos de sus trabajadores, principalmente de origen entrerriano, se instalaran en las cercanías del lugar, donde se extraía tierra y se fabricaban ladrillos. Por eso es que, a principios de 1887, residían en la zona unas 120 familias. Una vez cumplida la tarea de nivelar los bajos de la ribera, los terrenos ya no eran necesarios y Seeber decidió fraccionarlos para venderlos. Encomendó al Ing. Emilio Agrelo el trazado de un nuevo pueblo, lo que ocurrió un 2 de octubre de 1887. Era el origen de Villa Catalinas, la primitiva Villa Urquiza. Los desniveles que se observan tanto en Congreso como en Tomás Le Bretón son el testimonio de los trabajos del fundador del barrio.
El 13 de abril de 1889 el Ferrocarril Buenos Aires al Rosario inauguró la estación Villa Catalinas. El 18 de octubre de 1901, a pedido de un grupo importante de pobladores entrerrianos, se decidió darle a la zona el nombre de General Justo José de Urquiza, al cumplirse el centenario de su nacimiento. Con el paso de los años Villa Urquiza se fue convirtiendo en uno de los barrios preferidos de la Ciudad de Buenos Aires. Se pobló de viviendas, comercios y salas de cine, aunque una de ellas se destacó por sobre las demás. El 23 de mayo de 1929 se realizó el acto inaugural del histórico Cine Teatro 25 de Mayo, donde en 1933 Carlos Gardel se presentó en cuatro ocasiones.
Después de la llegada del ferrocarril, la fecha que quedará en los libros como la más importante en la historia del barrio es la inauguración de la estación terminal de subtes de la Línea B, llamada “Juan Manuel de Rosas-Villa Urquiza”. Entre el primer anuncio oficial de 1999 y la apertura del servicio el 26 de julio de 2013 hubo numerosas marchas y contramarchas del proyecto. La llegada de este medio de transporte alentó el crecimiento edilicio y comercial del barrio, tanto que actualmente es uno de los más apetecidos por los desarrolladores inmobiliarios de la Ciudad. Para muchos vecinos ha perdido su identidad, para otros sigue siendo tan encantador como de costumbre.

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