Hincha de Platense desde la cuna, por vocación dio una vuelta al mundo y va por más. Es Guía de Parques Nacionales y reside en Austria. Recorrió 46 países de los cinco continentes, de los que destaca su paso por Namibia y Rusia. Sigue al equipo a la distancia, pero sueña con volver a la cancha con su papá.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-Más allá de que sos un hombre de mundo, ¿dónde naciste y te criaste?
-Nací en Buenos Aires, en Capital Federal. Crecí en el barrio de Once, así que soy porteño de crianza, pero mi viejo es oriundo de La Rioja y vivía cerca de la cancha de Manuela Pedraza y Crámer.

-Entonces es fácil deducir por qué sos Calamar…
-Sí, mi papá desde chiquito me llevó a la cancha. Durante los 90 hemos ido a ver a Platense con Boca, con River, San Lorenzo, Racing, Independiente, de local, de visitante. Iba con un grupo de sus amigos, así que esas ganas y cariño por ir a la cancha son por él que me llevó siempre. Ahora, como estamos en el ascenso y mi viejo es un hombre mayor, no le gusta, así que ojalá pronto podamos volver a Primera.

-¿Cuando empezaste a viajar?
-Mi primer viaje fue a Bariloche. Yo tenía 17 años y me habían encantado las montañas, la nieve, lo más hermoso que había visto hasta ese entonces. Un año después me metí en la carrera de turismo, donde conocí gente que quería viajar, igual que yo. Así que con un grupo de compañeros de la facultad nos fuimos a Europa de mochileros un par de meses. Me encantó porque conocimos y recorrimos muchísimo. No quería dejar colgada la facu, así que volví, terminé la carrera, tardé tres años más, y a los 25 me fui a Nueva Zelanda, donde estuve un año viajando por ese país que es hermoso. También junté algo de plata y me fui al sudeste asiático y a la India a recorrer. Pero después sentía como que me quedaban unos lugares a los que quería ir, así que fui a China un mes y a Rusia dos meses, hice el Transiberiano. Después decidí irme a Australia, que también me había encantado y además podía seguir ahí estudiando inglés y trabajando, lo que me permitía juntar plata para seguir viajando. Luego hice Polonia, Irlanda, Alemania, Eslovaquia, tratando de mechar países caros con países baratos para hacer durar el presupuesto. Al final me animé y crucé de Europa a África, donde estuve dos meses en varios países. Conocí Namibia, Botsuana, Zimbabwe, hermoso. Ahora se me apagó un poco la sed de viajar, pero sigo estudiando idiomas y conociendo lugares.

-Entonces, además de placer, también tuviste que trabajar. Era una mezcla.
-En Nueva Zelanda y Australia tenía una visa que me daba la posibilidad de trabajar. El trabajo no era de lo que yo había estudiado. Lo hice en el campo, en un barco pesquero, en un supermercado, en cocina de rotiserías, en fábrica de empaquetado de frutas, así que fueron trabajos temporales, como aprender algo nuevo. Era mitad y mitad, experiencia laboral y conocer.

Juan Manuel, con la casaca Calamar, de paseo por Macao, China.

-¿Cuántos países conociste hasta ahora?
-Por el momento llevo 46, pero soy medio obsesivo de los números redondos así que espero llegar pronto a los 50. Ya conocía América, Europa, Asia y Oceanía, así que en el último viaje pude pisar el quinto continente: África.

-Tenemos entendido que sos Guía de Parques Nacionales…
-Sí, hice la Tecnicatura en mi carrera. Si bien me encanta la Ciudad de Buenos Aires, porque es hermosa y su historia, no está muy bien recompensada mi labor. Tuve experiencia en la Patagonia, trabajé dos años en Ushuaia en una estancia y en una isla de pingüinos, algo hermoso. Más que nada por el contacto con la naturaleza. Hace poco estuve en El Calafate, también dos temporadas en el Parque Nacional Los Glaciares, con otra experiencia inolvidable porque tenemos un país hermoso: ser guía en Santa Cruz fue lo que más disfruté. Es así la cosa: tenés que dar un examen que te habilita para ser guía, pero no con un sueldo del Estado sino que puedo ofrecer mis servicios dentro del Parque Nacional. Luego el operador turístico necesita contratar alguien dentro que tenga esa habilitación y ahí es donde, si tengo suerte, me eligen para trabajar con ellos.

-¿Cuantos idiomas hablas?
-Inglés, italiano, portugués y ahora estoy haciendo un curso de alemán. Mi novia es de Austria, estoy viviendo en ese país.

-¿Viajás solo?
-El de Nueva Zelanda en realidad lo hice solo, pero como conocés mucha gente estuve acompañado. A Australia sí fui solo, porque fue un viaje más personal. Completamente solo desde Argentina, la vuelta al mundo hasta volver, todo hacia el oeste. Fui conociendo gente, pero el único argentino era yo.

-¿Cuál fue el lugar más hermoso de todos los que conociste?
-No, imposible elegir un sólo lugar. Argentina tiene muchos lugares hermosos, si me apurás te digo que Namibia en África es hermoso, un contexto natural con animales, tremendo. Como experiencia, un país que me dejó mucho es Rusia y el Transiberiano. Son los lugares que tengo siempre en mi cabeza.

Posando en la impactante Muralla China.

-¿Puede ser que estés con un problema de papeles con la ciudadanía italiana o la visa? ¿Por qué no contás un poco a ver si alguien te puede dar una mano?
-El tema es así. Mi hermano ya tiene la ciudadanía porque empezó en el año 2016, le salió todo rápido: en seis meses tenía el pasaporte en la mano. Yo hice el viaje que te conté recién y anexé mi partida de nacimiento recién en marzo de 2017 y supuestamente a partir de ahí eran 18 meses, que se cumplen ahora. Hablando con el Consulado Italiano en Argentina dicen que las demoras son de hasta hace dos años, por lo que recién están liberando ahora pasaportes de mayo de 2016. Tengo para seis o nueve meses, pero lo que me preocupa es que está todo hecho. Sólo había que anexar mi partida de nacimiento al archivo, porque no hay que verificar nada, está todo listo. Es poner una firma y nada más. Esto me está complicando quedarme en Europa con mi novia, así que tal vez tenga que volver a Argentina para poder solucionar esto.

-¿Cómo se hace para seguir a Platense a la distancia?
-Es complicado. Por ejemplo la diferencia horaria en Australia es tremenda: 14 horas. Para que lo entiendas, Platense jugaba el día anterior a lo que era la fecha porque estás como en el futuro y encima a las tres o cuatro de la madrugada. También lo he visto en Rusia, en Kazajistán y siempre a esas horas. A medida que me acercaba a Argentina mejoraba el tema horario. Recuerdo una vez que estaba mirando al Barcelona y Real Madrid en el Camp Nou y ese día a las 11 de la noche jugaba el Calamar. Entonces había visto goles de Cristiano Ronaldo, Messi y a la noche uno de Emiliano Carrasco a Deportivo Español. Raro, pero lindo.

-¿Qué sensaciones te dejó el campeonato reciente?
-Tremendo. Por momentos, cuando perdimos de local con Estudiantes, sentía que se nos escapaba y no íbamos a poder, otra vez, apuntar a otro reducido. Después se fue encaminando la cosa. Yo quería salir campeón contra Talleres, pero no se pudo. Luego tuvimos que ir a jugar ese partido horrible con Colegiales. El hincha de Platense está acostumbrado a sufrir mucho, por eso siempre esperamos lo peor. Pero ahora este campeonato seguramente nos dará confianza para encarar la B Nacional. La verdad estoy muy contento con las decisiones del cuerpo técnico, de la dirigencia, por haber hecho las cosas bien. Ojalá que vuelvan a tomarlas de nuevo para andar bien en el torneo que arranca el mes que viene.

-¿Te ves en Argentina otra vez y viajando por el país con Platense en el Nacional?
-Me gustaría, con mi papá hemos ido en el Nacional la última vez a Rafaela y después me fui a Villa Mitre de Bahía Blanca en ese partido que no me olvido más. Si vuelvo tendría que ir de vuelta a trabajar al Parque Nacional en El Calafate, pero seguro algún viajecito siguiendo a Platense voy a hacer. Lo único que deseo es que se arme otro buen plantel y que tengamos un buen año para el pueblo Calamar. Ojalá que apostemos a lo más alto.

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