El Calamar terminó un gran año, aunque no pudo lograr el soñado ascenso a la máxima categoría. Pero el hincha pudo disfrutar de un gran equipo, que fue de los que mejor jugó en la B Nacional y que lo invitó a soñar casi hasta el final. Ahora a pensar en el torneo que viene, que será durísimo.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

Finalmente no se pudo, pero el sabor esta vez, si bien fue agridulce, no fue amargo como casi todos los años. Es que este plantel y cuerpo técnico vienen dulces, con crédito, con espalda bien ganada. El Calamar llegó a la B Nacional desde una de las categorías más infernales del fútbol argentino, mirando de reojo el promedio, pero animándose a soñar en grande con volver a Primera. Y faltó poquito.
Fue una temporada linda, con un equipo que siempre entusiasmó y contagió con su buen juego y convicciones. Fue así durante casi todo el año, inclusive en varios partidos que perdió inmerecidamente. A los de arriba los “bailó” a casi todos: 3 a Chicago, 3 a Arsenal, 3 a Almagro, 3 a Gimnasia de Mendoza. No pudo con Sarmiento, pero a los demás les pasó el trapo. Los hinchas rivales, jugadores y hasta entrenadores coincidieron en que Platense fue de los mejores equipos del torneo en cuanto al juego. Hasta al laureado José María Bianco lo manifestó claramente luego de la goleada que sufrió su equipo, Gimnasia, ante los de Ruiz, asegurando en rueda de prensa: “Estamos igual que todos los equipos, podemos ganar y perder. Esta vez nos tocó hacerlo con un gran equipo, porque Platense no me sorprendió. Si buscamos los archivos, siempre dije que era el que mejor jugaba en el campeonato”.
Pero el día de la eliminación el Calamar jugó su peor partido del año. Cayó de local, sufriendo un gol de contragolpe a 15 minutos del final, teniendo ventaja deportiva y ante un equipo con pocas luces como los santiagueños de Central Córdoba. El fútbol es así de traicionero. Al día siguiente, algún trasnochado echó a correr un rumor típico de los tiempos más oscuros de la historia del club: “La dirigencia no quería ascender”. ¿De verdad? ¿Alguien hoy podría pensar semejante estupidez? Un plantel que viene de un ascenso, con hambre de gloria, que podía quedar como quienes devolvieron al club a Primera luego de 20 años. Sin mencionar lo económico: un equipo del la B Nacional cobra por derechos de televisión cinco millones de pesos, mientras que el equipo “peor pago” de Primera recibe cerca de 77 millones. Por otro lado, la posibilidad que tienen los jugadores de mostrarse en la Superliga, vidriera para clubes grandes y del exterior. Así que esta vez, amigos conspiradores, la teoría deberá archivarse.

Platense cayó ante Central Córdoba y quedó afuera del Reducido (Foto: argentina.as.com)

Un equipazo
Platense tuvo un EQUIPO, así con mayúsculas, de esos conformados por 18 jugadores y no por 11, porque el entrenador logró esa comunión grupal que muchas veces es más importante que los nombres propios, aunque a estos últimos también hay que tenerlos. Pero lo que se pudo ver es que cada uno supo qué lugar ocupaba, dentro de los titulares o desde el banco, entendiendo que según cómo venían los partidos podían tener que entrar o salir pero que eso no significaba algo definitivo. Eso es importante porque relaja al jugador, se siente importante, y así fue… Todos fueron importantes, en mayor o menor medida.
El Calamar tuvo muchos nombres clave, de atrás para adelante. Jorge de Olivera fue la confirmación de que es un arquerazo. Sus atajadas le dieron muchos puntos a Platense y sus errores, muy pocos o casi inexistentes, no le restaron nada. Sin contar que en medio del torneo llegó al récord histórico con la valla menos vencida de la historia del club. Con 706 minutos desplazó a Hércules Orio, quien poseía esta distinción desde el año ¡1924!
La defensa del equipo fue de lo mejor, inclusive del torneo. La zaga central con Nahuel Iribarren y Ariel Luciatti se convirtió en un hueso muy duro de roer, mientras que los laterales estuvieron entre las figuras del campeonato. Nicolás Morgantini y Juan Infante se cansaron de marcar, tocar y pasar al ataque con criterio y centros dolorosos, además de algún que otro golcito. Tal es así que estos dos chicos fatto in casa están en la mira de varios equipos de la Superliga. Hoy en día es muy difícil conseguir o formar marcadores laterales y Platense consiguió tener dos al mismo tiempo en un nivel excelente.
La salida de Agustín Palavecino a Colombia dejó un espacio ocupado rápidamente y con buen nivel por Elías Borrego. Marcelo Vega volvió de la lesión en un gran nivel, lo que lo llevó a ganarse su lugar, y por izquierda Diego Tonetto siguió demostrando la valía de su zurda. Párrafo aparte para el Capitán, Hernán Lamberti. Decir que lo suyo fue superlativo queda corto. Con sus 35 años ordenó, relevó y ganó siempre, un jugador espectacular, un placer verlo y tenerlo. Estos fueron siempre bien suplementados por Ezequiel Gallegos, Cristian Amarilla y Jonathan Bustos (aún le falta despegar).
Arriba Cristian Tarragona supo ganarse al hincha con goles importantes y Daniel Vega aportó lo suyo desde adentro o ingresando. La otra pata de la delantera fue de lo más flojito. Gianluca Pugliese no pudo hacer pie y Ramiro Cáseres, quien llegó de Vélez en el receso, prácticamente no puede ser calificado. Por otra parte, ese lugar “vacío” quedó como tal porque Facundo Curuchet jugó mucho en este 2019, pero nunca volvió. La gravísima lesión que sufrió en septiembre de 2018 ante River por Copa Argentina arruinó todo lo bueno que Curu venía haciendo. Por supuesto que sigue siendo amado por el hincha, tuvo rodaje, pero no pudo encontrar su confianza interior para terminar las jugadas.

El DT Fernando Ruiz firmó su renovación.

Lo que viene…
Se viene un campeonato tremendo. Chacarita, Tigre, Nueva Chicago, Deportivo Morón, Quilmes, Estudiantes y Atlanta, entre otros, sumado a los gigantes de siempre del interior del país, prometen espectáculo y morbo asegurado, pero Platense deberá prepararse si quiere soñar o sobrevivir. Por eso la dirigencia, en un acto de seriedad, fue por todo a renovar con el cuerpo técnico de Fernando Ruiz, quien a la postre es el entrenador que más tiempo permaneció en su cargo en los últimos veinte años. El pasado 24 de mayo se rubricó la continuidad de él y sus colaboradores.
El DT no pidió ninguna locura, sino que pretendía una serie de requisitos estructurales y ligados al diseño del próximo plantel. La Subcomisión de Fútbol se comprometió a armar un equipo competitivo y, entre otras cosas, el cuerpo técnico contará con un espacio físico en el estadio para poder tener reuniones de trabajo y analizar contenido audiovisual propio y de los rivales de turno.
Tras la firma del nuevo contrato, el flamante nuevo viejo entrenador contó sus sensaciones en conferencia de prensa: “Obviamente que la sensación es la mejor, teniendo asegurada ya la renovación y mi continuidad en el club. Las expectativas son las mejores. A partir de todo lo que sucedió, tenemos la obligación de dar un plus para mejorar y el desafío más importante es ése, ser más competitivos de lo que fuimos hasta ahora. Para continuar, me motivó en primer lugar ver un club que tiene mucho orden y seriedad. En estos dos años se han conseguido cosas muy importantes y el desafío no sólo es sostenerlo, sino también encontrar las herramientas como para conseguir objetivos más difíciles. En todo este tiempo la gente creyó en el trabajo que se hizo, está conforme con lo que se mostró, pero eso nos obliga a superarnos”.
Se fue un año lindo, que no terminó de la forma soñada. Tampoco tan lejos ni con decepciones. Se vendrá un año difícil, por la cantidad de rivales con historia. Pero Platense será uno más y tendrá con qué soñar, seguramente.

Crédito de foto de portada: www.quepasaweb.com.ar

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