Comienza un nuevo torneo y las ilusiones se renuevan. La ausencia de fútbol provocada por el receso hace que las ansiedades estén por las nubes. Platense tiene nuevo equipo, nuevo cuerpo técnico, pero la misma expectativa de siempre: ascender. Volvieron Daniel Vega y Juan Manuel Olivares, pero no fueron los únicos en llegar.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

Comienza otro año con el pensamiento de siempre: “Este tiene que ser nuestro”. Luego de un fin de temporada donde varios rivales “clásicos” históricos se besaron con la gloria, el hincha de Platense está demasiado cansado de no festejar. Argentinos Juniors y Chacarita volvieron a Primera, Deportivo Morón, que no es clásico pero sí rival picante, se fue de la categoría, pero otra cuestión que también jode al Calamar es ver cómo Deportivo Riestra sube al Nacional, cómo Flandria y otros “medio pelo” se mantienen en esa divisional. Es como un pellizco de humillación al alma.
Por eso, otra vez, la dirigencia apuesta a pisar fuerte e intentar abandonar la maldita Primera B. Por eso comenzó por ordenar un poco la casa, acotar un poco un plantel que tenía casi cincuenta contratos profesionales y luego, sí, buscar un DT y armar un equipo serio. Nombres importantes dijeron adiós, como Ezequiel Mastrolía, Leonardo Talamonti, Luis Quiroga y Patricio Rodríguez. Sin dudas, la ausencia que más se sentirá es la de Mastrolía, quien se había afianzado y ganado el cariño del hincha en base a grandes partidos, pero que continuará en Mitre de Santiago del Estero, recién ascendido al Nacional. La Oveja Talamonti, otro bastante querido por la afición, decidió su retiro del fútbol luego de varias lesiones que lo empujaron a esta determinación.
Pero las buenas empezaron a llegar, con la contratación de Fernando Ruiz, el nuevo DT. ¿Quién es? Ruiz nació el 26 de abril de 1972 en Capital Federal. Comenzó su trayectoria futbolística en las divisiones inferiores de Deportivo Armenio y siguió en Independiente en Cuarta y Reserva, para retornar al club donde se había iniciado, Armenio, donde debutó en Primera. Su campaña como entrenador la desarrolló en Armenio (dos ciclos, entre 2007 y 2008 y entre 2010 y 2013).
También pasó por Español, Estudiantes, Flandria y Almagro, a quien dirigió en su ascenso a la B Nacional en 2015 y durante casi todo el Transición 2016 en esa categoría. Todas sus anteriores experiencias fueron en la B Metropolitana, donde logró tres participaciones en Reducidos: dos con Armenio y una tercera con Almagro, esta última exitosa, pues culminó en un ascenso. En total dirigió 314 encuentros, con 108 partidos ganados, 110 empatados y 96 perdidos. Obtuvo el 46 por ciento de los puntos en disputa (434 sobre 942).

Lluvia de refuerzos
Tras él, comenzaron a llover las contrataciones. Marcelo Vega, volante, proveniente de Almirante Brown. Puede jugar por derecha o como mediocampista central. También proveniente de La Fragata, arribó Facundo Gómez, central de 25 años, que se inició en las inferiores de Libertad de Paraguay, pasó por la Reserva de Boca Juniors, jugó en Alvarado de Mar del Plata, Quilmes, Resende (Brasil), Villa Dálmine, Acassuso y Almirante. Como enganche, firmó Ezequiel Gallegos, iniciado profesionalmente en Huracán y que luego supo vestir las camisetas del Johor Darul Ta’zim II de Malasia y de Almagro, donde fue dirigido por Ruiz.
Otro que asomó por Vicente López es el delantero Facundo Curuchet, proveniente de Independiente Rivadavia de Mendoza. Luego, y siguiendo con el orden de llegada, acordó su contrato Hernán Lamberti, experimentado volante central, quien defendió las camisetas de Almagro, Guaraní de Paraguay, All Boys, Juventud Antoniana de Salta, Olmedo de Ecuador, Flamengo de Guarulhos de Brasil, Sportivo Desamparados de San Juan, Aldosivi de Mar del Plata y el mencionado Central Córdoba de Santiago del Estero. Emanuel Bocchino, de 29 años, proveniente del Blooming de Bolivia, es otro que llegó para reforzar la zaga central.
Cabe recordar que el primero en abrochar su vuelta fue Daniel Vega. Trapito habló en la edición anterior de este periódico. Pero no es la única vuelta que motiva y llena de ilusiones al hincha Calamar. Al cierre de esta nota, el último en llegar era Juan Manuel Olivares. Sí, Maravilla, otro de los que dejó buen recuerdo, vuelve para intentar ponerse al hombro este equipo. Su anterior paso duró tres temporadas, de 2011 a 2013, y dejó algunos goles recordados como ante Chacarita o Colón por Copa Argentina.
Pese a un gran listado de contratados, la dirigencia no descartaba la llegada de otro arquero y algún delantero que juegue por afuera. Lo cierto es que hay plantel nuevo, con jugadores importantes que se han quedado, como el arquero Andrés Desábato, el lateral Emiliano Carrasco o Agustín Palavecino, entre otros. Como siempre, la ilusión vuelve a estar en marcha.

Calamar Solidario
Con motivo del Día del Niño, un grupo de jugadores del plantel de primera del Club Atlético Platense se presentó en el Hospital General de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano” para repartir juguetes entre los chicos internados. Daniel Vega, José Vizcarra y Andrés Desábato, junto con algunos de directivos del club, recorrieron las habitaciones entregando los presentes y se retiraron visiblemente emocionados.

Foto: Prensa CAP.

Caso De Vicente
Todavía se mastica la bronca, la impotencia, por lo sucedido hace más de seis años. Néstor Adrián De Vicente murió el 20 de marzo de 2011 en el Camino de los Remeros, cercano al barrio Nordelta de Tigre, cuando su auto fue chocado por el que manejaba Felipe Divito. Este muchacho se negó al examen de alcoholemia, recién se presentó a declarar diez horas más tarde y fue rápidamente puesto en libertad. Hijo de una familia con “banca”, pudo estirar la cuestión al máximo para zafar. Nunca se le quitó el registro. Pero finalmente, si bien el Tano nunca volverá a estar entre nosotros, se hizo algo de justicia, ya que Divito fue condenado a cuatro años de prisión efectiva y diez de inhabilitación para conducir.
El juicio, en los Tribunales de San Isidro, comenzó el 7 de junio. “Venía a 140 kilómetros por una curva”, detalló Claudia, la viuda de De Vicente, en ese momento. La familia esperó seis años una resolución de la Justicia que los tranquilice. Se sabía que la familia del culpable tenía conexiones con el Poder Judicial. El condenado es hijo de José Luis Divito, vicedecano del cuerpo médico forense de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina, y sobrino de Mauro Divito, camarista de la Sala VII. Además, tiene un cargo en el Palacio de Justicia de la Nación.
El caradura estuvo a punto de no sentarse en el banquillo de los acusados porque la instancia del juicio “lo estresaba”. Tanto Claudia como su hijo Lucas dijeron sentir “vergüenza del Poder Judicial” y señalaron que el fiscal en ese momento había dicho que Divito “tiene que cumplir prisión efectiva por los agravantes que hay en el caso, como venir a contramano”, una prueba que, dijo, la familia posee gracias a una fotografía del imputado tomada “300 metros antes”.
De Vicente había surgido de las divisiones inferiores de River y luego pasó por diferentes equipos, como Estudiantes de La Plata, Racing Club, Talleres e Instituto de Córdoba y Platense, en el que se convirtió en verdadero ídolo. Cuando murió se dedicaba a la representación de futbolistas en la empresa que conducía Jorge Cyterszpiler, el fallecido ex manager de Diego Maradona.

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