Fundada el 12 de octubre 1928, para conmemorar la fecha oficiará una misa el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli. Hablamos con el Padre Horacio Reyna, párroco del templo de Saavedra,  sobre la actualidad y el vínculo de la sociedad con la religión. “Estamos viviendo un proceso de secularización”, asegura.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Octubre será un mes de fuertes emociones para la Parroquia Sagrada Familia. Además de su tradicional Fiesta Patronal, que se celebra todos los años en coincidencia con el Día de la Madre, el templo de Av. Ricardo Balbín 4127 estará festejando el 90º aniversario de su fundación. Será el viernes 12 -que no es feriado, porque pasa al lunes 15- y se conmemorará con una misa a cargo del arzobispo de Buenos Aires,  Cardenal Mario Poli, a las 19.30. Al finalizar se realizará un ágape en el salón de actos del Instituto Santa María de Nazareth, aledaño a la parroquia, y algunos números musicales le pondrán un poco de color a la jornada.
El sábado se dará la unción a enfermos y mayores de 60 años en la misa de las 19.30, mientras que el domingo a las 10 habrá una procesión con la imagen de la Sagrada Familia, que recorrerá algunas cuadras dentro del radio parroquial y dará paso a la misa de las 11. Los festejos concluirán el lunes con una misa presidida por el obispo auxiliar Alejandro Giorgi en la que se renovarán los votos matrimoniales. Todas estas actividades estarán supervisadas por el Padre Horacio Reyna (60), párroco del templo de Saavedra, quien ejerce esta función desde hace seis años y fue recientemente renovado por el Arzobispado. “Estoy muy cómodo aquí, es una linda comunidad”, asegura quien en sus inicios se desempeñara en la Parroquia Nuestra Señora de Belén, ubicada en Villa Urquiza.
Oriundo de Flores, la cuna de Jorge Bergoglio, recuerda cuando el por entonces arzobispo de Buenos Aires concurría a la Sagrada Familia para celebrar la Fiesta Patronal. Lejos de cualquier formalismo, el hoy Papa Francisco llegaba al barrio en transporte público y se dirigía a la comunidad con amabilidad y sencillez. “Es una característica que siempre conocimos de él, pero que sorprendió cuando se hizo más público. Era muy austero y ni siquiera permitía que se lo llevara en auto. En el trato, además, era un hombre llano, que no ponía distancia ni era solemne”, afirma Reyna, que cumplirá 34 años desde que fue ordenado sacerdote, casualmente el mismo día del aniversario de la parroquia.
Fundada el 12 de octubre de 1928, la Parroquia Sagrada Familia originalmente funcionaba como la capilla del Hogar Luis María Saavedra, que había sido creado varios años antes por la Sociedad San José para darles asilo a mujeres carenciadas. En el extenso terreno, donado por Dámasa Zelaya de Saavedra, también se erigió el Instituto Santa María de Nazareth, por entonces únicamente primario y para niñas. Cabe recordar que Saavedra fue fundado en 1873 y la estación en 1891, por lo que estas instituciones crecieron prácticamente a la par del vecindario. Por este motivo, en 2012 fueron catalogadas con Nivel de Protección Estructural por una ley de la Legislatura porteña, con el objetivo de preservarlas como parte del patrimonio.

Actualidad y desafíos
“El barrio no participa masivamente de la vida parroquial, pero sí hay muchos vecinos que se reconocen católicos y vienen cada tanto para celebrar bautismos o casamientos -explica Reyna sobre el presente de la parroquia-. La comunidad practicante son unas 400 personas que asisten a misa los domingos y se suman a algunas actividades de orden espiritual y solidario”. El sacerdote define a Saavedra como un barrio de clase media y cuenta que desde la parroquia llevan adelante diferentes actividades benéficas para los sectores vulnerables. “Tenemos un grupo de voluntarios de Caritas que le da ropa y merienda a personas en situación de calle y además atendemos a familias del barrio con dificultades económicas. Hay una permanente acción solidaria de la feligresía”, destaca Reyna y agrega: “Una vez por semana celebramos la misa en el oratorio del CEMIC, de la calle Galván, y damos la extremaunción cuando se nos solicita. También estamos vinculados con el Instituto “Alas”, de Saavedra, que brinda asistencia a madres embarazadas en situación de vulnerabilidad económica y social”.

Horacio Reyna es párroco del templo de Balbín 4127 desde hace seis años.

-A propósito, ¿cómo vivió el debate parlamentario por el aborto?
-Con sorpresa, como más de uno dentro de la Iglesia Católica practicante, porque suponía que iba a haber más gente a favor de la vida y en contra del aborto, que es algo que está mal. La verdad me alegro de que no haya salido la ley y más me voy a alegrar si se multiplican las acciones que se ocupen de las mujeres que tienen un embarazo no deseado por las circunstancias que fuera. En vez de sancionar una ley que despenalice el aborto, el Estado debe poner en práctica una red de asistencia con soluciones alternativas para salvar a las dos vidas.

-A la discusión por el aborto recientemente se sumó la iniciativa de separar al Estado de la Iglesia. La sociedad argentina parece estar alejándose de la religión. ¿Lo ve así?
-Estoy de acuerdo. El mundo, en general, se ha ido secularizando. En Argentina hubo un pequeño boom cuando Bergoglio se convirtió en Papa y eso se tradujo en una mayor asistencia a misa, pero diría que duró poco. El proceso general es de secularización y en ese sentido no podemos dejar de tener en cuenta a aquellas personas que no adhieren a los mismos valores que los católicos. También es cierto que cuando uno recorre el país -he hecho actividades misioneras en varias provincias del interior- todavía se conservan la religiosidad y la escala de valores cristianos. La Capital es el lugar menos cristiano del país, sin embargo creo que los que quieren una vida secularizada no dejan de ser una minoría. Respetable, pero minoría al fin, y que hace mucho ruido porque hay mucha juventud. No veo mal la manifestación, sí las faltas de respeto y la intolerancia.

-En un mundo líquido y efímero como el actual, es destacable la perdurabilidad de una institución en el tiempo. ¿Qué reflexión le merece este aniversario de la parroquia?
-Es una ocasión y un estímulo para mejorar. Llevamos adelante muchas acciones, pero a veces me da la impresión de que podría hacerse algo más por los pobres y los desocupados, que están viviendo la desesperación de una búsqueda de trabajo infructuosa. En cuanto a las actividades religiosas, tengo la ilusión de llegar más al barrio con el mensaje de la fe. Por más que una persona esté secularizada, adentro siempre conserva la sed espiritual y el deseo de encontrarle un sentido a la vida. A veces uno está muy cómodamente instalado esperando a que los fieles vengan, pero hay que salir a buscarlos. Por eso nos estamos planteando cómo podemos misionar mejor en el barrio. Por suerte tenemos un grupo de jóvenes, que van desde los 15 hasta los 30 años, que nos ayudan a ser creativos.

-¿No está conforme con la asistencia del barrio a la parroquia?
-No, y se puede cuantificar en las misas. Me gustaría que hubiera más participación y la responsabilidad recae en los que estamos. El anhelo es llegar a aquel que no tiene interés en acercarse o incluso está enojado con Dios o con la Iglesia.

Comentarios Facebook
http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2018/10/Parroquia-Sagrada-Familia-1-150x150.jpg

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.