Atendida por un matrimonio, es una referencia para comprar fiambre en la zona de Triunvirato y Monroe. En esta nota hablan del nacimiento del local, de la historia del predio -que quedó reducido a tres puestos- y de la difícil situación económica. “El año pasado nos bajaron las ventas entre un 30 y 50 por ciento”, cuentan con preocupación.

Propiedad de Lorenzo Molteni, el Mercado Urquiza fue fundado en Triunvirato y Monroe a mediados de 1929. Al momento de su apertura, las crónicas señalan que allí funcionaba una treintena de puestos en donde se vendían principalmente productos frescos, artículos de almacén, mercería y aceite suelto, entre los principales rubros. Además contaba con los adelantos propios de la época: ventiladores de techo marca Siemens y cinco cámaras frigoríficas instaladas en el subsuelo, con un depósito aledaño. Desde hace años, este edificio se encuentra lejos de aquellos días pujantes. El deterioro de las instalaciones y la falta de inversión, sumada a la llegada de las grandes cadenas de supermercados, derivaron en una apariencia decadente.
La entrada por Triunvirato quedó desactivada y el mercado se redujo a tres puestos, con acceso por Monroe 5210. Allí sobreviven la verdulería (que data de 1960), la pescadería (con otro tanto de antigüedad) y la quesería, que está celebrando su 25º aniversario. “En la ciudad, los mercados están casi extintos. Se han ido perdiendo porque eran municipales. Este mercado es privado, sino no estaría más”, asegura Fabián Regueira, quien atiende la quesería junto a su esposa Laura Salerno. Vecinos de Villa Devoto, llegaron a esa esquina en 1992, recién casados, por recomendación familiar.
“Mis papás siempre tuvieron comercios de carne y verdura. Una vez pasaron por Villa Urquiza, vieron que el local estaba en alquiler y me propusieron abrir una granja”, recuerda Fabián. Por entonces todavía funcionaba la pizzería Giuseppin y el predio albergaba a unos 30 puesteros, que con los años se fueron jubilando. “Al principio teníamos una granja, pero de repente abrieron un montón en el barrio y eso nos complicó. Entonces agregamos una quesería, que es a lo que hoy nos dedicamos. Con mi marido tenemos los precios más baratos del barrio”, afirma Laura.

Tiempos de ajuste
“Estamos en un momento de transición nunca visto en la historia del mercado. La gente está muy reacia a gastar: cuida mucho el dinero o lo invierte en bienes de uso, como vehículos. Es increíble que no se vea movimiento en los comercios, pero cada vez se venden más cero kilómetros”, evalúa Fabián con desconcierto y sigue: “Desde el año pasado, las ventas nos bajaron a todos los comerciantes entre un 30 y 50 por ciento. Es mucho. Y nos aumentaron lo mismo los gastos, la luz incluso un poco más”.
El local se lo alquilan a la sobrina de Molteni, el fundador del predio, que también conserva varios locales sobre Triunvirato y Monroe. “Perdemos ganancia porque no podemos trasladar los mayores costos al cliente. Antes había cola para comprar y teníamos empleados, pero tuvimos que recortar y ahora estamos sólo mi esposa y yo. Al no ser una cadena, no podemos darnos ese lujo”, concluye.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2018/05/Queseria-Urquiza-150x150.jpg