Empezó a escribir su historia en 1902, como almacén, en el cruce de Monroe y Bauness. El 7 de octubre de 1968 reabrió sus puertas en Bucarelli 2154, esta vez como pequeño supermercado. Desde entonces es administrado sin interrupciones por María Ramos y su esposo. “Seguiré hasta que las velas dejen de arder”, jura “Mary”.

Villa Urquiza tenía apenas 15 años de vida cuando, en la esquina de Monroe y Bauness, José Alvarez decidió abrir un bar y almacén. Si bien no hay datos precisos, la memoria se remonta a 1902: ese año El Tropezón llegó al barrio para quedarse. Tiempo más tarde se sumó su primo, Celestino Ramos, y juntos manejaron el negocio durante muchos años. Ambos eran oriundos de España y cada familiar que inmigraba se incorporaba al local. A mediados de los años 30 llegó Ángel Alvarez, sobrino de José, quien permaneció en el almacén durante seis décadas.
Con el paso del tiempo, la esquina de Monroe y Bauness se transformó en uno de los puntos de encuentro del barrio, sobre todo por el exquisito jamón crudo que allí se servía. A fines de los 60 el edificio estaba muy deteriorado y la familia tuvo que abandonarlo. Pero El Tropezón no dejó de existir: el 7 de octubre de 1968 reabrió sus puertas en el nuevo local de Bucarelli 2154, en esta oportunidad como un pequeño supermercado.

Esta imagen data del año 1935, aproximadamente, cuando El Tropezón era un almacén y estaba ubicado en Monroe y Bauness.

Con los años, bajo la administración de María Ramos, hija de Celestino y la única que está trabajando desde 1968 en forma ininterrumpida, junto a su esposo Carlos Sánchez, se afianzó entre los vecinos como centro de compras. Luego se anexaron unos 2.150 metros cuadrados y se agregaron nuevos sectores de carnicería, verdulería, fiambrería y panadería. “Fuimos el primer supermercado de Villa Urquiza en tener código de barras. Nosotros empezamos a cambiar el barrio.”, cuenta orgullosa Mary, hoy acompañada por sus hijos Sebastián, Julián y Agustín.
“Es como si fuera ayer que empezamos a trabajar -añade-. Los años pasaron de golpe porque realmente hacemos lo que nos gusta. Voy a seguir hasta que las velas dejen de arder”. La situación económica es complicada, pero Mary no baja los brazos: “Cuesta mucho, pero hay que ser perseverantes. Le agradecemos al barrio, que ha crecido junto con nosotros, por todos estos años. Unos vienen y otros se van, pero hay un sector que siempre es fiel”.
El Tropezón cumple 50 años de vida como supermercado, pero siempre conserva el espíritu familiar y barrial del viejo almacén que supo ser hace ya más de un siglo.

Datos útiles
Supermercado El Tropezón
Bucarelli 2154
Tel.: 4521-0713

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