A la par de los estándares mundiales de competencia, el club de Holmberg 3430 inauguró una cancha de césped sintético y blindex. Su propietario, Marcelo Bahhouri, celebra que los jóvenes hayan vuelto a jugar a este deporte, que en nuestro país tuvo su auge en la década del 90. “La mayoría de la gente viene a pasar un rato agradable”, afirma.

Los orígenes del paddle se remontan a finales de la década del 60. Su invención es atribuida a Enrique Corcuera, empresario mexicano oriundo de Acapulco,  quien tomó como inspiración el paddle tenis creado por los norteamericanos a principios del siglo XX. La versión latina de este deporte fue exportada a España y luego, en los 90, desembarcó en la Argentina como un fenómeno explosivo.
Particularmente en la Ciudad de Buenos Aires, por aquellos años proliferaron los clubes de paddle. Uno de ellos fue Las Palmeras, fundado el 17 de agosto de 1991 en Holmberg 3430. Por la sobreoferta de canchas y las crecientes lesiones, el furor por este deporte disminuyó abruptamente a mediados de la década del 90 y desde entonces conserva una base reducida pero estable de adeptos.
Entre otros factores, la merma se produjo por la desaparición de clubes destinados a la práctica de este deporte, que en los últimos años sucumbieron ante el avance del boom inmobiliario. Sin embargo, todavía hay rincones de la Ciudad que mantienen viva la llama del paddle e incluso apuestan por la innovación. “Antes, nuestra clientela era gente adulta. Pero lo que está pasando ahora es que volvieron a jugar los jóvenes”, se entusiasma Marcelo Bahhouri, contador público y administrador de Las Palmeras. Hace dos meses, el club inauguró una moderna cancha de césped sintético, blindex e iluminación led, que se suma a las dos techadas de cemento y a la canchita de fútbol 5.

“Los jóvenes volvieron a jugar al paddle”, asegura Marcelo Bahhouri, dueño de Las Palmeras.

Cambios notables
Los torneos más importantes de paddle a nivel mundial se juegan sobre sintético, una superficie más amigable para las articulaciones de la rodilla y mucho más vistosa. “Es la evolución del paddle -asegura Bahhouri, mirando de reojo al par de palmeras centenarias que se erigen al lado del bar-. Empezó a venir un tipo de público más profesional. El pique en el piso es más lento respecto del cemento y más rápido cuando rebota contra el vidrio”. El blindex permite que el público pueda ver los partidos incluso desde la vereda de Holmberg y además facilita la televisación, como en el caso de los certámenes disputados en México, Estados Unidos y Europa.
Hasta el momento, los resultados que trajo la nueva cancha son notables: en horas de alquiler, Las Palmeras triplicó las reservas. “En el paddle, aún jugando mal te divertís. En cierta forma es más entretenido que el tenis. La mayoría de la gente viene a pasar un rato agradable”, reflexiona el propietario del predio. En las instalaciones del club realizan actividad física algunos colegios de la zona y también se organizan cumpleaños. El negocio es próspero, pero Bahhouri se queja de la competencia desleal de otros predios de la comuna que tienen exenciones impositivas porque figuran como asociaciones civiles sin fines de lucro.

Datos útiles
Las Palmeras
Holmberg 3430
Tel.: 4542-4675

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