En “Esa película que llevo conmigo”, su ópera prima, la directora y ex vecina del barrio reconstruye la vida de su abuelo Pepe, nacido en Madrid y exiliado de la Guerra Civil Española. El film, rodado en la Ciudad de Buenos Aires y aquel país de Europa, se estrenó en agosto y podrá verse en dos nuevas funciones a lo largo de octubre.

Lucía Ruiz nació y vivió en Villa Urquiza durante casi 30 años, por lo que todos los recuerdos de su infancia y adolescencia están vinculados a ese rincón de la Ciudad de Buenos Aires. Entre las memorias aparecen las visitas semanales de sus abuelos Pepe y Heber, que también eran vecinos, a la casa de su papá. Como de Olazábal y Pacheco a Bucarelli y Cullen hay unas diez cuadras, eso facilitó que se vieran seguido.
Los encuentros se desarrollaban entre comida, charlas y la brisa veraniega del patiecito-terraza. Sobre el final, cuando la abuela se cansaba y se iba a dormir, el abuelo dejaba brotar las anécdotas de su vida, marcada por la Guerra Civil Española: su llegada a Buenos Aires y el Hotel de Inmigrantes; el viaje en barco desde Marsella; el exilio en Francia; la incertidumbre de meses sin sus padres, en colonias de niños y niñas españoles que también habían escapado del conflicto bélico, con su hermana dos años mayor como único anclaje a la realidad entre tanta locura.
“En ese patiecito-terraza de la avenida Olazábal, donde hoy hay un edificio de siete pisos y una tintorería en la planta baja, le hice a mi abuelo la única entrevista que tengo con él, aún sin saber que iba a terminar en un documental de 84 minutos con su historia y la de varios otros y otras que hablaron y dejaron su marca”, cuenta Ruiz, directora de Esa película que llevo conmigo, su ópera prima.
El film nace de un viaje que la joven hizo con sus abuelos en el año 2000, con el objetivo de conocer París y Madrid, de donde Pepe tuvo que escapar a los seis años a causa de la Guerra Civil Española (1936-1939). Ella registró el recorrido, por entonces con ojo adolescente y en una cámara VHS, y tras el fallecimiento de su abuelo se reencontró con el material grabado y decidió emprender otra aventura: rearmar esa historia familiar.
“Es un viaje no lineal, con huecos y hallazgos, donde lo extraordinario y lo común se mezclan y en el que se descubre que la identidad es un cúmulo de piezas que intentamos ordenar”, amplía sobre su documental, estrenado en agosto pasado en el histórico Cine Gaumont, de Av. Rivadavia 1635.

La reconstrucción
En 2013, cuando su abuelo y su hermana ya habían fallecido, Lucía organizó un nuevo viaje a España y Francia para recorrer los lugares por los que ellos habían pasado. “Las preguntas que surgían a medida que investigaba esta historia apuntaban a lo mismo: ¿cuáles son los rastros que quedan en nosotros y los que vamos dejando? ¿Puede el olvido borrar esos rastros? ¿Qué repercute hoy de todo ese pasado?”, se planteó.
En 2017 retomó contacto con parientes españoles que prácticamente no conocía, pero que vivían en el mismo pueblo, recordaban a la familia y la invitaron a que los visitara. Así fue como viajó a la ciudad de Manzanares, donde logró reconstruir algunas piezas más de la historia familiar, de la propia España y de su presente.

«Esa película que llevo conmigo» podrá verse en dos nuevas funciones en el marco de un festival de cine independiente.

“El film indaga en el pasado de una familia particular y sus intimidades, para saltar a las infinitas experiencias que pueden hacernos atravesar un hecho histórico”, explica la egresada de la Escuela Nacional de Realización y Experimentación Cinematográfica (ENERC) y actual editora en los canales Encuentro, Pakapaka y Deportv. El rodaje se realizó entre diciembre de 2017 y abril de 2018 en locaciones de la Ciudad de Buenos Aires, Madrid y Manzanares, con material de archivo que incluye grabaciones familiares, viajes personales y entrevistas de los años 2000, 2009, 2013 y 2015. “Seguramente Villa Urquiza tiene historias así para contar a montones. Quizás vale la pena salir a registrarlas antes de que altos edificios den la impresión de que nunca existieron”, propone.

Reconocimientos
Esa película que llevo conmigo participó de las Clínicas del Concurso de Desarrollo de Proyectos Raymundo Gleyzer – Cine de la Base, destinada a directores y productores egresados de instituciones educativas de la Argentina, donde obtuvo el premio dentro de la categoría Documental.
También recibió la Declaración de Interés por parte del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales) y de Interés Cultural en el Régimen de Mecenazgo del Gobierno de la Ciudad, además del Premio Estímulo a las Artes y los Deportes otorgado por el SATSAID (Sindicato Argentino de Televisión).
En octubre será parte de RED de cine argentino, un circuito alternativo de proyectos nacionales independientes que promueve el Colectivo de Cineastas, con dos funciones a lo largo del mes en los siguientes espacios culturales: Zelaya (Zelaya 3134, Almagro) el sábado 19 a las 19.30 y Simona (Álvarez Thomas 661, Colegiales) el sábado 26 a las 19. Para mayor información se pueden consultar las cuentas de Instagram (@esapelicula.documental) y Facebook (Esa película que llevo conmigo – documental) y la página web www.colectivodecineastas.com.

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