Por la Comuna 12 pasaron grandes empresas que, en algunos casos, dejaron de existir. Muchas eran sucursales de compañías internacionales. A pesar de haber tenido un breve paso por la zona, son muy recordadas por los vecinos. Varios de esos locales desaparecieron entre fines de los años 90 y mediados de la década pasada. Hacemos un repaso, con fotos y testimonios de nuestros lectores, de esos fugaces comercios.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

Mucho antes de que el subte llegara a Villa Urquiza, el centro comercial del principal barrio de la Comuna 12 supo atraer a grandes marcas. Quizá por la cercanía de la estación ferroviaria, el tramo de la avenida Triunvirato comprendido entre Monroe y Olazábal concentró desde siempre una intensa actividad mercantil. Primero llegaron las sucursales de los principales bancos, a las que se sumaron tradicionales casas de comida rápida, cafeterías de renombre, conocidas cadenas de farmacias y tiendas de ropa. Muchos locales llegaron para quedarse, pero otros tuvieron un paso fugaz y cerraron poco antes de la crisis de 2001. Varios emprendimientos se fueron tiempo después, tras el quebranto de sus casas matrices. La mayoría dejó su huella, tanto que la difusión de sus fotos en nuestras redes sociales motivó comentarios nostálgicos de los lectores.
Les proponemos entonces un viaje al pasado para volver a visitar a estos iconos comerciales que, aun sin tener un origen barrial, fueron nuestros vecinos.

Yo te conozco
Antes de empezar a convertirse a fines de la década del 80 en la cadena líder de supermercados del país, con 120 sucursales distribuidas en todo el territorio, Coto fue una red de pequeñas carnicerías barriales. Uno de sus tantos locales abrió en la esquina de Olazábal y Mariano Acha y permaneció abierto al menos hasta fines de los años 90. Tras su cierre, la esquina permaneció abandonada mucho tiempo y desde hace algunos años funciona con éxito una cantina. Lidia Gómez nos recuerda que había otro local similar en Donado y Manzanares. Lejos del romanticismo de aquellos años, hoy la empresa de capitales argentinos fundada por Alfredo Coto, que a fines de 2017 blanqueó 7.000 millones de pesos en una amnistía tributaria, posee enormes establecimientos en Villa Urquiza, Saavedra y Coghlan.

En la esquina de Acha y Olazábal se erigía una pequeña carnicería Coto, marca que luego se transformaría en cadena líder en supermercados.

Tiempos de fichines
Entre fines de los años 80 y comienzos de los 90 Sacoa, empresa marplatense pionera en centros de entretenimiento, desembarcó en Triunvirato y Monroe, donde hoy funciona el McDonald’s. En la foto se ve el baldío donde el 13 de abril de 1993 se incrustó un colectivo de la línea 71 y un año más tarde se inauguró el restaurante Pindal, piedra fundamental en el desarrollo comercial de Villa Urquiza. En la misma cuadra, al 4634 de Triunvirato, funcionó hasta fines de la década del 90 un local de Playland, otra conocida cadena de videojuegos. Años después ocuparía su lugar la primera sucursal en el barrio de Farmacity.

Antes de que se inaugurara Pindal, el 13 de abril de 1993 se incrustó un colectivo de la línea 71 en la esquina de Triunvirato y Monroe.

Queso y dulce
Muy pocos saben que el grupo Lactona, con plantas en Lezama y Chascomús, tenía sede capitalina en la calle Paroissien 2506, Saavedra. Desde allí salían productos como Gándara (dulce de leche, crema, leches, yogures, manteca, queso y postres), Saavedra (leche cultivada y queso crema) y Yogurbelt (yogures). No pudimos confirmarlo, pero sospechamos que el queso blanco Saavedra llevaba el nombre como un homenaje al barrio donde la empresa tenía su base. Pero el producto emblema era el dulce de leche Gándara, nacido en 1928 y que se dejó de producir en 2005 tras la quiebra de Parmalat, que había adquirido la marca en 1998. Imperdonable crimen.

El grupo Lactona, que producía el recordado dulce de leche Gándara, contaba con una sede en Saavedra.

Hamburguesas, pizzas y rosquillas
Entre 1996 y 1999 funcionó en Villa Urquiza una sucursal de la hamburguesería norteamericana Wendy’s, fundada en 1969 en Ohio, Estados Unidos. Estaba ubicado en Triunvirato 4560, casi Blanco Encalada, y dejó una excelente imagen entre los consumidores de la llamada “comida chatarra”. La vecina Verónica Estrada, que festejó allí el cumpleaños de su hija, recuerda que “las papas rellenas eran riquísimas”. Nancy Boczon, quien trabajó allí los cuatro años que funcionó el negocio, cuenta que el cierre se debió a la situación económica del país: “No era justo subir los precios o tener que bajar la calidad”.

A fines de los 90 Wendy’s instaló una sucursal en Villa Urquiza.

En esa misma ubicación funcionó, años atrás, un local de Pumper Nic, cadena argentina de restaurantes de comida rápida que existió desde 1975 hasta 1999. Fundada por Alfredo Lowenstein a principios de la década del 70, algunos analistas atribuyen su ocaso al otorgamiento indiscriminado de franquicias. “Funcionaban casi como kioscos, cada uno hacía lo que quería”, recuerda un ex ejecutivo de la firma. Enfrente de Pumper Nic, dicen los memoriosos, hubo un Pizza Hut. Y en la otra cuadra, llegando a Monroe, un local de Dunkin’ Donuts, la famosa tienda de donuts, las pequeñas tortas fritas de masa endulzada en forma de anillo.

Esta desaparecida cadena de comidas rápidas tuvo su local en Triunvirato 4560, casi Blanco Encalada.

El cine antes de Netflix
Blockbuster llegó a la Argentina en 1995, cuando recompró la franquicia que le había otorgado a los chilenos de Errol’s, y se instaló con más de 50 sucursales como la marca más importante en alquiler y venta de películas del país. Al menos dos de sus locales funcionaron en Villa Urquiza y Coghlan: uno en Monroe 3101, esquina Ricardo Balbín, y el otro en Triunvirato 4451, entre Olazábal y Mendoza, respectivamente. Este último tenía estacionamiento propio y era el paseo obligado de los fines de semana: había numerosas copias de los principales títulos en formato VHS o DVD, pantallas que reproducían los trailers de las novedades, pochoclos y golosinas, que se combinaban en atractivas promociones. Sin embargo, ya para 2010 la firma empezó a mostrar síntomas de una crisis terminal motivada supuestamente por la piratería. Quebró en 2011.

El viejo Blockbuster de Av. Triunvirato 4451.

De Saavedra al mundo (¿o al revés?)
Hasta mediados de la década pasada, cuando cerró definitivamente, funcionó en Ricardo Balbín 3981 la casa de indumentaria Pingüino. Tenía taller propio a pocos metros, sobre la calle Holmberg, y si no recordamos mal varias sucursales. Los vecinos del barrio vistieron durante años sus pantalones, buzos y chombas, que eran la versión económica de las que llevaban el logo del cocodrilo. Lo que no sabemos es si la marca con base en Saavedra era licenciataria autorizada de  Original Penguin, creada en 1955 en Minneapolis por un fabricante de ropa interior y militar. Sólo podemos decir que el logo del pingüino saavedrense es idéntico al norteamericano.

La antigua tienda Pingüino, de Saavedra, ¿habrá sido la antecesora de la actual Original Penguin?

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