Por Luis Alposta
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Acerca de una aparente sinonimia

pelotudo, da. adj. vulg. Arg., Chile y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. U. t. c. s. || 2. Ur. Dicho de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s. || 4. vulg. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s.

boludo, da. adj. Arg. y Ur. Dicho de una persona: Que tiene pocas luces o que obra como tal. || 5. Ur. Lerdo, parsimonioso, irresponsable. U. t. c. s. || 6. Ur. Dicho de una persona: Que ha llegado a la adolescencia o a la juventud. U. t. c. s.

He aquí dos palabras que aparentan ser sinónimos. Pero… La diferencia está en que, por lo general, el pelotudo se “autoperjudica”. En cambio, el boludo siempre perjudica a otro.

Del pelotudo ríete o compadécete
Del boludo cuídate.
Nada peor que un boludo con iniciativa.
Y recuerda…
El boludo es como el agua.
Se escurre, se filtra…
y cuando menos lo pensás
te arruinó el cielorraso.

Acerca de los bobos
Bobo significa tonto y proviene del latín balbus, tartamudo (de ahí el verbo balbucear). Se aplica a la persona que dice o hace cosas que denotan falta de inteligencia, de listeza o de discreción, a la persona de muy corto entendimiento o extremadamente cándida. O sea que un bobo viene a ser un simple o simplón, un inocente, un memo, un pánfilo, un pavitonto, un pazguato, un botarate, un papanatas, un mastuerzo, un gaznápiro o, simplemente, un melón. Se emplea como insulto y, con frecuencia, se utiliza en broma y sin intención ofensiva.
A fines del siglo XIX, esta palabra pasó al lunfardo con el significado de reloj. Lo común entonces era el uso del reloj de bolsillo, al que se llamó bobo, según algunos, porque se dejaba robar muy fácilmente. Pasado el tiempo, a alguien se le ocurrió asociar el tic tac del bobo con el tic tac de las contracciones cardíacas y pasó a llamarse bobo, también, al corazón. Están los que dicen que a este último se lo llama así porque trabaja todo el día y no descansa nunca.
En estos casos entiendo que lo anecdótico, sin ser arbitrario, es menos peligroso que querer encontrar el origen en una lengua extranjera. En cambio, sí podemos hacerlo si nos referimos al bobo que, en estos días, ha venido a reemplazar al yuppie. El nuevo término está formado por las dos primeras letras de las palabras, en francés, burgués y bohemio. Estos bobos, los nuevos ricos de la era global, vieron la luz en el verano parisiense del 2000. Se trata de jóvenes exitosos que cultivan el buen gusto, el confort y el perfil bajo y consideran que la ostentación es cosa de mersas.

Acerca de la mufa
Así como hay palabras lunfardas que terminan por dejar la zona penumbrosa de lo marginal para pasar a ser palabras de uso corriente, mientras otras son relegadas al olvido, están también las que, después de una breve ausencia, regresan remozadas con un nuevo significado.
Tal el caso de la palabra mufa, de la que podemos decir que proviene del italiano, habiéndola recibido éste del alemán, con el significado original de moho. Entre nosotros, esta palabra se aclimató no sólo como sinónimo de moho sino que, además, pasó a ser utilizada para designar el bajón anímico, el spleen, la depre.

Hay días en que hay ganas de abandonar la pose,
tomarse el piro-macho sin batir ni salute,
dejar atrás la calle, embutirse en el subte
y en lo que dura un faso rumbear para Lacroze.

Ésa era la mufa.
Pero a comienzos de la década del sesenta, aproximadamente, variable como grela, pasó a denotar enojo, malhumor, fastidio. Luego, en otro rapto de volubilidad, se llegó a identificar con el aburrimiento, el tedio, el desgano.
Finalmente, el destino de esta popular palabra parece haber sido anclar en la desgracia, en el infortunio, en la mala suerte. Y pasó así, a ser sinónimo de yeta, algo que tiene su antídoto universal en los “cuernos” que se realizan con los dedos índice y meñique. Los famosos “cuernitos”, convocadores de la suerte y aventadores de la mufa y los mufas.

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