Por Luis Alposta
luisalposta@fibertel.com.ar

Acerca de Daniel Giribaldi
Es al poeta Daniel Giribaldi, al soñador, al bohemio, al que se autodenominaba “el peonacho y el trompa de la rima”, al inolvidable autor de Sonetos mugres, al amigo, al que hoy quiero recordar con este soneto que nos dejó un primero de año:


Augurio reo

Usté que demostró ser de buen paño
poniendo el lomo o exponiendo el cuero,
y que la sigue así de enero a enero
y garpa el lastre, la chapil y el caño.

Usté, que nunca a nadie le hizo daño
y en esto de vivir es hombre entero,
tenga mano un momento, compañero,
que un año nace y se nos muere un año.

Olvide al que se va, y en el que empieza
fije la mira y haga puntería:
el que juna p’atrás, siempre tropieza.

Y alce confiao su copa en este día.
¡Si bancó la otra mano la tristeza,
tallará en la que viene la alegría!

Acerca del lenguaje de los gestos
Entre los que han abordado el estudio de los gestos desde la perspectiva lingüística, uno de los más originales ha sido el Dr. Giovanni Meo Zilio, autor de El Lenguaje de los gestos en el Río de la Plata (Montevideo – Uruguay – 1961).
En este libro se ocupa del estudio de los movimientos, posturas, actitudes, modales, ademanes, muecas, visajes y miradas que, entre nosotros, en determinadas circunstancias, acompañan a la comunicación verbal o la suplen.

Veamos algunos gestos de la(s) mano(s) que se describen en este libro:

* Indicador de “¡te embromaste!”, “¡te puse la tapa!”: Consiste en golpear, dos o tres veces, la palma de la mano contra la superficie lateral del puño cerrado formada por los dedos pulgar e índice de la otra. Su valor estilístico estriba en cierta actitud anímica muy cargada de desprecio.

* Indicador de “más o menos”: La mano abierta hacia abajo (dedos separados) hace un movimiento rítmico de balanceo lento de derecha a izquierda y viceversa (tres o cuatro veces).

* Indicador de “avaro”: Consiste en doblar el brazo (puño, por lo común, cerrado) con el codo hacia fuera, golpeándolo con la palma de la otra mano.

* Indicador de “estoy harto de esto”: La palma abierta hace un movimiento múltiple de abajo hacia arriba, a la altura de la ingle, como para levantar los testículos. El tempo es muy lento. Puede ir acompañado de la expresión verbal estoy lleno.

* Indicador de burla: La punta del pulgar se coloca en la punta de la nariz, mientras la mano se mueve con un movimiento de ida y vuelta de flexión de los dedos. El movimiento de los dedos es oscilatorio y se presenta en forma de abanico. En Argentina y Uruguay a este gesto se lo llama pito catalán. Por extensión, la expresión transitiva hacer(le) pito catalán significa burlarse. En catalán es conocido como pam i pipa.

Acerca de tres formas de mirar
Casi nadie ignora que el verbo afanar proviene del caló y que, tanto en lenguaje gitano como en lunfardo, significa robar. Pero no siempre las cosas se dan así. En ocasiones, en el transplante, la palabra conserva su forma y pierde su sentido original adquiriendo uno nuevo. Tal es el caso del verbo junar, también heredado del caló, que de significar oír o escuchar se lunfardiza y pasa a ser para nosotros sinónimo de mirar.
Y no sólo con el significado de fijar el sentido de la vista sobre alguien o algo, sino, además y preferentemente, con el de mirar de una determinada manera; mirar fijamente; atentamente; con cuidado; o con disimulo; de rabo de ojo a un costado; observando; entendiendo. Y así, junar termina adquiriendo el sentido figurado de adivinar intenciones, de darse cuenta uno de algo.
Igual camino, aunque en sentido inverso, parece haber recorrido la palabra guardare, que en italiano significa ver, mirar, y que al lunfardizarse, conservando en parte su forma, deviene en ¡guarda!, como expresión de aviso, de atención o amenaza.
Otra manera de mirar es fichar, que es mirar filiando; observar detenidamente. Y relojear, que originalmente designó el tomar el tiempo de un caballo en carrera, para, después, pasar a ser atisbar, mirar disimuladamente. O sea, mirar a alguien tomándole el tiempo.
Junar, fichar y relojear: distintas formas de mirar, en las que hacer la vista gorda no cabe.

Comentarios

Comentarios