La mascota era, según el propio ex árbitro, su único amigo. En la entrevista con este periódico había anticipado su próximo final.

“Cuanto más conozco a las personas, más voy a llorar a mi gatito. En dos meses se va a morir, porque tiene un tumor. Por él se me cae una lágrima, por los demás no”. Gabriel Brazenas había anticipado en la extensa entrevista con este periódico el inminente final de su mascota, aunque a la expectativa de vida del gato le sobró un mes.

Según su WhatsApp, la muerte se habría producido el viernes 8 de abril. Ese día el ex árbitro modificó su estado en el teléfono para despedir al animal publicando su foto y la frase “¡gracias por tanto AMIGO, te voy a extrañar mucho!”.

Las declaraciones de Gabriel Brazenas en este periódico fueron tan polémicas que llegaron a otros medios, como Infobae, Olé, Diario Popular, TyC Sports y Pop Radio. Si bien se desmarcó en la nota de todas las sospechas que provocaron sus fallos durante la final disputada en 2009 entre Vélez y Huracán, partido en el que el club de Parque Patricios resultó severamente perjudicado, sus palabras dejaron en evidencia la lógica perversa del fútbol argentino.

La soledad en la que dice encontrarse parece ser también el alto costo que tuvieron sus decisiones. Dice identificarse con Kwai Chang Caine, el monje de la serie Kung Fu que fuera interpretado por David Carradine, que vaga por los desiertos prófugo de un crimen.

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