Natalia Ghergorovich es vecina de Villa Pueyrredon y, como hobby, degusta y elabora críticas de golosinas. Este novedoso pasatiempo se difundió gracias a su participación en un programa televisivo. En diálogo con este periódico, revela qué tiene en cuenta a la hora del análisis. “Lo que dice el paquete es mentira. Es más lo artificial que lo natural”, asegura.

Por Tomás Labrit y María Eugenia Surin
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El hobby nació por la fusión de dos de sus pasiones: las letras y las golosinas. Hace una década empezó a escribir críticas en su blog Estilo Naná -el apodo que le pusieron sus amigos de la facultad- sobre chocolates, alfajores, chupetines, chicles, gomitas y cuanta dulzura se pueda imaginar. Ella es Natalia Ghergorovich (31) y vive desde que nació en Villa Pueyrredon.
Nos enteramos de su original pasatiempo gracias a su participación en Noches mías, el programa que conduce Roberto Funes Ugarte los domingos en C5N. Aunque no tiene vocación por aparecer en los medios, asegura que la visibilidad que le dio la televisión fue un trampolín para que se difundiera su actividad. Pero aclara: su intención no es obtener un rédito económico sino solamente tomarlo como un momento de esparcimiento.
“Es un estilo de vida. Desde chica siempre tuve locura por las golosinas”, cuenta Naná, quien desde hace varios años trabaja como promotora comercial. Ex alumna del Cardenal Copello de Villa Devoto, dice que le encanta el barrio, pero encuentra como desventaja que “todo está lejos”. Apenas tomó contacto con el periódico, no dudó en acercarse a la oficina de Álvarez Thomas y Blanco Encalada para contarnos más sobre su curiosa actividad, que la posiciona como la primera y única degustadora de dulces del país. También participó de la charla María Eugenia Surin, directora comercial de El Barrio, quien fue una de las artífices de esta entrevista.

-¿A qué consideras una golosina?
-Es algo que se encuentra en un kiosco, que se puede trasladar con facilidad, que es dulce y engorda, un factor que yo no tengo en cuenta (risas). Hay que comer con cuidado, porque el azúcar es adictivo.

-¿En qué te basás para elaborar las críticas?
-En muchos factores. Lo primero y principal es el sabor. También tiene que ver el contexto en el que como la golosina. Después analizo otras características, como el aroma, la calidad de los ingredientes, el envase y el precio.

-De las nacionales, ¿cuál es la golosina que más te gusta?
-Siempre voy cambiando pero hay una que como desde chica, que es el caramelo Billiken. Me encantan también el Marroc y el Bon o Bon. Las galletitas son otro gran mundo que todavía no pude explorar, pero que me fascina.

-¿Y los dulces que menos te atraen?
-Los caramelos Media Hora y el Cabsha, que está prohibido en Alcohólicos Anónimos porque justamente tiene alcohol. Hay muchos otros bombones que son muy ricos.

-¿Cómo se conjuga una vida sana con este hobby? No debe ser fácil mantener una línea…
-Tengo la suerte de que, por una cuestión genética, no engordo. Trato de ser cuidadosa y medida. No es que pruebo diez golosinas y me las como enteras a todas… Pruebo un poco de cada una, aunque obviamente -como todo el mundo- a veces tengo mis arranques de locura y me como un chocolate entero. Igual no es una actividad que haga en soledad: siempre estoy con amigos y con mis compañeros que escriben en el blog.

-¿Cuán natural es la elaboración de las golosinas que compramos en el kiosco?
-Todo lo que dice el paquete es mentira: las golosinas están hechas de porquería. No está bien que lo diga yo, pero todo lo malo está en las golosinas. Y eso es terrible, porque las comen los chicos. El azúcar refinado es malísimo. El chocolate, además, está lleno de grasa: es plástico. Es más lo artificial que lo natural.

-¿Cuál fue la golosina más exótica que probaste?
-Me gusta mucho viajar y conocer otras culturas. El año pasado estuve en Japón y tuve la posibilidad de probar todo tipo de golosinas. Lo que más me llamó la atención fue la gran variedad de golosinas artesanales. El sabor es muy distinto y para nuestro paladar es sumamente extraño. Son mucho más sanas porque en general están hechas con harina de arroz, hierbas, té verde, pasta de poroto rojo y otros ingredientes.

-¿A qué otros lugares del mundo fuiste y probaste nuevas golosinas?
-Estuve en Europa y probé el famoso chocolate belga, que es muy rico. En Bélgica hay una casa de chocolates en donde se puede aspirar chocolate, algo totalmente novedoso que se usa como una especie de estimulante para suplir las drogas. Pero es bastante peligroso porque no está estudiado.

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