Vecina de Villa Urquiza, Sonia Almada es Licenciada en Psicología y fundadora del Centro Aralma, un instituto especializado en investigaciones sobre violencia en la infancia y adolescencia. Dice que la sociedad “no quiere ver” el daño que padecen los niños y critica el rol de la Justicia. El domingo 21 de agosto se realizará una jornada recreativa en el marco de la campaña “La voz de los chicos”.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

“Sobrellevo los dolores de los otros lo mejor que puedo. No es un peso para mí, sino una lucha que hay que llevar adelante. Y no creo que me puedan hacer abdicar”. Sonia Almada es Licenciada en Psicología y dirige, desde 2003, el instituto Aralma, un centro de investigación y formación en psicoanálisis que se especializa en temáticas sobre maltrato en la infancia y adolescencia. Situado en Barzana 2083, Villa Urquiza, cuenta con un plantel de 30 profesionales que atiende a cerca de 100 niños por mes de diferentes escuelas y hogares de la Comuna 12. Y, dicta, también, clases de posgrado para estudiantes de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Por su parte, Sonia Almada se focaliza en la asistencia de niños, adolescentes y adultos que padezcan -o hayan padecido- situaciones de violencia en la infancia, ya sea por maltrato, abuso sexual o hambre. “Es difícil trabajar con estos temas porque estás impactado todo el tiempo. Esta es una profesión en la que tenés que estar en continuo estado de alerta”, explica Sonia, quien revela que los pilares en los que basa su trabajo son la disponibilidad y la empatía. “La tarea del analista es sentir lo que está viviendo el otro, volver a tu lugar y desde allí poder ayudarlo a sanarse”, grafica.

-¿Siempre te interesaron las problemáticas relacionadas con la niñez y la adolescencia?
-Sí, desde antes de recibirme de psicóloga. En la carrera ya iba eligiendo materias y seminarios que se dedicaban a temas de niños. Siempre me llamó la atención el servicio al otro y especialmente a los chicos. Es la población más vulnerada porque depende absolutamente de los adultos para poder desarrollarse.

-¿Cuánto influyó el avance de la tecnología y las redes sociales en la pérdida de inocencia de los chicos?
-Desde el psicoanálisis no creemos que los niños sean inocentes. Son seres muy tiernos, pero saben todo lo que tienen que saber de su mundo. Es verdad que la inclusión de la tecnología en la vida de los niños y los adolescentes generó un cambio de conducta, pero no dejaron de jugar. Antes estaban horas jugando con los autitos, ahora están con la tablet. Los niños siguen jugando, no hay forma de que dejen de hacerlo. Hasta en situaciones de alta vulnerabilidad, los chicos juegan igual con su imaginación.

-A propósito de la tecnología, una tendencia creciente es el grooming. ¿Podrías contarnos de qué se trata?
Es el acoso sexual a través de las redes sociales. El pedófilo va haciendo un trabajo exquisito para poder captar la atención de la víctima, que en general son niños vulnerables psíquicamente, hasta que el chico se entrega a él, no porque tenga una intención sexual sino porque quiere que lo quieran. De todos modos, la pedofilia existió siempre, pero se denuncia hace poco tiempo. Ni siquiera se sabe estadísticamente en este país la cantidad de personas víctimas de violencia sexual.

-Es grave eso…
-Gravísimo, porque no se denuncia. Que haya estadísticas en algún lugar de la tierra sobre lo que le pasa a los niños es algo realmente novedoso. Los derechos de los niños aparecieron recién en este siglo. En el ámbito privado pasan cosas muy terribles que nadie sale a denunciar. Tengo pacientes que vienen ya de grandes y que por primera vez cuentan lo que les pasó en la infancia. Hay una sociedad que realmente ha tapado estas situaciones de maltrato y abuso.

-El hecho de que no haya estadísticas oficiales sobre violencia infantil, ¿es una falencia del Estado?
-Es una falencia de todos. Porque, ¿cómo hace un niño para ir a denunciar que sufre violencia? Hay poca presencia de la sociedad en defensa de los derechos de los niños. El Estado debería ocuparse más, con campañas y trabajos de prevención y concientización. Pero todos nosotros deberíamos hacer un poquito más también. Si yo tengo una sospecha de que algún niño está en una situación de vulnerabilidad, lo tengo que denunciar. Hemos hecho muchas denuncias por padres abusivos, pero quedan detenidas porque hay una gran cantidad de expedientes.

-¿Cómo actúa la Justicia ante estos casos?
-Toma poca nota. Me he tenido que pelear fuertemente con jueces de menores porque hay una ceguera decidida. Realmente no se quiere ver lo que le pasa a los chicos. Entonces es muy difícil para todos. Sea un juez, un abogado o un psicólogo, les es muy difícil ver que un niño está siendo torturado. Vos lo explicás, pero minimizan el tema. Al adulto le cuesta mucho ver la maldad hacia los niños. Es como si fuese un pecado. No se quiere saber ni escuchar hablar de eso.

-¿Qué tiene que pasar para que cambie esta actitud?
-Hay que crear conciencia acerca del daño psíquico que produce el maltrato infantil, porque los primeros años de vida constituyen la personalidad de un ser humano. Si vos eso lo quebrás de algún modo, queda lastimado para siempre. Se puede recuperar, pero también hay que prevenir. Si le hacés daño a un niño, le arruinás la vida. Un niño humillado va a tener grandes problemas psíquicos. Las personas que vivieron maltrato infantil tienen severos problemas físicos también, como síndrome metabólico y enfermedades coronarias.

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La voz de los chicos
Sonia Almada organiza desde el año pasado la campaña “La voz de los chicos”, que brega por una infancia sin violencia. Todo aquel que quiera sumarse a esta acción puede hacerlo a través de las redes sociales compartiendo una foto con un juguete que represente su niñez y utilizando el hashtag #LaVozdeLxsChicxs. “Para un niño, jugar es constitutivo de su psiquismo. Es la forma que tiene desde bebé para conocer el mundo”, explica Sonia.
En ese sentido, el domingo 21 de agosto a las 14.30 se realizará una jornada recreativa para festejar el cierre anual de la campaña. La celebración se hará en la calle Barzana al 2000, donde se sitúa el Centro Aralma, y ofrecerá una amplia propuesta de actividades para los chicos y sus familias. El grupo de animación “Valor vereda” hará una búsqueda del tesoro y una banda musical brindará un taller de percusión para niños.
Además, habrá una mesa de arte y dibujo y se entregarán regalos y souvenirs. Para cerrar la jornada, que transcurrirá entre chocolatadas y vainillas, una reconocida cantante infantil tocará los mejores temas de su repertorio. “Vamos a hacer un ruido importante en Villa Urquiza”, vaticina Sonia, que invita a los colegios y hogares de niños de la zona a sumarse a la celebración.

-¿Se podría establecer un vínculo entre “La voz de los chicos” y la campaña “Ni una menos”?
-Todavía no, porque no hay un punto de comparación en el tipo de conciencia social. Aunque en la realidad las mujeres siguen siendo matadas, quemadas y violadas, hay una gran conciencia de que eso está sucediendo. Con el maltrato infantil, estamos a años luz de lograr esa conciencia. Para llegar a “Ni un niño menos” nos falta mucho tiempo. Hoy no hay conciencia de que los chicos son maltratados. La sociedad no está preparada para mirar esto de frente. Se dice mucho, pero no se hace nada. No se quiere ver, como tampoco se quiso ver en su momento que eran maltratadas las mujeres.

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