Durante los años 30 y 40 se levantaron unos 80 templos parroquiales en la Ciudad, principalmente en la periferia, como Saavedra y Villa Pueyrredon. Predominó en ellos el estilo neorrománico y son todo un ícono de la construcción cristiana. En su mayoría fueron obra de un olvidado arquitecto, que aquí vamos a reivindicar.

Por el Arq. Jorge Luchetti
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El arquitecto Carlos Massa ha sido, junto con su colega Ernesto Vespignani, uno de los mayores referentes de la arquitectura religiosa porteña. Sin embargo, a pesar de haber construido más de 70 iglesias en toda la ciudad, su nombre ha quedado en el olvido por muchos años dentro de los escritos de la historiografía arquitectónica. Es probable que hayamos pasado innumerables veces frente a sus templos, sin saber que eran obras de este incansable promotor de la arquitectura católica porteña, que basó prácticamente todas sus trabajos en el estilo neorrománico.
Se dice que esta línea estilística fue decisión del Cardenal Santiago Copello, quien la valoraba por su sencillez y por representar la fortaleza edilicia del románico, como así también por su identificación con el cristianismo. Debemos tener en cuenta que sin el apoyo de Copello ninguna de estas obras hubiese sido realizada.
Este Cardenal fue uno de los impulsores de la Iglesia Católica a través de la construcción de un sinnúmero de templos durante las décadas del 30 y 40, cuando se vivió el mayor esplendor de esta religión con el afianzamiento de la fe de sus fieles. Debemos recordar que, hasta la década del 20, en la ciudad había un poco más de 40 templos, pero a partir de los años 30, tras el acercamiento entre la Iglesia y el Estado y la búsqueda de resaltar los valores de una Nación Católica, se sumaron unos 80. Esta importante obra del catolicismo en nuestro país estuvo a cargo justamente de Copello, que convocó para su ejecución al arquitecto homenajeado en esta nota.
Parece poco creíble que tras la crisis del 29, que afectó al mundo entero, se pudiera comenzar un plan edilicio para la construcción de iglesias. Sin embargo, el gobierno de José Félix Uriburu usó la misma política que el presidente americano Franklin Roosevelt y levantó muchas obras públicas, idea que estaba basada en el planteo del economista británico John Maynard Keynes.
Además de la cantidad de templos edificados, que fueron realizados en un corto periodo de tiempo, vale destacar también la calidad de las obras y su solidez constructiva, algo que a su vez buscaba transmitir un mensaje de fortaleza de la Iglesia Católica. La mayoría de las obras realizadas por Massa se erigieron en barrios alejados del centro de la ciudad, creando en su interior un lugar de paz que tenía como función ayudar al recogimiento, la abstracción y la consagración del culto. Las torres campanarios de los templos, además, actuaban como hitos urbanos y se alzaban como las construcciones más altas de cada barrio, ya que por aquellos años abundaban las casas bajas.
Esto era un factor muy importante, porque permitía darle una identidad a cada barrio y la iglesia pasaba a ser un distintivo del lugar. Por otra parte, el sonido de las campanas iba marcando el ritmo del día, ya sea en el trabajo o en el descanso, además de anunciar algún acontecimiento importante. Es por ello que en muchos escudos barriales aparece la imagen de la iglesia del lugar, símbolo indiscutido para los vecinos de allí.

El Cardenal Copello fue junto a Carlos Massa uno de los impulsores de la Iglesia Católica a través de la construcción de diversos templos durante las décadas del 30 y 40.

El románico, un estilo religioso
Haciendo un poco de historia, el término neorrománico hace referencia a la arquitectura dentro del romanticismo llamada historicista, que tenía como característica el uso de la arquitectura del pasado. O sea que el neorrománico es una reinterpretación, un revivir de la arquitectura de los siglos XI al XIII en la Europa medieval, principalmente en Francia, Alemania, España e Inglaterra.
A pesar de las distintas culturas de estos países, el románico tuvo un hilo conductor que lo define como estilo, el cual tiene su mayor importancia e influencia en la arquitectura religiosa y que luego a principios del siglo XIX es reutilizado como un revival durante lo que se llamó el romanticismo. Sin embargo, hubo que esperar hasta mediados del siglo XX para que este estilo quedara plasmado en la gran mayoría de los templos de nuestro país.
Cabe recordar que la iglesia tuvo un papel muy importante durante la Edad Media, de allí la necesidad de que los templos dieran una imagen de poder y solidez. El románico cumple con estas características, más allá de que el estilo no ofrece nuevas técnicas constructivas, sino que más bien utiliza el legado de la arquitectura romana. Dentro de los elementos arquitectónicos se destaca la bóveda de cañón, reforzada por fajones, caracterizada por muros de piedra muy gruesos robustecidos por contrafuertes.
Otro de los rasgos distintivos es el uso de grandes portales divididos en el medio, una especie de columna llamada parteluz. También son característicos de este estilo las torres campanario, que servían para llamar a los fieles, comunicar la muerte de alguna personalidad importante y avisar sobre alguna invasión del enemigo o incendios, entre otras funciones.
Generalmente, el templo románico se identificaba por un exterior muy sobrio, como ya dijimos realizado en piedra, con interiores muy ricos en cuanto a lo decorativo. Estos, sin embargo, no eran muy luminosos, sino que generalmente la luz ingresaba por una ventana superior (claraboya) y además por un rosetón (especie de ojo de buey) que venía a simbolizar la entrada del Espíritu Santo al templo.

Massa construyó en los años 30 la Parroquia Cristo Rey, ubicada en Zamudio 5551, Villa Pueyrredon.

Arquitectura neorrománica barrial
El arquitecto Massa tomó al neorrománico como el estilo característico de sus iglesias, aunque incurrió también en otra tendencia estilística como el neocolonial barroco, con componentes eclécticos. Así lo podemos ver por ejemplo en la Parroquia San Isidro labrador, ubicada en la avenida homónima del barrio de Saavedra.
Dentro del neorrománico, hay que decir que Massa tomó ciertas libertades que le otorgaron una característica particular a cada uno de sus templos. Así, mostró en alguna de las iglesias un claro eclecticismo con componentes historicistas que van desde el neobarroco y neobizantino, hasta encontrarnos con detalles neogóticos. Por otro lado, realizó también un tipo de iglesia donde predomina la gran simplicidad, sin por ello ser menos que las anteriores. A pesar de la división que hacemos sobre las tipologías de las iglesias edificadas por este arquitecto, no cabe duda de que las piezas son muy parecidas unas con otras y por eso quedan registradas en nuestra memoria.
Entre los principales templos construidos por Massa, se encuentra la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, de Bonpland al 1900, la cual se destaca por su torre campanario que sobresale entre las casas bajas del lugar. En Dorrego al 900 también hallamos a la Parroquia Resurrección del Señor, de austera ornamentación, cuya nave se encuentra retirada de la línea municipal, mientras que en la avenida Santa Fe al 1300 vemos a la Basílica San Nicolás de Bari, que está compuesta por dos torres campanarios que flanquean el acceso a través de una gran escalinata.
Imponente también es la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, frente al Parque Chacabuco, que nos obliga a elevar la mirada para contemplarla y nos transporta por unos instantes a la Edad Media. En el mismo barrio nos encontramos con la Parroquia San Saturnino y San Judas Tadeo, con una piel de ladrillo visto característico del período románico.
Volviendo a nuestra comuna, Massa construyó en los años 30 la Parroquia Cristo Rey, ubicada en Zamudio 5551, Villa Pueyrredon, que luce aparte de su torre campanario un interesante rosetón, creando un ambiente lumínico en su interior muy atractivo. En Saavedra nos encontramos con otros dos templos de este autor: uno es Santa Margarita María Alacoque, en la calle Pico 4950, y el otro San Juan Bautista El Precursor (portada), emplazado en la calle Yrurtia al 5000, en el sub-barrio Cornelio Saavedra. Esta última iglesia, a pesar de dar muestra de una asepsia ornamental, muestra su riqueza precisamente en esa sencillez y es todo un ícono de este rincón de Buenos Aires.
Como corolario, vale agregar a este escrito que el trabajo del arquitecto Carlos Massa no sólo ha servido como función difusora de la iglesia católica sino que también ha marcado la identidad de cada uno de los barrios donde dejó su huella.

Crédito de foto de portada: Archivo General de la Nación Argentina.

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