Si bien la Ciudad hoy cuenta con 249 plazas y más de 40 parques, además de un importante número de plazoletas y jardines, esto no es suficiente para alcanzar los estándares que establece la Organización de las Naciones Unidas. Para suplir este déficit, el Jefe de Gobierno anunció el año pasado un ambicioso plan de inversiones.

Por el Arq. Jorge Luchetti
jluchetti@periodicoelbarrio.com.ar

Sólo basta mirar un mapa de la Ciudad de Buenos Aires para darse cuenta de la enorme carencia de espacios verdes que padece nuestra metrópoli. Tan sólo algunos manchones de pasto y árboles se distinguen en una ciudad donde abunda el gris. Hace algunos años ya hablamos sobre el tema e hicimos hincapié en la falta de áreas verdes y también en la mala distribución de las mismas.
La importancia de incorporar más de estos espacios a la ciudad es infinita. Por ejemplo, hace unas semanas se publicó en la revista Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias, que los niños que estudian en escuelas que cuentan con áreas verdes logran un mejor desempeño en la concentración y la memoria. Los responsables de las políticas deberían saber, entonces, que incrementar los espacios verdes alrededor de los establecimientos educativos implica un mejora para el desarrollo cognitivo.
La mayor cantidad de superficie verde de la ciudad se encuentra en la Reserva Ecológica de Puerto Madero y le siguen los barrios de San Nicolás, Monserrat y Recoleta. El resto de la Capital padece una insuficiencia importante, como sucede por ejemplo en Balvanera, Flores, Almagro, Caballito, Coghlan y Villa Urquiza.
Ahora bien, en octubre del pasado año el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció un plan de inversiones para la ciudad, con la intención de aumentar el metro cuadrado de áreas verdes. Algunas medidas son bastante controvertidas y al parecer onerosas, como por ejemplo desplazar un tramo de la autopista Illia para así transformar la traza actual en un corredor verde. También se proyecta que el techo del nuevo Centro de Convenciones, ubicado al lado de la Facultad de Derecho, se convierta en una nueva plaza.
Sabemos que son asuntos económicamente costosos, sobre todo cuando existe un déficit en otras áreas de la ciudad que requieren soluciones urgentes. El Jefe de Gobierno describió a este plan como uno de los más ambiciosos de los últimos tiempos y aseguró que ayudará a mejorar la calidad de vida de los porteños. Además de agregar nuevas superficies verdes, la esperanzadora propuesta contempla la idea de renovar y mejorar los espacios ya existentes, como sucedió por ejemplo con las tres plazas de las Barrancas de Belgrano, recuperadas en excelente estado hace poco tiempo.
Este proyecto, que se extenderá hasta el 2019, también incluye un corredor verde en los terrenos linderos a la terminal Once del Ferrocarril Sarmiento, aunque sabemos que esta idea no es nueva y que lleva más de 15 años entre los sueños de los vecinos del barrio.

Más cemento, menos verde
Los indicadores muestran que, lamentablemente, la Ciudad Buenos Aires ha perdido en estos últimos tiempos muchas de sus áreas verdes. Si bien la Capital Federal hoy cuenta con 249 plazas y más de 40 parques, además de un importante número de plazoletas y jardines, esto no es suficiente para cubrir la merma: hacen falta por lo menos unas 70 plazas para cubrir el déficit verde de nuestra urbe. Así es como, por un lado, el jefe de Gobierno anuncia un mega-plan, mientras que por el otro los asuntos inmobiliarios se están comiendo el verde de la ciudad como si fueran vacas pastando.
Sólo en 2016 en la Ciudad de Buenos Aires han desaparecido más de 26 hectáreas de parque y prácticamente dos hectáreas de espacios verdes en canteros. Por eso, cuando aparecen estos anuncios rimbombantes, se nos hace dudoso creer que haya un verdadero interés en cubrir el déficit existente. Es que empezamos a ver que lo que se agrega por un lado luego se lo quita por el otro; así siempre estaremos en deuda con las necesidades de la ciudad. Estos datos, que informan la cantidad de superficie perdida, fueron precisamente informados por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires.
En este contexto, cada vez nos alejamos más del ideal de 10 a 15 metros cuadrados por habitante que recomienda la Organización de Naciones Unidas (ONU). En el caso de nuestra ciudad, la cifra no llega a los seis metros cuadrados por habitante. Pero lo que más alarma es que esta pérdida, año tras año, provoca un significativo deterioro en la calidad de vida de los porteños. Mientras la prioridad sea la de aumentar los negocios inmobiliarios, se hará difícil cumplir con lo establecido por la ONU.

Foto: Diario La Nación

Como para no tener duda de lo que está pasando, basta simplemente observar lo que sucede con la Plaza Castelli, limitada por las calles Juramento, Conde y Echeverría, en nuestro querido Belgrano R. En ese pulmón verde se están construyendo unas plateas de hormigón, que sin duda reducen la superficie natural de la plaza. Algunos vecinos creen que allí se instalarán bares, algo que sería desacertado ya que en los alrededores de la plaza ya hay confiterías y heladerías que satisfacen las necesidades de los vecinos que transitan el lugar. Esperemos que esto sólo sea un rumor, aunque de todas formas la plaza ya está sufriendo las consecuencias.

Polémica permuta
En cuestiones de negocios, hoy nos encontramos con un nuevo dilema que afecta a uno de los barrios de nuestra Comuna 12. A fines de noviembre pasado, la Legislatura porteña aprobó la permuta de un predio de Saavedra para hacer una plaza en Balvanera. De esa manera, el dueño de un complejo de canchas de fútbol cedió la manzana de Av. Belgrano y Jujuy, donde se emplazará un espacio verde público, y a cambio recibió el predio de San Isidro Labrador 4800, un terrero de la Ciudad en el que funciona la terminal de colectivos de la línea 151, para emprender negocios inmobiliarios.


La polémica surge porque, si bien el Banco Ciudad tasó ambos lugares y dijo que cuestan aproximadamente lo mismo (462 millones de pesos), los vecinos creen que el valor del predio de Saavedra es superior. Y además reclaman que allí se instale un establecimiento educativo público. En el terreno comprendido por las calles Vedia, Pico y la avenida San Isidro Labrador el proyecto propone la subdivisión del lote a fin de liberar un área de aproximadamente 2.700 metros cuadrados de superficie para un nuevo espacio público.

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