Por la inseguridad y el aumento del tránsito, los niños se alejaron de las calles. Estos espacios buscan la integración de los jóvenes dentro de la Ciudad y son una opción para suplir la ausencia de áreas recreativas. Con ese objetivo, se intentará poner en valor el Patio Deportivo de Villa Pueyrredon, ubicado en la calle Bolivia 5842.

Por el Arq. Jorge Luchetti
jluchetti@periodicoelbarrio.com.ar

Aquellos que pasaron los cincuenta podrán recordar que, durante su infancia, el patio grande de la casa era la vereda. Allí aprendíamos a andar en bicicleta, a jugar a la pelota y a la mancha, así como las niñas jugaban a la rayuela, saltaban la cuerda y disfrutaban sin descanso de otras tantas actividades. Por eso nuestras madres debían salir a buscarnos, incluso ya caída la tarde. No todos vivíamos cerca de una plaza o parque, por lo tanto el lugar inmediato de recreación era la calle, la cual nos brindaba una gran libertad de acción. Ni que hablar si uno vivía en un pasaje: en ese caso, nuestra casa se extendía de vereda a vereda y el poco tránsito de automóviles hacía que nos adueñáramos de aquel lugar. Generalmente, en los parques y plazas había guardianes y muchos juegos nos eran prohibidos, como por ejemplo la pelota.
Hecha esta introducción, no hacen falta muchas explicaciones para decir que todo esto, lamentablemente, se perdió y se hace dificultoso recuperarlo. Sabemos que la inseguridad, el aumento del tránsito automotor y la vorágine urbana se encargaron de expulsar a los niños de las calles. Ninguna madre estaría tranquila -ni siquiera con su propia presencia- si sus hijos se encontraran hoy correteando en la vereda de su casa.
Evidentemente, la vida en la ciudad cambió y muchas cosas, penosamente, no van a volver atrás. En los últimos años, muchas familias han emigrado a countries o barrios cerrados en busca de una mayor tranquilidad.
Si bien allí se puede jugar por las callejas, la realidad para estos niños es muy diferente a la vida de la ciudad. Por eso, los estudios sociológicos y urbanos evidencian desde hace varias décadas la necesidad de que el niño recupere la calle, para integrarlo y hacerlo partícipe de la propia ciudad. Para el hombre en general, ésta debe ser un lugar de encuentro, en la interacción con los vecinos y amigos, que le permita crecer y desarrollarse sanamente.
Por otro lado, muchos espacios verdes que Buenos Aires poseía y destinaba a centros deportivos, para los alumnos de escuelas estatales, con los años fueron privatizados o concesionados. Debido a esta carencia, existe la intención del Gobierno de la Ciudad de recuperar los patios urbanos o también llamados de recreo, que en síntesis son espacios que buscan la integración del niño y el joven dentro de nuestra urbe.

Un ámbito saludable
La importancia de que los niños vuelvan a ocupar un lugar en la ciudad, como así también el incentivo en las escuelas a realizar deportes, está relacionada con algo más profundo. El objetivo es que los flagelos infantiles, como la droga y la prostitución, que poco a poco socavan la integridad de nuestros niños y jóvenes, queden al margen con estas medidas. Es por eso que, en la mayoría de los barrios, se han creado a lo largo del tiempo estos ámbitos de recreo. El espacio urbano debe contemplar, aparte de los lugares de juego tradicionales de las plazas, otros espacios de recreación más amplios, como los patios de juego, donde se le da importancia al área de deportes. La idea es la integración del niño y adolescente dentro de la ciudad, para que lo comparta con sus pares y lo utilice como lugar de encuentro y participación. En la ciudad de hoy la vorágine, lo precipitado, la aventura y la inseguridad son los sustitutos de aquel paraíso de nuestra niñez. Esta plaga urbana ha afectado a los niños, tanto en lo emocional como en lo cognitivo y lo afectivo, ocasionando enfermedades como la obesidad infantil, diabetes y depresión, entre otras.
Sin duda, los cambios hacen al niño más dependiente y provocan una cierta inseguridad, además de trastornos emocionales. La niñez y la juventud son etapas en las que el ocio y el juego son imprescindibles en pos de incrementar su autoestima y la sensación de pertenencia a una comunidad. En estas últimas décadas, la dependencia de los niños y adolecentes ha crecido en las grandes metrópolis. Por otro lado, el aumento del sedentarismo producto de las nuevas tecnologías, como la computadora y los videojuegos, produce un estilo de vida poco saludable, que lleva a nuestros niños a situaciones de estrés, hipertensión y otras afecciones.
Por eso, para crecer, los niños y jóvenes necesitarán de lugares que les brinden la posibilidad de realizar actividades recreativas y de ocio, donde puedan disfrutar de un deporte o simplemente interactuar con otros niños. Esto los lleva a adquirir habilidades físicas, sociales y mentales de suma importancia para una vida futura como adultos. Si bien los clubes sociales cumplen una función sustancial, también necesitamos de estos espacios de recreación para tener una mayor libertad en su uso sin tener que realizarse algún pago.

El patio de Villa Pueyrredon
No cabe duda de que los patios de recreo se hacen cada vez más necesarios en nuestra ciudad. En ellos debe existir una calidad en el diseño y un estudio minucioso de la distribución de las actividades en el lugar. Otros puntos a tener en cuenta son el equipamiento para prevenir accidentes, la accesibilidad del lugar (evitar todo tipo de barreras arquitectónicas), además de la señalización y la pavimentación adecuada del sitio. Se deberá, igualmente, tener en cuenta el acceso de ambulancias y autobombas.
En el barrio de Palermo tenemos un ejemplo de esto: el Patio Urbano Paraguay. El sistema democrático permitió participar a los vecinos en el año 2007 para elegir cuáles podían ser las actividades que se iban a desarrollar en el predio. Se delimitó en tres sectores de uso, destinados a niños, personas mayores y a interesados en prácticas de huerta. El área recreativa permite que los chicos puedan utilizar tipos de juegos convencionales y otros no tanto, como toboganes, escaladores, ta-te-ti y pisos de goma colorida.
El proyecto fue emplazado donde había un terreno baldío, propiedad del Gobierno de la Ciudad, ubicado en la calle Paraguay 5138, y se enmarcaba en un Programa de Nuevos Patios Porteños del año 2000. Lamentablemente, la propuesta no avanzó más allá y algunos terrenos que la ciudad tenía fueron vendidos. Así, se perdió la oportunidad de construir un mayor número de lugares de recreación y ocio. A fines de julio el Gobierno porteño anunció la recuperación del patio deportivo de la calle Bolivia 5842, en Villa Pueyredon. Se trata de un lugar que está destinado por ley a las escuelas públicas de la zona que carezcan de terrenos deportivos en sus establecimientos.

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Se invitó a los vecinos del barrio a participar para debatir la mejora de este espacio recreativo y elegir democráticamente qué tipo de canchas se van a incorporar: se impuso el básquet. Este terreno estuvo durante muchos años en conflicto, pero éste pudo ser resuelto y se destinaron los 290 metros cuadrados que posee para el uso recreativo de los alumnos de la escuela primaria perteneciente al Distrito Escolar N°16. En los fundamentos de la norma se explica que “es necesario contar en dicha zona con adecuadas instalaciones para actividades deportivas y recreativas para todos los niños del barrio”.
La Convención sobre los Derechos del Niño de la UNESCO, en su artículo 31, especifica que los Estados que forman parte de este acuerdo deben respetar y promover el derecho del niño a participar plenamente en la vida cultural y artística, propiciando oportunidades en condiciones de igualdad. El Estado debe tomar en cuenta que el juego, la recreación y el deporte, además de ser derechos, son maneras eficaces de acercarse a los menores de edad marginados, discriminados, huérfanos o que son víctimas de explotación sexual.

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