Ante cualquier medida tomada por el Gobierno porteño que sea irregular o perjudique sus intereses, los vecinos se manifiestan y hacen escuchar sus reclamos. Repasamos algunas de las protestas más recurrentes, como la polémica construcción del túnel de la Avenida Balbín y las vías del ferrocarril Mitre, en el barrio de Saavedra.

Por el Arq. Jorge Luchetti
jluchetti@periodicoelbarrio.com.ar

Desde hace varias décadas, los intereses de los gobernantes porteños van por caminos muy distintos al de los ciudadanos. Si bien la participación vecinal se ha ido incrementando con el paso de los años, parece que esto no es suficiente como para poder consensuar las decisiones con el Gobierno de la Ciudad y evitar los conflictos.
Entendemos que existe una democracia participativa, la cual no es tenida en cuenta, ya que la estrategia del Ejecutivo es desoír las quejas y manifestaciones de muchos vecinos. Por otra parte, existe un desinterés por parte del Gobierno porteño hacia un importante número de obras de valor patrimonial, que por no estar incluidas dentro de la ley proteccionista están comenzando a desaparecer de la faz porteña. Es que cuantos más edificios y lugares sean resguardados, más difícil se le hace la tarea a los inescrupulosos “inversores”.
Además del permiso para alterar o demoler edificios de valor patrimonial, las decisiones urbanas no consensuadas con los vecinos del barrio muestran cierto desprecio del Ejecutivo porteño por la voluntad popular. Queda claro que todo esto conlleva a demandas y más demandas, por lo que habrá que empezar a revisar este tipo de asuntos para que la ciudad no se transforme en un caos de expedientes judiciales.

Algunos reclamos porteños
Recordemos que los vecinos de Parque Chacabuco se vienen manifestando en contra de la instalación de un bar dentro del parque, que ocuparía con cemento un emblemático espacio verde de la ciudad. Además ya existen bares alrededor del parque, por lo que no sería necesario colocar uno nuevo.
En el barrio de Retiro, en tanto, el histórico monasterio de Santa Catalina de Siena estuvo al borde de ser perjudicado. El Gobierno porteño había autorizado en el terreno lindero la construcción de un edificio de 18 pisos que iba a afectar a la obra patrimonial y al paisaje urbano del lugar. Pero los vecinos, junto con la asociación Basta de Demoler, presentaron un amparo planteando los perjuicios que iba a provocar la nueva obra. El conflicto llegó a la Justicia y el proyecto inmediatamente fue frenado, aunque el gobierno apeló la medida y provocó que el litigio se prolongara durante casi cuatro años. Finalmente, en octubre pasado un nuevo fallo judicial puso fin al peligro que acechaba a este monumento histórico. Si el proyecto se hubiese concretado, ocupando la calle Reconquista desde Córdoba hasta Viamonte, seguramente Santa Catarina hubiese quedado escondida entre grandes planos de sombras.
En otro lado de la ciudad, la asociación Amigos del Lago de Palermo pide que no se lleve a cabo la descabellada idea de instalar un bar en el llamado Tambito, lugar próximo al Parque 3 de Febrero que desde hace varios años se encuentra abandonado. Se trata de un pequeño edificio pintoresquista  donde tocaron orquestas y músicos reconocidos del tango argentino. El inmueble, aledaño al Jardín Japonés, fue declarado APH (Área de Protección Histórica), por lo que está prohibido realizar intervenciones que puedan hacer perder su identidad.
Por otro lado, a unas pocas cuadras del Obelisco, en breve se comenzaría a realizar el proyecto Trump Office Buenos Aires, una torre que tendría 135 metros de alto, pese a que el código del lugar solo autoriza 35 metros. Pensamos que, para materializar la construcción,  se va a acudir a  una excepción, un recurso que se está volviendo costumbre.

Polémica obra en Coghlan
De larga data es el conflicto que se ha suscitado en Coghlan con el proyecto de “recuperación” del Palacio Roccatagliata, ubicado en Balbín y Roosevelt. Con la intervención de la Justicia, la obra estuvo frenada durante un período prolongado, pero luego la medida cautelar fue levantada y la construcción comenzó a ejecutarse. En los primeros días del mes de noviembre los vecinos de las comunas 12 y 13 se movilizaron ante la infracción de normas de protección patrimonial y la Justicia los escuchó: un nuevo amparo volvió a paralizar las tareas.


Recordemos que el proyecto tiene como intención ocupar los terrenos pertenecientes a los jardines del viejo palacio con dos grandes torres que no respetan las alturas vigentes de la zona ni el llamado FOT (Factor de Ocupación Total). No sabemos lo que sucederá con lo ya construido, pero sería atinado que si la Justicia fallara definitivamente en contra del proyecto se pueda recuperar el diseño original.

El túnel de Balbín
Desde el 2014 los vecinos de Saavedra se han manifestado en contra de la construcción del túnel de la Av. Balbín y las vías del ferrocarril Mitre. En agosto de este año se presentó una medida cautelar que ordenó frenar la obra, aunque luego el fallo quedó sin efecto. Entre tantas idas y vueltas, la presión vecinal dio resultado y, a principios de noviembre, nuevamente se logró parar la construcción del túnel. Pero en los primeros días de diciembre, la Justicia le dio luz verde a la obra por tercera vez.
Los vecinos que se oponen al proyecto cuentan con pruebas muy sólidas. En primer lugar, argumentan que el paso bajo nivel perjudicaría a todos los comercios linderos. En segundo término -el más preocupante- está la posibilidad de que la zona se inunde cuando se produzcan fuertes lluvias. Después de la muerte de vecinos por los anegamientos, este es un tema muy sensible para el barrio de Saavedra. Afirman algunos vecinos que la construcción de este paso bajo nivel rompería con la cuenca del arroyo Medrano, que pasa exactamente por allí, lo que indefectiblemente provocaría más inundaciones.


El proyecto del Gobierno de la Ciudad busca construir un túnel de 5,10 metros de alto, entre Estomba y la avenida Goyeneche, que se conformaría por cuatro carriles de circulación, dos por sentido. Tengamos en cuenta que muchos vecinos apoyan la obra, ya que ven en ella una mejora en la fluidez del tránsito. Aunque deberían saber que los túneles de alguna forma están dando prioridad al automóvil, cuando la realidad a nivel mundial exige mejorar los servicios de transporte público, principalmente aquellos que no son contaminantes, como el tren.
Las tareas en Balbín empezaron a realizarse sin escuchar los reclamos de los vecinos y sin siquiera poner un cartel de obra, lo que hizo aumentar el fastidio. Pero lo más descabellado de todo esto es que el Ejecutivo porteño sigue desoyendo los informes de especialistas de la UBA, quienes señalan a través de estudios ambientales que el proyecto del túnel traerá consecuencias graves en cuanto a las inundaciones.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2017/01/no-al-tunel-balbin-vias-mitre-1-150x150.jpg