En 2018 abrieron unas 10 cervecerías artesanales y ya suman más de 20 en el barrio. La moda también alcanza, en menor medida, a Saavedra, Villa Pueyrredon y Parque Chas. Además de la tradicional bebida, que ofrecen en numerosas variedades, sirven hamburguesas caseras y platos gourmet. Se llenan a partir de las 18 y tienen un público heterogéneo. La incógnita: ¿llegaron para quedarse o son un boom pasajero?

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Así como en la década del 80 florecieron los videoclubes y en los 90 las canchas de paddle, los parripollos y los locutorios, en los últimos años se instaló en nuestro país la moda de las cervecerías artesanales. El fenómeno se extiende con fuerza por todo la Ciudad y tiene una especial incidencia en la Comuna 12, particularmente en Villa Urquiza y alrededores. De acuerdo con un reciente relevamiento de la aplicación especializada Tap Map, en la actualidad hay más de 600 cervecerías en la Capital Federal y Villa Urquiza se encuentra entre los primeros diez barrios con más exponentes, en un listado que encabezan Palermo, San Telmo y Caballito. Además el segmento tuvo un espectacular crecimiento del 181 por ciento desde el año 2016, cuando se registraron cerca de 200 locales.

La fiesta de la cerveza
Este mes es tradicionalmente cervecero porque se celebra a nivel mundial el Oktoberfest, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XIX en la ciudad alemana de Munich. A tono con este acontecimiento, relevamos la mayoría de las cervecerías de Villa Urquiza y los barrios aledaños, como Saavedra, Villa Pueyrredon y Parque Chas. Así fue que aprendimos que, a diferencia de la cerveza industrial o comercial, la artesanal respeta recetas, procesos y tiempos de elaboración sin agregados ni conservantes, lo que la convierte en un producto fresco y más saludable.
En líneas generales, los locales consultados abren de martes a domingo desde las 18 y suelen extenderse hasta la madrugada, horario destacado en los fines de semana. Como común denominador, evidenciamos que sus encargados son jóvenes -algunos con experiencia previa en el mercado y otros no- que vieron en esta creciente tendencia una oportunidad para desarrollar un emprendimiento. En cuanto a los públicos, el prejuicio suele indicar que se limitan a los millennials (adultos-jóvenes) pero no es así: la clientela también abarca familias y adultos mayores. La pregunta que sobrevuela este informe y es motivo de debate es si esta moda perdurará en el tiempo o será pasajera. Sobre el final de la nota los propios protagonistas darán su respuesta.

Villa Urquiza se encuentra entre los primeros diez barrios más cerveceros de la ciudad.

Antecedente histórico
Fundada en 1943, podríamos decir que Cervecería López fue el primer proveedor de birra de la zona que limita entre Villa Ortúzar y Villa Urquiza. Cuenta Alejandro Frota, gerente del bodegón ubicado en Av. Álvarez Thomas 2136, que el local se hizo famoso en sus primeros años por el Asturiano López, que “servía los chopps y cortaba las picadas con el mejor jamón crudo y el queso gruyere número uno del país”. En la actualidad ofrecen las variedades tiradas de Quilmes como la Cristal, Bock y Patagonia, además de Stella Artois, que se suelen acompañar con una picada o las súper-milangas para compartir. “No nos modifica el boom de las cervecerías artesanales porque López es un clásico de la Ciudad y tiene múltiples públicos, desde jóvenes hasta gente mayor”, asegura Frota, que destaca la cantidad y abundancia de los platos que sirven.

 

Spangher funciona en Miller 2901 desde hace 18 años.

Spangher, la decana
Más de medio siglo después, desembarcó en Villa Urquiza la primera cervecería artesanal. Se trata de Spangher, que este mes de octubre cumple 18 años de presencia en Miller 2901. “En Inglaterra, a partir de los 80, se inició una corriente de recuperación de los procesos originales a la hora de elaborar cerveza, lo que impulsó la fabricación de cerveza artesanal en un país con gran tradición. De ahí pasó a la costa oeste de Estados Unidos y a nuestro país llegó en los 90, con el uno a uno, que nos permitía tomar cerveza importada como Guinness casi al precio de una nacional. El 2001, con la devaluación, dejó un enorme nicho desarrollado e insatisfecho y ahí arrancamos nosotros”, se explaya Daniel Spanghero sobre el surgimiento de su local.
Spangher cuenta con cinco variedades de cerveza propia: las habituales Scotch (roja), Porter (negra) y Golden Ale (rubia) y además rota dos canillas con distintas variantes como IPA y Honey (con miel). El precio promedio es 110 pesos, a lo que puede sumarse una picada con fiambres de campo y quesos artesanales o bien una hamburguesa con fritas.

Llega la segunda
Siguiendo con la línea histórica, la segunda cervecería más antigua de Villa Urquiza es Cossab, que en 2016 cambió de nombre y pasó a llamarse Mujik Bar. La marca está en Pedro Ignacio Rivera 4700 desde hace siete años, pero antes ya estaba en Boedo. “Al principio venía más gente joven pero, con los años y la apertura indiscriminada de cervecerías por todo Buenos Aires, bajó la cantidad y ahora el público promedia los 30/40 años”, grafica Mariano Sabeckis, socio gerente del local, a propósito del cambio que evidenciaron por el crecimiento de la movida cervecera. “Ofrecemos diez estilos de cervezas. Seis son propios, elaborados por los dueños, a diferencia de la mayoría de las cervecerías que venden cervezas de otros productores”, destaca.

El boom en Villa Urquiza
Luego de Spangher y Mujik Bar, hay un largo listado de cervecerías que abrieron en el barrio hace relativamente poco tiempo. Una de ellas es Berim, ubicada en Av. Olazábal 4466, que funciona desde hace un año y tres meses. “Había muy pocas opciones de este tipo en Villa Urquiza y nos gustaba la idea del bar de barrio”, expresa Soledad Lavalle, su encargada. La particularidad del local es que, además de servir cerveza artesanal en diez estilos diferentes, en la barra se pueden encontrar tragos, vinos, licuados y bebidas sin alcohol. “Para comer, tenemos variedad de hamburguesas, tapeo, picadas, ensaladas y veggies; todo puede ser sin TACC”, agrega. Otro rasgo distintivo de Berim es que abre a las 11.30 y se extiende hasta la cena, su franja horaria destacada.
Caminamos unas pocas cuadras y, en Donado 1971, nos encontramos con Bruxx, que abrió sus puertas a fines de febrero de este año. “Todos los socios vivimos desde que nacimos en Villa Urquiza y siempre tuvimos ganas de armar un emprendimiento propio en el barrio. Cuando surgió el nuevo polo gastronómico de Donado-Holmberg vimos una gran oportunidad y un gran potencial a la zona, con edificios nuevos y mucho espacio verde”, explica Nicolás Casimiro, uno de los socios. En Bruxx la pinta se vende a 110 pesos y la media a 70. Para picar hay papas rústicas con diferentes aderezos o batatas fritas con salsa barbacoa. De platos fuertes, la estrella es el YETI, un lomo de ternera con jamón, queso, huevo, rúcula, tomate, morrones asados y mayonesa.

En Bruxx la pinta se vende a 110 pesos y se suele acompañar con sándwiches de lomo.

También en Villa Urquiza, pero para el lado de Coghlan, funciona desde agosto de 2017 Mamma Birra, una estación de recarga de cerveza artesanal. Situada en Plaza 2789, allí el cliente lleva su growler o botellón de vidrio para cargarlo con cerveza y poder llevarlo a su casa o bien tomarlo en el lugar. “El negocio comenzó como emprendimiento familiar. Elegimos la zona por estar cerca de donde vivimos y por verle potencial: no había negocios similares en las cercanías”, cuenta Ricardo Labella. Mamma Birra tiene ocho canillas y hace rotar varios estilos como IPA, Scottish, Honey, Blonde, Golden, Witbier, Brown Ale, Stout, Session IPA y Red IPA. El precio depende del tipo de envase a recargar, que comúnmente tiene dos litros de capacidad. El promedio es de 120 pesos el litro. No cuenta con cocina.
Cerca del límite con Villa Pueyrredon, en Ceretti 2341, nos topamos con una cervecería atípica. Se trata de CRTTI, que inauguró el 2 de septiembre pasado y está emplazada en una antigua casona reciclada. “Vimos que la casa estaba en alquiler, hicimos todas las averiguaciones correspondientes y, al tener la aprobación, avanzamos con el proyecto. Nos llevó cuatro meses y medio toda la obra de remodelación”, relata Benjamín Roggio, que ya contaba con una amplia trayectoria en el rubro gastronómico. El terreno tiene un patio delantero, jardín en el fondo y dos pisos, todo a disposición de los clientes. En cuanto a la cerveza, existen 16 canillas con las variedades artesanales Honey Brown, Scotch, Golden, IPA, IPA Mandarina, APA, Porter y American Amber Ale. Para acompañar ofrecen papas, aros de cebolla, rabas o pinchos de pollo y para cenar fuerte hamburguesas caseras de 200 gramos de carne.
Cruzamos la frontera de Constituyentes y, ya en Villa Pueyrredon, encontramos a Biersal Bar. Su apertura fue en septiembre de 2016, cuando la movida cervecera empezaba a asomar con fuerza. “Tenemos 16 canillas que ofrecen 16 estilos distintos y algunas van rotando en función de la temporada del año”, dice Marcelo Castro, que gestiona el local de Av. del Carril 2198 desde junio de este año. La carta también incluye pizzas, empanadas, picadas, papas y nachos, ensaladas y variedades de sándwiches de carne braseada y hamburguesas. “Biersal es reconocido en el barrio por la calidad de sus productos y sus precios competitivos en relación a otros bares”, afirma.

El Polaco, Platense y la birra
Continuamos con el itinerario cervecero y enfilamos para Saavedra, donde también descubrimos una importante influencia de esta movida. Previo al boom de los últimos años ya funcionaba Esquina Taki Bar, en Av. García del Río 3003, a dos cuadras del parque insignia del barrio. “Abrimos a mediados del 2011, motivados por haber vivido toda la vida en Saavedra y por tener que movernos hacia otros barrio para ir a un bar a tomar una cerveza o comer algo”, recuerda Nicolás Aimaretti. El local dispone de cinco estilos de cerveza artesanal (Golden, Scotish, Ipa, Honey y una canilla rotativa), con una promoción hasta las 21 de dos pintas por 150 pesos. “El presente está muy difícil, no sólo a nivel económico sino por la competencia: abrieron muchos locales gastronómicos cerca”, reconoce.

Hormiga Negra, ubicada en Jaramillo 2596, abrió hace un año.

Seguimos recorriendo el barrio y registramos una cervecería que este mes cumple un año de vida. Es Hormiga Negra, que se encuentra en Jaramillo 2596 y también cuenta con sucursales en Caballito y Martínez. Sobre las motivaciones para abrir, Juan Galdo asegura: “Nos impulsó el crecimiento residencial y comercial de Saavedra, además del encanto y cariño que le tenemos al barrio, donde algunos de los socios vivimos”. Hormiga Negra tiene seis canillas propias y otras seis que van variando y se las conoce como “canillas amigas”. “Nuestro público es un gran abanico: la cerveza artesanal es de y para todos. Aquí encontrás desde millennials hasta jubilados”, describe.

Laberinto cervecero
La moda de las cervecerías artesanales alcanza también a Parque Chas, donde se destaca Gamarra Hamburguesería. Ubicada en Av. Los Incas 4699, es administrada por tres hermanas –Carla, Lucía y Betina Marconi- que estaban involucradas en el mundo de la gastronomía y, con el deseo de formar su propio emprendimiento, abrieron en agosto del año pasado. “Tenemos seis canillas de cerveza, una de ellas rotativa. En el happy hour, hasta las 21, ofrecemos la pinta a menos de 100 pesos y también tenemos combos de hamburguesa con papas y cerveza a un precio promedio de 300 pesos”, informan. Como su nombre lo indica, el fuerte del local son justamente las hamburguesas caseras. Hay cinco opciones, que pueden ser de carne o veggies, y otros platos para picar, como papas o batatas con cheddar, panceta y verdeo.

Gamarra Hamburguesería, de Parque Chas, cuenta con seis canillas de cerveza, una de ellas rotativa.

Perspectivas económicas
Hace un año, durante la campaña electoral, el por entonces candidato a senador nacional Esteban Bullrich y la gobernadora María Eugenia Vidal se mostraban entusiasmados por la rentabilidad del negocio de la cerveza artesanal y alentaban a los ciudadanos a emprender en este rubro. Coincidentemente o no, desde entonces se multiplicó la cantidad de locales funcionando, al menos en lo que respecta a la zona de influencia de este periódico. Basta con caminar por alguno de nuestros barrios durante la tarde-noche para atestiguarlo. Además de las citadas en este informe, hay al menos otras diez instaladas en la Comuna 12 en un tiempo reciente y otras están próximas a inaugurar.
¿Hasta cuándo seguirá esta burbuja? “Perdurarán quienes tengan una sólida estructura de negocio, una propuesta clara y diferenciada y un respeto por el producto. Quienes entraron por la novedad no podrán sostener los costos fijos y las regulaciones comerciales, impositivas y bromatológicas de los productos que ofrecen”, evalúa Spanghero, de Spangher. “Si bien la cerveza artesanal argentina evolucionó favorablemente durante todos estos años en cuanto a su elaboración, la saturación del mercado cansa a los consumidores”, agrega Sabeckis, de Mujik Bar. “Las cervecerías llegaron para quedarse. El bar ofrece un momento para compartir en familia y amigos o para leer un libro”, sostiene Castro, de Biersal Bar.

CRTTI es una de las más jóvenes de Villa Urquiza: inauguró el 2 de septiembre pasado.

Sin embargo, no todo es color de rosa: como en la mayoría de los rubros de la economía, las cervecerías ya experimentan una marcada caída en la actividad y algunas incluso tuvieron que bajar las persianas. Así le ocurrió, por citar un caso, a Estación Growler, que estaba ubicada en Monroe 4566. En el combo también se suma el aumento de los servicios y los costos de producción.
“En los últimos meses se vendió menos -reconoce Labella, de Mamma Birra-. Creo que fue una mezcla del frío y la situación actual. Estamos apostando a la llegada de la primavera y los primeros calorcitos para repuntar un poco”. “Desde hace varios meses lidiamos con aumentos semanales de todas las marcas de los insumos con los que trabajamos, inclusive los precios de las cervezas. Esto hace bastante difícil poder mantener una promoción o un precio accesible”, opina Lavalle, de Berim. “Estamos en momentos económicos y sociales complicados y obviamente esto afecta tanto a nosotras como dueñas, a los proveedores y a los clientes. Por suerte el nivel de ventas se mantiene, ofrecemos buenos productos y eso se nota en la fidelidad de los vecinos”, cierran las hermanas Marconi, de Gamarra Hamburguesería.
Sólo el tiempo dirá si el boom cervecero llegó para quedarse o se irá diluyendo con el correr de los meses, como sucede con la espuma que se forma sobre la superficie del vaso y desaparece tras los primeros y sedientos sorbos.

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