Rectores, profesores, alumnos, graduados y especialistas concurren a la Legislatura para fundamentar ante la Comisión de Educación por qué es inviable la UniCABA. Como contrapartida, Ejecutivo y Legislativo de la Ciudad no han presentado a un sólo profesional de la educación que pueda sostener este proyecto de ley.

Por Alejandra Bazzi *
lic.bazzi@hotmail.com

El 22 de noviembre del año pasado, cuando docentes y alumnos nos disponíamos al cierre del ciclo lectivo 2017 y nos preparábamos para los exámenes finales, nos enteramos por los medios de comunicación que la Ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña, disponía el cierre de los 29 históricos Institutos de Formación Docente (IFD) y traductorados de gestión estatal. ¿El motivo? Reemplazarlos con la creación de una Universidad Docente (UniCABA) para “jerarquizar” al maestro.
Es de señalar que la ministra nunca se reunió con las comunidades educativas a las que intenta desintegrar ni se comunicó con los rectores de estos institutos. Se niega sistemáticamente al diálogo y mandó al CESGE (Consejo de Rectores) a debatir el tema a la Legislatura. Martes y jueves (a veces también viernes) de todas las semanas, los 29 rectores, docentes, alumnos, graduados y especialistas concurren a la Legislatura para fundamentar ante la Comisión de Educación por qué es inviable la UniCABA. Como contrapartida, Ejecutivo y Legislativo de la Ciudad no han presentado a un sólo profesional de la educación que pueda sostener este proyecto de ley.

Paso a explicar algunos puntos respecto a este tema:
1) La ministra de Educación dice que la UniCABA jerarquizará a los docentes, porque pasarán a tener un título universitario en vez de terciario. Sin embargo, la jerarquización no pasa por el cambio de título sino por las mejoras de las condiciones laborales, la capacitación en servicio y el reconocimiento de las tareas extraescolares que todos los docentes nos llevamos a casa.
2) Se argumenta que el título universitario convocará a más docentes, en un momento en que hacen falta para cubrir la demanda del sistema educativo porteño. No es así. Basta con mirar las estadísticas para darse cuenta de que la proporción ingresantes-egresados es menor en las universidades que en los Institutos de Formación Docente. Además, ya existen universidades que otorgan títulos de Profesores y, sin embargo, la amplia mayoría de los futuros docentes eligen los IFD.
3) La elección de la carrera docente sería más atractiva si existieran mejores condiciones para sus cursadas, como becas, mejoras edilicias, boleto estudiantil, prácticas a contraturno o WI FI.
4) Nadie puede aceptar que los 29 IFD y traductorados puedan ser reemplazados por una única institución. Todos ellos tienen una misma currícula y plan de estudio, pero cada uno cuenta con su propia identidad y orientación. Esta especificidad es la que enriquece la formación docente y prepara a los alumnos para el trabajo en una sociedad cada vez más diversa.
5) Es de destacar que el proyecto de ley presentado no explica qué va a ocurrir con la superposición de títulos (terciario y universitario); con los actuales docentes- no docentes- administrativos que queden por fuera del sistema (imposible pensar que 29 IFD entren en una universidad); cuáles son los planes y programas académicos; cómo se resolverán los problemas legales que este cambio genera.
6) El nuevo rector de la UniCABA será puesto a dedo por el Ejecutivo, borrando de este modo el funcionamiento democrático de cada uno de los instituíos donde las autoridades son elegidas por docentes, alumnos y graduados.
7) El proyecto de UniCABA no es avalado por ningún especialista en educación. Pretende cambiar los planes de estudio aprobados por la actual gestión del Gobierno porteño en 2015, sin esperar a que promocione la primera cohorte de docentes como para evaluar posibilidad de cambios. Es un proyecto de 15 artículos presentado en 15 minutos por Diego Meiriño, subsecretario de Planeamiento e Innovación Educativa, a través de un Powerpoint, sin aclaraciones ni detalles de implementación.
8) Tampoco se hace referencia alguna a la propuesta pedagógica de esta universidad. Sólo refiere al maestro como “emprendedorista”, entendido como agente empresario que aprovecha los nichos del mercado para generar negocios, con visión meramente económica y mercantilista.
9) Esta reforma educativa desintegra los IFD públicos de gestión estatal y a la vez deja en gran desventaja a los de gestión privada, pues sus títulos no podrán competir con los universitarios.
10) El Gobierno sostiene que la UniCABA facilitará el contacto con las prácticas docentes desde el inicio de la carrera. Sin embargo, desconoce que, desde hace diez años, los IFD tienen un Campo de Formación de las Prácticas Docentes desde primer año.
11) Desconoce, además, que en cada uno de los 29 IFD se realiza un seguimiento personalizado de cada uno de nuestros alumnos, pues formamos docentes.
12) Se repite que la UniCABA dará lugar a la investigación y estudios de posgrado. Pero no se sabe que en los IFD se llevan a cabo investigaciones y se ofrecen pos títulos de gran nivel. Esto deja en claro que sólo se trata de una reforma que lleva a la precarización laboral, para formar líderes educativos a bajo costo en vez de invertir en formar más y mejores maestros.

* La autora es docente formadora de docentes en la Escuela Normal 10 “Juan Bautista Alberdi”, Belgrano, y en el Instituto de Educación Superior Sara Chamberlain de Eccleston, Flores, además de vecina de Villa Urquiza.

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