Es quizás el más antiguo periodista partidario de Platense en actividad. En esta entrevista evoca su infancia, repasa sus comienzos profesionales y analiza el presente del equipo y la institución. Tras 27 años al aire, hoy en AM 680, sigue transmitiendo partidos y soñando con la vuelta a Primera.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-¿Desde cuándo sos hincha de Platense?
De toda la vida. Tengo 65 años, soy hijo y nieto de hinchas de Platense. Mi abuelo venía de España y vivía en una colonia andaluza que quedaba cerca del Parque Saavedra. En una oportunidad, un conocido invitó a mi abuelo Isidro a la cancha, porque se decía que “hay un club que vino a Blandengues, vamos a ir a verlo”. Era Platense, que había venido a jugar adonde está hoy el Club de Comercio, porque hubo una etapa en la cual habían desalojado a Platense de Callao y Libertador. Y ahí fueron… Vieron a los mejores equipos del club. Me contaba mi tío José del equipo del año 1918, con la delantera León, Cracco, Bisio y Pardal, el plantel que más recordaban siempre.

¿Y a vos cuál es el plantel que más se te viene a la mente?
Sin dudas los planteles de 1967, con Miranda, Muggione, Bulla, Subiat, Luis Medina, Valdez… Y después el del Polaco Ladislao Cap, en 1980, con un equipo muy funcional, muy importante.

¿Recordás cuándo fue la primera vez que fuiste a la cancha?
No el partido, pero sí que fue en Manuela Pedraza y Crámer, año 1956 o 57, jugaba Scandoli y Topini era suplente. Me llevaba mi viejo y recuerdo que un poco miraba el partido y otro poco jugaba abajo con los pibes, con una pelota de trapo, una chapita o lo que sea, así nos entreteníamos. Así fui saliendo de familia completa, no conozco alguien dentro de los Tineo que no sea hincha de Platense. Hoy lógicamente las familias van mutando, se van mudando, los hijos de los hijos van simpatizando y Platense lamentablemente aparece como una opción B. Eso duele.

¿En dónde vivías?
-Frente a Viento Norte, en Acha entre Manzanares y Jaramillo. Nos juntábamos ahí con los del barrio, venía también Malena (N. de la R.: Histórico barra de Platense), que era chiquito. Le decíamos a la mamá: “Doña Rosa, ¿no me da a Claudio que lo llevamos a la cancha?”. Hoy lo cruzo y me dice que tenemos la “culpa” de que él sea de Platense.

¿Cómo y cuándo te picó el bichito del periodismo?
Yo estudié y hacía periodismo gráfico, no radial. Recuerdo que en el año 1987/88 apareció la FM 88.7 de Vicente López. Ahí me acerqué y le pregunté al dueño si le interesaba hacer fútbol, a lo que él me dijo que creía que el fútbol era más de AM. En aquel entonces había solo un puñado de AM, las clásicas: Del Plata, Rivadavia, Continental, Nacional, Colonia… Pero me abrió las puertas. Empezamos con algunos partidos en el año 89. Ya en 1990 empezamos con una continuidad que lleva 27 años.

-¿Fue difícil la parte técnica?
Y si, todo a pulmón. No había Internet, redes sociales, celulares… Era una locura, teníamos que pedir línea punto a punto en las canchas que íbamos, en Primera por supuesto, y con mucho esfuerzo compramos nuestro primer celular a fines del 90, no me olvido nunca. Lo pagamos 4.200 dólares. Era una valija enorme, tuvimos que comprar dos baterías porque no aguantaba un partido. Después nos pasamos a una AM. Hace seis años estoy en AM 680. La transformamos un poco en la casa nuestra. Ayuda mucho que últimamente sumaron las transmisiones a la aplicación TuneIn Radio, así que se puede escuchar desde cualquier lado.

-Durante varios años hemos sido competencia, uno en “Sintonía Calamar” y ustedes con lo de siempre, hasta nos mirábamos mal. Por eso uno sabe el sacrificio que hace un medio partidario. Nadie le paga un sueldo, tiene que salir a vender publicidad, sufrir para poder pagar los costos de las transmisiones y ni hablar de pretender ganar algún mango para poder vivir de esta profesión que a uno tanto le gusta…
-Mirá Julián, te voy a decir algo que espero no lea nadie de mi entorno. Yo por Platense perdí un departamento. Una propiedad en Aristóbulo del Valle 1570, a media cuadra de Maipú, en un primer piso. Platense en 1999 perdió la categoría. Empezamos a hacer el Nacional B y yo tenía la plata del departamento para comprar otra propiedad. A partir de ese momento empecé a usar, rapiñar, dólares para pasajes. Que 200 dólares para ir a Tucumán, 50 para esto, 100 para lo otro. Cuando me quise dar cuenta me había “comido” medio departamento. Eso terminó en que me compré un auto y nunca más pude recuperar la propiedad. Eso es una locura que solamente te la da una pasión.

¿Y por qué lo hacías?
Por el orgullo de poder continuar. No existe nada más antieconómico que el Nacional B, por la estructura. No son capaces de hacerlo por zonas. Era viajar a Comodoro Rivadavia y a los quince días a Jujuy. En lo personal eso hizo a uno alejarse de las transmisiones. Imposible sostener ese ritmo económicamente. Lo peor de todo esto no es la pérdida de dinero, sino la de amigos. Muchos se arriman en época electoral, te dicen que tenés que recalcar todo lo mal que se hace en Platense, pero cuando asumen no sostienen la idea de soportar la crítica. Cuando están afuera piden que seas fiscal y luego que seas el defensor. Nosotros somos periodistas, tenemos la obligación de hacer notar lo que está bien o mal. Mismo los jugadores: nunca me agradecieron un halago, pero sí te puntualizan el comentario que no los deja bien parado. En la época del Perro Arbarello, cuando descendimos, no nos hablaron un tiempo, como ahora los de la Selección. Era un equipo espantoso. De llevarle hasta 27 puntos a Unión, en una sola rueda, perdimos con River en Vicente López faltando una fecha y nos fuimos.

-¿La historia es esquiva con Platense? Por ejemplo 1967…
En el 67 uno puede pensar que los jugadores no dieron todo lo que tendrían que haber dado contra Estudiantes en el último partido. Pero eso quedará en la historia, como el 8 a 0 de River al equipo boliviano. La verdad no la sabe nadie.

¿Nunca te interesó o te ofrecieron ser dirigente?
-He colaborado desde afuera. La mejor época la tuve con el Negro Marchetta. Me tenía como un ladero, me hacía escuchar las charlas técnicas, me permitía viajar con los planteles y me hospedaba con ellos, pago por mí. Tenía un código conmigo. Él me dejaba estar, pero cuando íbamos al interior me pedía que supiera todo del rival. Que pasó en el entrenamiento, quién se infiltraba… Yo llamaba a periodistas partidarios de equipos rivales y veía como sacarles información. Cuando llegaba el día del partido le daba un papelito al ayudante de campo y el Negro ahí ya sabía todo. Era medio chamuyero, pero muy vivo: sabía dónde sacar ventajas.

-¿Quién es tu ídolo?
El Mono Petti. No hay, ni sé si habrá, un jugador similar. Creo que él tuvo una sola falla: nunca supo lo que realmente era. Nunca se valoró a sí mismo, tuvo grandes oportunidades, pero era un pibe de potrero, no un jugador de fútbol. Él jugaba a la pelota, no le importaba el entorno. Era el primero que firmaba los contratos y en blanco, después se enteraba de que el contrato más barato era el de él. Luego Alfredo Ginani lo vendió a Argentinos Juniors en 240 mil dólares, más los servicios de Magalhaes, que anduvo bárbaro en el club, y con la plata del Mono Petti se compró Benavídez, un predio que hoy lamentablemente está ocupado y abandonado.

¿En qué momento actual está Platense?
Complicado. Lamentablemente la famosa grieta llegó a Platense y no es fácil. Todo tiene que estar bien para que la cosa funcione y eso no pasa. Recuerdo los últimos años, cuando estábamos por descender de nuevo a la B Metro. Pascutti como DT debía más o menos traer a Van Basten y Van de Kerkhof, pero trajeron al novio de la sobrina de Pascutti. Dicen “el técnico lo pidió”, pero qué importa que lo pida el DT. El patrimonio y la camiseta están por encima de todo. Vos tenés que agarrar al técnico y decirle: “Mirá, en doce contrataciones en un fin de temporada, que metas uno, bueno. Pero te estás yendo al descenso, podés traer sólo tres refuerzos, no traigas uno de este nivel”. Eso habla realmente muy mal de todos: del DT, de los dirigentes… No es serio.

¿El plantel actual te gusta?
Me gusta el grupo humano. Hay jugadores como Marcelo Vega, Curuchet o Carrasco que están aportando mucho al grupo. De Olivera fue una grata sorpresa e hizo olvidar rápido a Mastrolía y creo que el Chino Vizcarra reconoció sus errores y hoy está aportando para bien del club. Infante se recuperó muy bien, la dupla central son jugadores que dejan todo. Es un grupo homogéneo y me encanta. Es laburador, viene de frente y responde todas las preguntas.

¿Qué le podés decir al hincha?
Que se haga socio. No hay equipo competitivo que no tenga una masa societaria que lo apoye. El socio banca el fútbol, después cómo llegaron Arsenal, Defensa y Justicia o Talleres de Córdoba da para largo. Lo importante es llegar a más de 15 mil socios para tener un equipo competitivo.

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