Criado entre Villa Urquiza y Saavedra, integró la Selección Argentina que se alzó con el Mundial de Futsal en Colombia. Actualmente vive en Italia y juega para el multicampeón Luparense. Pero en Argentina tiene su pasión: Platense.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-¿De qué barrio sos?
-Soy de Villa Urquiza, nací y me crié en Alvarez Thomas y Blanco Encalada. Pero tengo muchos amigos en Saavedra, porque jugué en Platense. Así que digamos que me crié entre Villa Urquiza y Saavedra. La primaria la hice en la Escuela Nº 4, que queda en Alvarez Thomas y Pedro Rivera, de donde tengo muy lindos recuerdos porque ahí empecé mi historia en el fútbol, en el interescolar. En ese entonces se jugaba mucho entre todas las escuelas del distrito. Después me fui al Fernando Fader en Flores, que es una escuela que se especializa en dibujo, algo que me gusta.

-¿Cómo arrancó tu carrera en el Futsal después del interescolar?
-Empecé en el colegio, después seguí en un club de Parque Chas, luego cancha de 11 en Platense, donde no jugué al futsal, pero donde sueño con retirarme el día de mañana. Después de Platense paré un par de años, por vago, porque no me gustaba concentrar. Luego terminé parando en 17 de Agosto, el que está en Albarellos y Nazca, donde Charly Fernández, mi primer técnico de futsal, me vio jugando descalzo con amigos y me preguntó si quería jugar en el club. Yo le dije que no tenía ganas de entrenar, él me dijo que era divertido y empecé. A los tres meses tuve la suerte de que me llamaron de la Selección Argentina Sub 20. Y ahí me di cuenta de que era el deporte de mi vida, me enamoré y gracias a Dios hoy en día puedo vivir de esto, que es lo que me gusta.

-¿Son dos deportes distintos futsal y futbol de 11?
-Son totalmente diferentes. Me gustan los dos, como a todos los que le gusta el fútbol, sea en un dos por dos, cancha de 11, o veinte por cuarenta, pero son diferentes. En cancha de 11 uno juega en su posición, pero en futsal es un ida y vuelta constante, tenés que pensar todo el tiempo, un error es un gol. Jugás en casi todas las posiciones, es muy diferente desde lo físico y lo táctico. A mi me atrajo mucho, por eso le di para adelante.

-¿Cómo siguió tu carrera?
-Me fui a Italia, al Nápoli, donde estuve un par de años. Luego volví por un inconveniente con el club. Yo era chico y el pase era de ellos: allí tenía que dejar de jugar un año para quedarme con el pase en la mano y en la Argentina podía jugar, por lo que volví y me fui a Kimberley de Mar del Plata, donde me sentí muy cómodo. Cuando regularicé la situación volví a Italia, a Cagliari, donde estuve un año y perdimos la final del campeonato. Quedé triste porque no teníamos un equipo tan fuerte, pero la peleamos desde el primer momento. Ahí mi abuela se enfermó y volví a la Argentina porque quería estar con ella el último tiempo, que Dios la tenga en la gloria. Ese tiempo jugué en Boca, donde me fue muy bien y gané todo.

-Y de nuevo a Italia…
-Si, me vine a Luparense, el club donde estoy ahora. A mi entender uno de los más importantes del país, el que más títulos ganó: tiene 15 torneos. Acá gané Campeonato y Copa y la gente me quiere mucho, así que espero quedarme mucho tiempo más.

 -Primero estuviste en Nápoles, ¿es fuerte para un argentino vivir ahí?
-Y… sos un poco Dios gracias a Maradona. Vienen el Diego, Jesús y el Papa. Vos caminás por la calle y está todo pintado de Maradona. Vas por la calle principal y hay un cuadro con los pelos de Maradona, las lágrimas de Maradona, es una locura. Agradezco haber vivido primero ahí. Era chiquito y es un lugar en el que aman a los argentinos, por lo que me sentí muy cómodo.

-Seguramente no ganarás las cifras que gana un Pipita Higuaín, pero dijiste que podés vivir del Futsal…
-Si, obviamente no gano millones por mes como los de fútbol 11 pero puedo vivir muy tranquilo. También tené en cuenta que estoy acá hace nueve años, me hice un nombre y puedo hacer una diferencia.

-¿Estás solo allá?
-No, estoy con mi señora y mi hijo. Ahora estamos esperando el segundo, así que estamos en patota.

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¿Y la Selección? ¿Cómo fue esta última etapa que terminó con ustedes como campeones del mundo?
-Arrancamos un sueño con muchas ganas. El DT Diego Giustozzi le cambió la cara. Desde el primer momento que agarró nos dijo que no quería venir a pasar el tiempo, que quería ganar y ganar, que teníamos equipo para eso, por lo que nos fue transmitiendo eso que nos faltaba: creer que era posible. Poco a poco fuimos creyendo. Antes del Mundial de Colombia jugamos seis torneos y ganamos tres, algo que nunca había pasado. Entonces seguimos tomando confianza y la gente del futsal fue mirándonos de otra forma. Obviamente fuimos a Colombia con los pies sobre la tierra, sabiendo que Brasil y España eran las potencias. Luego Rusia, Italia, nosotros y Portugal. Pero como equipo sabíamos que si dejábamos todo en la cancha se podía dar. Como que la ilusión era cada vez mayor y cuando pasó fue algo increíble. Acá te dicen “hola campeón del mundo” y no la podés creer. Hicimos historia, nunca pensamos que Argentina iba a salir campeón del mundo y acá estamos festejando el título.

-¿En qué momento del torneo se dieron cuenta de que podían llegar a lo más alto?
-En el grupo tuvimos un partido clave. Le ganamos el primer partido a Kazajistán, que era el más difícil del grupo, porque tienen muchos brasileros. Sabíamos que el que ganaba ese partido iba a salir primero, porque sin despreciar a los otros dos rivales, que eran Islas Salomón y Costa Rica, era así. El segundo lo ganamos tranquilos 7 a 3, pero cuando jugamos con Costa Rica íbamos perdiendo 2 a 0. Si perdíamos jugábamos con España en octavos, que no era que quedabas afuera pero casi. Y si pasabas a España te tocaba Brasil. Llave muy jodida. Bueno, nos pusimos 2 a 1 y lo empatamos faltando un minuto. Creo que ahí pensamos que no era casualidad que hubiera pasado eso. Luego agarramos a Ucrania en octavos y le ganamos bien. Del otro lado de la llave quedaron afuera España y Brasil, las dos potencias. En cuartos nos tocaba Italia, que era otra potencia… y quedó afuera con Egipto. Ahí dijimos: “No se nos puede escapar”.

-Era la oportunidad…
-Y sí, en cuartos era Egipto y después era semi y final con alguno duro, pero no España ni Brasil.

-Hablame de la final, de tu gol y de las sensaciones de ese día…
-La final es algo muy loco. Obviamente hacer goles en la selección es lo más lindo que te pueda pasar, porque cada gol que hacés se te pasa todo por la cabeza. Pero bueno, entrás a la cancha, sentís el himno y te agarra una emoción… se te ponen los ojos llorosos. Creo que es algo normal. Mientras entras en calor ves la copa ahí, hermosa, y pensás que estás a un partido… Era un sueño y no me quería despertar nunca. No se nos podía escapar, era la oportunidad.

¿Fue el gol más importante de tu vida?
-Y… sí, obvio. Cada gol que hacés en la selección te marca para toda la vida.

¿Y Platense? ¿Cuál es tu primer recuerdo con el Calamar?
-Cuando uno empieza a jugar se empieza a hacer hincha. La verdad que en Villa Urquiza o Saavedra lo único que existe es Platense. Nunca me voy a arrepentir de ser de Platense, es lo más lindo que me puede pasar. Lo mismo que pasarles la pasión a mi hijo y al hijo que viene en camino. Es hermoso. Cuando voy de vacaciones para Argentina lo primero que hago es ir al barrio y a la cancha. Obviamente a la distancia es más difícil de seguir, porque los horarios son otros, porque juega a las tres y media de la madrugada de acá, pero uno se levanta y lo primero hace es a ver como salió Platense. Es pasión, cada uno tiene sus pasiones y la mía es Platense.

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-¿Eras de ir a la cancha y seguirlo?
-Sí, siempre a todos lados. Me gustaba mucho viajar, no tenía hijos y por eso era más fácil. Lo más lindo es el folklore del fútbol. Hoy en día lamentablemente se perdió por la violencia: los partidos son para disfrutarlos, no para ir a una guerra.

-¿Te hiciste hincha de algún club allá en Italia?
-No. Estoy cerca de la Juventus, del Torino, del Chievo Verona, pero la verdad que no. Sigo el fútbol porque me gusta, pero mi corazón es sólo marrón y blanco.

-Tenés 30 años… llegaste por poco a verlo en Primera.
-Sí, era chiquito, pero lo llegué a ver. Sí disfruté mucho el ascenso, porque era grande, lo seguía a todos lados. Después desgraciadamente volvió a descender, pero no hay que perder la fe. Platense es de Primera y tiene que volver. Yo tengo la esperanza de que así sea y lo pueda ver con mis hijos como lo vi yo.

-¿Ves alguna salida para escapar de esta tristeza?
-Son rachas, el fútbol es así. Cuando las cosas no salen te bajoneás. Platense de verdad está mal, va afuera y pierde, pensás que en casa tiene que ganar y termina perdiendo, pero hay que seguir apoyando, porque criticar todo el tiempo al jugador no lo ayuda. Hay que empezar a sacar puntos.

Gracias por este rato para el periódico El Barrio y ¡felicitaciones por el título!
-Muchas gracias a ustedes por acordarse de mi. Dejame mandarle un saludo grande a mi familia, que está allá, y a la gente del Barrio Mitre, donde tengo muchos amigos.

Se fue Don Pedro
El 18 de octubre pasado, a la edad de 94 años, el vecino Pedro Vilariño partió hacia la eternidad. Se fue aquel almacenero que llegó al barrio en 1962, dejando -después de 68 años de casado­- una esposa, tres hijos, 11 nietos y 11 bisnietos. Todos sienten una inmensa tristeza, pero también orgullo por haber disfrutado a un ser único y extraordinario. Padre del ex presidente del Club Atlético Platense, Vilariño fue declarado Vecino Destacado de Villa Urquiza.

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