Se trata del juego conocido por todos como “el quemado”, pero con reglas y hecho deporte. La Selección Nacional, que entrena en el barrio, fue invitada a su primer Mundial. Diego Bertola, presidente del Club Viejos Muchachos de Newell’s, ubicado en Avalos y Quirós, dirige la Federación de Buenos Aires, con la inclusión como principal motor. Buscan fondos para participar del torneo internacional en Canadá.

Por Pablo Riggio
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Ni fútbol, ni básquet ni tenis. En Parque Chas un grupo de jóvenes entrena todas las semanas con un solo objetivo: jugar el Mundial de Dodgeball. Se trata de un deporte muy similar al que todos han jugado alguna vez en los recreos del colegio, conocido como “el quemado”, pero hecho un deporte con reglas y regulado por una federación. La Selección Argentina fue invitada a participar del certamen internacional más importante de la disciplina a disputarse en Canadá, el quíntuple campeón mundial.
La Federación de Dodgeball de Buenos Aires, que se hace llamar Los Albatros, en referencia al ave que habita en las Islas Malvinas, es la única en Latinoamérica invitada al torneo. Sus dirigentes buscan promover la inclusión y la integración a través del deporte, pero se enfrentan a serias dificultades a la hora de recaudar fondos para realizar el tan ansiado viaje. Por ese motivo, se encuentra en la búsqueda de sponsors para lograrlo.

En Parque Chas un grupo de jóvenes entrena todas las semanas con un solo objetivo: jugar el Mundial de la especialidad. Foto: Gentileza de Adrián Escandar.

Dodgeball, Ben Stiller y Parque Chas
El deporte norteamericano tiene a Canadá, Australia, Malasia y los Estados Unidos como principales potencias mundiales. Se juega en una cancha con las dimensiones de una de vóley, dividida a la mitad y con dos líneas paralelas ubicadas a ambos lados de la línea central. El encuentro dura 40 minutos, dividido en dos tiempos y se juega con seis pelotas y seis integrantes por equipo. Las reglas son casi idénticas a las del “quemado”: hay que arrojar los balones a los rivales para sacarlos del juego. Pero si un jugador atrapa la pelota, el que se la lanzó es “quemado” y queda eliminado. Cuando un equipo logra que el contrario se quede sin jugadores, gana un set; el que más sets acumule, se lleva el partido.
En 2004 Fox llevó el deporte al cine de la mano de Ben Stiller con la película Pelotas en juego, donde el reconocido actor interpretó a un malvado y ambicioso jugador de Dodgeball. Y hace poco llegó a Parque Chas, gracias al esfuerzo a pulmón de Diego Bertola. El joven de 38 años, vecino del barrio y presidente del Club Viejos Muchachos de Newell’s, ubicado en Avalos y Quirós, recibió una propuesta de parte de Paolo Danpher Trigoso Benaducci, un preparador físico que entrena estudiantes norteamericanos, que le dijeron que querían jugar al Dodgeball.
Interesado por este misterioso deporte, Bertola comenzó a reclutar y entrenar jugadores. “Yo vengo de una familia que no podía pagar la cuota social de un club de primera línea, por eso siempre le agradecí al Club Viejos Muchachos de Newell’s por abrirme las puertas desde muy chico. Yo veo que hay droga y delincuencia no sólo en la villa, sino también en los barrios. Tengo amigos que no fueron por el buen camino y lo que más me movilizó del Dodgeball es el tema de la inclusión”, le cuenta Bertola a El Barrio.

Diego Bertola es presidente del Club Viejos Muchachos de Newell’s, ubicado en Avalos y Quirós.

“Para mí, el Dodgeball significa mostrarles a los chicos que hay oportunidades y que el deporte es una salida; no necesariamente tenés que ser un crack en el fútbol para ser un buen deportista. Acá no hay gorditos, flaquitos ni chiquitos; todo el mundo puede jugar”, dice, en una charla en el club de Parque Chas. Cuatro integrantes de la Selección Nacional son de la Villa 1-11-14.
A base de esfuerzo personal y sin otra motivación más que la práctica del deporte, Bertola fundó la Federación de Dodgeball de Buenos Aires, cuyos equipos se enfrentan los fines de semana en una cancha debajo de la autopista en Parque Chacabuco. Y eso no es todo: también recibió material deportivo de la Asociación de Dodgeball de Canadá -principalmente las pelotas oficiales, algo difícil de encontrar en el país- y consiguió el respaldo de la Federación Metropolitana de Clubes (Femec) para formalizar el equipo.
“Todo es a pulmón: la idea es que sea inclusivo, por eso no cobramos. Cualquiera se puede asociar a la federación pero lo que hacemos es gratis. Entrenamos en el club y tenemos un kinesiólogo que nos atiende gratuitamente. Uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos son las pelotas: Canadá nos mandó 12 oficiales. Con la Pulpito no podés jugar porque los chicos se pueden lastimar y las que usamos de goma espuma nos duran tres partidos y se rompen. Como no tenemos ingresos, estoy haciendo remeras para vender y juntar plata para comprar más pelotas”, revela Bertola.

En 2004 Fox llevó el deporte al cine de la mano de Ben Stiller con la película Pelotas en juego.

El sueño mundial
Cuando Bertola recibió el correo de la Federación de Dodgeball de Canadá con la invitación para participar del Mundial, que comienza a fines de octubre, no tuvo ni un poco de esperanza: se trataba de una oportunidad única, pero era imposible cubrir los gastos. Sin embargo, la organización le dijo que se encargaba de pagar la estadía, la comida, los viáticos y los traslados. Luego, empezaron a llegar algunas marcas interesadas en sponsorearlos, consiguieron camisetas por canje y la asistencia al viajero. El sueño empezó a tomar forma.
De todas formas, aún resta conseguir los fondos necesarios para pagar los diez pasajes a Toronto, que tienen un valor de entre 15 y 20 mil pesos, y siguen buscando apoyo económico (se puede colaborar ingresando a (https://dodgeball.memberplay.org/). “Queremos que la federación gane prestigio mundial. Estamos empezando a ser conocidos en todos lados y esta invitación para nosotros es grandiosa. Nos dan su apoyo y tenemos que dar algo a cambio”, dice.
En ese sentido, se ilusiona Bertola: “Si bien Canadá es el quíntuple campeón y no vamos a ir a pintarles la cara, tenemos mucha expectativa porque tenemos un equipo competitivo y es nuestro primer Mundial: esto es un logro y una ilusión para los chicos. Más que satisfacción personal, lo importante es que los chicos vean que con esfuerzo se pueden lograr los objetivos que te propongas”.

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