Empezó a convertirse en un fenómeno popular en 2016, el día que cumplió 33 años y debutó en el programa radial de Luis Novaresio. Su vocación de periodista deportivo tuvo un inesperado giro y hoy es probablemente el mejor imitador de nuestro país. Ex vecino de Saavedra, no descarta alguna vez volver a vivir en el barrio.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

Tiene la misma edad que la democracia moderna: 34 años. Patricio Muzzio nació el 5 de septiembre de 1983, en medio de una gran euforia política. Eran inminentes las primeras elecciones presidenciales en una década, tras años de brutal dictadura militar. Vivió casi la mitad de su existencia en el Barrio Chino, cerca de Monroe y Libertador, y ahora lo hace en Juramento y Conde, a pasos de Coghlan. Tiene un tío en Saavedra, donde permaneció un año, y no descarta en un futuro, cuando logre acceder al crédito para su primera vivienda, volver a ese barrio o mudarse a Villa Urquiza. El valor del metro cuadrado en Belgrano resulta por el momento prohibitivo.
Muzzio estudió periodismo deportivo en TEA de Rosario, donde en 2004 su profesor de Ética fue Luis Novaresio. Pasaron los años y el día que cumplió 33 se reencontró con el consagrado periodista rosarino -que no recordaba a su alumno- en Radio La Red de 6 a 9. Desde entonces, todas las mañanas Pato muta con asombrosa facilidad en Macri, Massa, Moyano, D’Elía y Pino Solanas. También participa por la misma emisora del programa de Gustavo López, de 18 a 21, con una galería de personajes interminable: Maradona, Messi, Mostaza Merlo, Bochini, Bilardo, Guillermo Barros Schelotto, Marcelo Gallardo, Caruso Lombardi y Ángel Cappa, entre otros.

-Empezaste como periodista deportivo, ¿pero eras conciente de que tenías otro don?
-Yo quería ser periodista deportivo, pero tenía facilidad para imitar las voces. Empezó como un juego, imitando a un amigo, a un profesor de la secundaria, a un familiar, a un vecino, a algún famoso de la época… Siempre me gustó la radio, quería llegar a los medios. Hasta 2015 hacía una columna de deportes y también imitaba. Era como que conmigo mataban dos pájaros de un tiro. En La Red eso se terminó: me explicaron que periodistas deportivos había miles, pero imitadores hay cinco.

-Se nota que captás muy bien las personalidades.
-Claro, otros quizá sólo explotan un tic: “Riquelme está felí”. Mi ventaja es que a cada personaje le incorporo la actualidad cotidiana, los renuevo.

-¿Cuáles son sus imitaciones más populares?
-Una de las más festejadas es Guillermo Barros Schelotto, me dicen que no lo saca nadie. También Caruso Lombardi, con quien trabajé en Radio Belgrano. De los políticos me divierto con Massa, de quien exploté que en las entrevistas nunca contesta nada. Muchos me dijeron que logré humanizar o dotar de carisma a personajes que socialmente producen rechazo, como Luis D’Elía.

-¿Qué tiempo de trabajo te demanda lograr cada imitación?
-Si el personaje es popular y tiene un timbre de voz finito o grueso, te facilita las cosas. Si su voz es más normal o carece de alguna particularidad, cuesta más. La radio te exige que la voz sea lo más cercana posible a la real, no sirve de nada que te disfraces. Los imitadores televisivos explotan más la caracterización física, los gestos y las máscaras que la propia voz del personaje. Lo peor que le puede pasar a un imitador radial es que la gente que lo escucha no descubra a quién está haciendo.

-¿Es requisito que todos los personajes tengan un costado mínimamente bizarro?
-Sí, porque permite caricaturizar al personaje. No me gusta estructurarme, evito el recurso de rematar cada imitación con un chiste. Lo gracioso es para mí el contexto, por ejemplo que Mostaza Merlo cante una cumbia o un rock and roll.

-¿Podés medir si algo va a funcionar? ¿Te tiene que causar gracia primero a vos?
-Sí. También testeo enviando audios a un grupo de WhatsApp de amigos, para ver qué efecto producen mis imitaciones.

-¿En algún punto este don se vuelve una maldición? ¿Te fastidia que te pidan imitaciones todo el tiempo?
-Y… A veces alguien me pide que le grabe un audio para compartir con amigos y uno trata de tener la mejor onda, pero cuando el pedido es con pretensiones, incluyendo saludos a diez personas distintas, lo hago de compromiso y ya no lo disfruto.

-Luego del trabajo, ¿es posible recuperar tu propia voz o algún personaje se rebela?
-Es cierto, por ahí estoy en lo de un amigo y me dice “estás hablando como Palermo o como Macri”. El otro día Novaresio me dijo que hablo como Guillermo o se me pegan los “o sea” de Gallardo. Dentro de mí conviven cuarenta personajes por lo menos. A veces no sé cuál es mi propia voz…

Los viernes y sábados de septiembre, a las 21.30, Patricio Muzzio protagoniza junto al también imitador Claudio Rico el espectáculo “Dos son multitud” en el Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660.

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