Además de ser un punto de encuentro entre vecinos, en los espacios verdes se realizan actividades físicas y culturales. Es por esto que sus instalaciones tienen que estar en buen estado, sobre todo en lo referido a higiene y luminaria. En la Comuna 12 muchas de ellas, como la Plaza Echeverría, presentan falencias que deben ser reconsideradas.

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra

Los grandes parques y espacios verdes públicos, como así también las pequeñas plazas de barrio, congregan una importante cantidad de personas -y también mascotas- durante todo el día. Por su tamaño y ubicación estratégica, algunos de estos espacios también son epicentro de los llamados “Puntos Verdes”, que reciben residuos inorgánicos reciclables. Si bien es una medida positiva en términos ambientales, también genera suciedad cuando no hay personal para recibir las bolsas y el contenedor colocado para ese fin ya está repleto.
En consecuencia, la plaza y sus alrededores se transforman en focos de suciedad y desorden hasta que al día siguiente se retira el material reciclable. Otra modalidad de uso de las plazas son las Ferias Itinerantes, que una vez por semana realizan un gran despliegue para vender al vecino productos a precios más accesibles en comparación con otros comercios y supermercados. La contracara de este beneficio es que, cuando estas ferias ya se fueron, quedan residuos orgánicos e inorgánicos dentro de los contenedores que no son vaciados durante el mismo día por las empresas encargadas de la recolección. Como en el ejemplo anterior, proliferan basura e insectos.
A las ferias “Buenos Aires Market”, que ofrecen alimentos saludables y gourmet, se les suman los “Food Trucks”, simpáticas camionetas con cocina que venden comida al paso a los peatones. Toda esta interesante y creativa movida cultural genera también suciedad y un uso intensivo de las veredas y jardines de las plazas, que si no se mantienen limpios tras su utilización el problema queda para los vecinos y los usuarios habituales.

Luminarias LED, a recuperatorio
En muchas plazas de nuestra comuna, la iluminación es un asunto que debería ser reconsiderado porque su funcionamiento es deficiente. Aunque parezca mentira, algunas columnas permanecen apagadas durante la noche, lo que transmite un aspecto sombrío y oscuro en importantes parques y espacios verdes barriales.
A pesar de que ya están colocadas las nuevas y potentes luminarias LED, a veces lucen apagadas de manera intermitente, sin una lógica aparente, lo que podría expresar que hay fallas en alguna conexión interna de los sensores de oscuridad y amanecer. En contraposición, muchas otras permanecen prendidas las 24 horas durante semanas y semanas, algo que tampoco corresponde a pesar de que consumen muy poco en comparación con las antiguas lámparas de mercurio.

La renovada Plaza Marcos Sastre, de Monroe y Miller, no todas las noches tiene sus luminarias prendidas. Algo anda mal o está en falso contacto.

A la deriva
Es normal que muchas plazas, en horarios nocturnos, de madrugada o al amanecer, en coincidencia con la salida de fiestas y boliches, reciban grupos de personas que se reúnen a tomar bebidas alcohólicas y escuchar música a alto volumen. A veces también gritan improperios desaforadamente y pueden llegar a realizar acciones intimidatorias a todo aquel que tenga que atravesarlas en el momento en que ellos están ocupando el lugar, ni que hablar si de mujeres se tratara.
Es por esto que se colocaron rejas perimetrales para prevenir estos encuentros, ya que estas concentraciones espontáneas de personas sin vigilancia policial pueden provocar destrozos en los monumentos públicos, artefactos y juegos infantiles. La prueba irrefutable de estas presencias nocturnas es la cantidad de envases y botellas de alcohol abandonadas o rotas que aparecen por doquier al día siguiente. Peor aún cuando no hay servicio de limpieza a la mañana por ser un domingo o feriado. Cuando se recorren las plazas los lunes, en horas muy tempranas, todo parece un campo minado.
Y si para colmo no funcionan las luminarias, más riesgo aún de que sucedan hechos de violencia en la oscuridad de la noche, sumado a las ramas y follajes de los árboles, que forman un colchón que no favorece el paso de la luz.

Oscura Plaza Marcos Sastre
Un ejemplo puntual se da en la Plaza Marcos Sastre, ubicada en Monroe entre Miller y Valdenegro, en donde muchas veces reina la penumbra total mientras se escuchan los gritos y las risotadas de quienes la están utilizando en modo nocturno. Las luminarias apagadas son imposibles de ilustrar con fotos para que los lectores y las autoridades vean esta situación, ya que la calidad y definición gráfica serían muy poco apreciables al tratarse de impresiones en blanco y negro.
La solución, entonces, sería que la empresa encargada de la iluminación (LESKO) y el propio Gobierno de la Ciudad recorrieran en distintos días y horarios ese lugar para verificar esto, que sucede algunos días y de manera intermitente. Como dijimos anteriormente, pareciera que las nuevas luminarias LED también fallan, pese a su moderna tecnología. Esta falencia no sólo se ve en las plazas: ocurre lo mismo en autopistas, como la AUSOL, y en importantes avenidas, que lucen totalmente apagadas en largos tramos de la madrugada.

Logro vecinal en Saavedra
Luego de una intensa campaña durante meses y meses, el lector y vecino Walter Verst logró a través de su cuenta de Twitter (@WalterVerst) que el Gobierno de la Ciudad instrumentara la puesta en valor de la abandonada Plaza Vicuña Mackenna, delimitada por las calles Arias, Ramallo, Conesa y Crámer. Para beneplácito de los vecinos, las obras arrancaron el mes pasado y se centrarán en la refacción general del espacio, puntualmente de los juegos para niños. Ojalá que no sólo se le realice una tarea superficial.

La suciedad de la Plaza Echeverría
Podría decirse que la plaza ubicada entre Bauness, Rivera, Capdevila y Nahuel Huapí, en Villa Urquiza, es una de las que más se utilizan en la Comuna 12. El servicio de baños químicos -que no en todas está presente- tiene que brindarse adecuadamente, con la limpieza correspondiente para evitar mugre y malos olores. La empresa ECOSAN, proveedora del Gobierno de la Ciudad, es una de las que más presencia tiene en este rubro. Debe ser controlada en la asiduidad y calidad de cómo y cuándo presta su concesión, ya que los baños son utilizados por muchos vecinos y llega un momento en el que colapsan.
Por otro lado, la suciedad que generan las mascotas -en realidad sus dueños o paseadores, que no la limpian- también atenta contra la integridad y limpieza de las plazas. Si bien se logró generar una mayor conciencia con la obligación de levantar la caca de las veredas, muchos todavía no lo hacen en los espacios verdes. Así como los vecinos de la Ciudad tenemos que realizar las compras en el supermercado con bolsas y changuitos propios, los dueños de mascotas también deberían llevar un par de bolsitas para contribuir a mantener el espacio público en condiciones.

La Plaza Echeverría exhibe un mal estado general. Y las mascotas dicen presente en cualquier lugar, cuando disponen de un canil exclusivo.

Materiales de baja calidad
Por el riesgo de contraer la toxoplasmosis, especialmente los niños, paulatinamente se están eliminando los areneros de las plazas porteñas. En su lugar se está colocando césped sintético y una especie de goma eva, que pasado un corto tiempo se empieza a desgranar y romper en mil pedazos. Por su deterioro pareciera que fue despegada o mordida por algún perro, pero la realidad es que se despedaza por la normal utilización. En ese estado no cumplen con su función original, que es brindar una superficie pareja y uniforme en reemplazo de la arena. Y no es el vandalismo urbano el responsable de la degradación de este producto, sino su aparente mala calidad, que exige rehacer el trabajo varias veces con el costo extra que implica.

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