Más de un lector desprevenido habrá relacionado el título con las playas de ese hermoso barrio de Montevideo. Sin embargo, no nos referimos a ese destino turístico sino a los hundimientos y desniveles que proliferan en muchas calles de nuestra Comuna 12. A propósito, está llegando el asfaltado a la Av. Triunvirato.

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
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Enero pasó por nuestras agendas con una ciudad semivacía, escaso tránsito y lugares donde poder estacionar más fácilmente, a diferencia del resto del año, cuando la cantidad de vehículos en circulación es mucho mayor. Quizás por el menor caudal vehicular, el mal estado de muchas calles queda expuesto a simple vista. Hundimientos, desniveles y pozos de todo tipo y dimensiones no son nuevos en nuestra Comuna y están ahí desde hace muchos meses (incluso años) sin ser reparados. Ante esta situación, son los automovilistas y sus vehículos los que tienen que sufrir y hasta pagar por los daños que les ocasionan a las suspensiones.
Los conductores y choferes que a diario circulan por las calles, avenidas y autopistas de la Ciudad ya conocen casi de memoria los lugares que deben ir esquivando para no maltratar a sus vehículos. Pareciera que nadie del Gobierno porteño ni ninguna de sus empresas concesionarias pasara por esos sitios, ya que de lo contrario no habría motivo para que permanezcan tanto tiempo sin ser reparados. Al toparse con ellos se sufren golpes secos, roturas y llantazos de cubiertas, amortiguadores y resortes de suspensión.

En Pedro Ignacio Rivera entre Mariano Acha y Lugones, justo en el medio de la calzada, este hundimiento de los adoquines es una peligrosa trampa para el tránsito.

Sin respuestas
Actualmente se están realizando por toda la Ciudad nuevas obras de aperturas en calles y veredas, para el recambio de viejas redes y la colocación de nuevas instalaciones de las empresas de servicios públicos y privados.
Recién ahora, de la mano de una actualización excesiva de las tarifas, las concesionarias pueden realizar trabajos que durante décadas quedaron relegados. Pero estas tareas conllevan a que, una vez terminadas esas intervenciones, sumado a las crecientes inclemencias climáticas, se socaven los cimientos y se produzcan hundimientos ante el paso del tránsito. Sin embargo, hay muchos de estos desniveles que no datan de fecha reciente y, se podría decir, que son históricos. Ya llevan más de un año desde su aparición, en lugares escondidos e incómodos de poder ser reconocidos fácilmente.
Llama la atención la nula capacidad de reacción de las autoridades a la hora del mantenimiento de estos “pocitos”, que no por ser de menor envergadura deben ser ignorados. No sólo sufren estos hundimientos los vehículos, sino también los ciclistas que no utilizan las bicisendas, los motociclistas y los peatones. Los vecinos de la Ciudad pagamos impuestos caros para que se nos brinde un mínimo estado de habitabilidad y se repare lo que se desgasta por su uso natural o bien por tareas mal realizadas.

Algunos ejemplos
En esta oportunidad publicaremos al azar varias fotos con algunos de estos pequeños -y otros no tanto- baches, con los que muchos de los que están leyendo esta nota se sentirán identificados. Además, hay muchos otros nuevos hundimientos y mini cráteres que aparecieron estos últimos meses por el desvío obligado del tránsito ante las obras de reparación de los pasos a nivel de Álvarez Thomas en Villa Urquiza y Nahuel Huapí/Manuel Ugarte en Coghlan. Por este motivo, las líneas de colectivos y el tránsito pesado circulan por calles que nunca recibieron -ni están preparadas para hacerlo- un caudal de tránsito tan intenso. Esperemos que, cuando reabran en breve estos cruces, el camión bacheador del Gobierno de la Ciudad proceda a reparar las roturas para que estas calles vuelvan a su estado original.

Hundimiento de calzada en Juramento casi Alvarez Thomas. Con un poco de asfalto se podría solucionar fácilmente.

Prueba de ello, por ejemplo, es Tomás Le Bretón desde Álvarez Thomas hasta Holmberg, en Villa Urquiza, en donde la línea de colectivo 107 y los camiones de gran porte que salen hacia zona norte y General Paz por Álvarez Thomas terminaron de arruinar en estos últimos meses el estado precario que tenía el asfalto. Allí hay que manejar esquivando, como si se estuviera esquiando en una pista de Bariloche.
Pero no solo hay pozos para reparar, sino también peligrosas elevaciones del asfalto que por efecto del calor, las pendientes y el peso del tránsito, parecen arrugas. En la calle Lugones entre Olazábal y La Pampa, Villa Urquiza, se puede ver cómo salen estos pliegues de asfalto en los costados. Para colmo, ahora se le agregó la bicisenda en la mano izquierda y el riesgo de accidentes está latente.
A propósito de estos temas, en breve se viene el asfaltado y la desaparición para siempre del adoquinado de la Av. Triunvirato, la principal arteria vehicular de Villa Urquiza, según se puede intuir ante la aparición de máquinas viales y niveladoras estacionadas en las inmediaciones de La Pampa. Evidentemente, la falta o el alto costo del asfalto no debe ser la causa por la que muchos pequeños pozos casi nunca son reparados.

Falta de planificación
Si se planificaran correctamente todas las obras en la Ciudad, las avenidas que soportan tránsito pesado de manera permanente tendrían que estar confeccionadas en sus bases con cemento de alta resistencia, para no destruir la calzada ante el paso de toneladas y toneladas de carga las 24 horas del día. O, en su defecto, cobrar un extra al transporte de cargas que las utiliza para su posterior reparación, como sucede por ejemplo en los countries. Cuando se están construyendo nuevas propiedades, se le cobra a cada propietario un plus por el ingreso de cada camión al barrio, ya que produce una degradación de las calles por donde circula y con lo recaudado se procede a la reparación de los futuros daños ocasionados. Por ahora, planificar antes de que las cosas pasen parece algo muy difícil de lograr en la Ciudad.

Otro pozo en Juramento al 4400, entre Miller y Alvarez Thomas. Imposible no tomarlo de lleno con el tren delantero.

Ayuda memoria
La idea de esta sección, justamente, es ayudar a las autoridades municipales. Quizás sean tantas las tareas por realizar que se les escapa relevar los pequeños detalles, por estar más abocados a las grandes obras en curso. Con la publicación y difusión de restos temas contribuimos con nuestro pequeño granito de arena (o de asfalto, mejor dicho) para que los pedidos de los ciudadanos sean escuchados y, quizás dentro de un par de meses, puedan ser reparados. Así, conductores y vecinos estarán contentos.

Foto de portada: Pozo en pleno centro de la intersección de Lugones y Monroe. Muy difícil de evitar por los automovilistas, que dañan ruedas y amortiguadores.

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