Gustavo Lupetti es vecino de Saavedra, socio e hincha del “Marrón”. Es consciente de que no es conocido en el ámbito Calamar, pero asegura tener “vocación” de ser presidente. Le cuenta al hincha sobre sus ganas de ser el máximo funcionario, sus proyectos e intenciones. “El que tome las decisiones no debe quedar aislado”, afirma.

 

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-Antes que nada te voy a pedir que te presentes y nos cuentes sobre vos, porque no sos muy “conocido” en el mundo “Calamar”.
-Es cierto. Soy Gustavo Lupetti, tengo 50 años y tres hijos, los tres de Platense: no podía ser de otra manera. Nací en Pinto entre Núñez y Republiquetas -hoy Crisólogo Larralde- y toda mi vida la pasé en el barrio. Llegué a ver a Platense en Manuela Pedraza y Crámer un partido solo porque era chiquito, pensá que nací en el 66 y Platense se fue en el 71. Recuerdo haber ido en hombros de mi viejo. Mi abuelo tenía una tintorería a una cuadra de la cancha. A la primaria fui a la Escuela Nº 7, en Cabildo y Republiquetas; así que soy de Saavedra y socio de Platense de tercera generación. En la familia hay sólo un hincha de River, el resto todos “calamares”.

¿Y tu carrera profesional?
-Soy abogado, trabajé en empresas grandes, constructoras de autopistas como la de La Plata y la Illia. Tuve un paso por uno de los cinco estudios de abogados más grandes del país y de ahí pasé a Aeropuertos Argentina 2000. Eso fue en 1998. Empecé como abogado, a los tres años fui gerente, a los cinco director de la compañía y hoy soy director de asuntos legales. También soy profesor de Derecho Administrativo en la Universidad de Buenos Aires.

 -Sinceramente no quiero hacer leña del árbol caído de la dirigencia actual, ni sumar más problemas a los que pueda tener por estos días en el club. Pero me hablaron de vos y me dijeron que sos alguien que tiene ganas de hacer cosas en y por Platense.
-Mis amigos y mis padres me dicen que estoy loco al querer hacer algo político en Platense, pero todos saben que era algo que inevitablemente iba a ocurrir. Creo que fue una señal la que me empujó a querer hacer algo por mi club. Estaba mirando el partido con Estudiantes de Buenos Aires el año pasado y, si bien era inexplicable que estuviéramos jugando ese partido por el campeonato que habíamos tenido y por cómo clasificamos al Reducido, Platense jugó mucho mejor que su rival. Faltaban diez minutos y dije que si no pasábamos era porque Platense tenía mucha mala suerte y que me iba a decidir. Y no pasamos. Cuando uno se pregunta por qué tiene esa vocación de ser dirigente, la cosa no se explica desde la razón. Pero lo cierto es que ya hice mi vida profesional, tengo cierta tranquilidad y me parece que es el momento de aportar algo a Platense. Coseché varios recursos y por ahí es para ponerlos al servicio del club. Creo que Platense tiene que generar algo distinto. No podemos quedarnos en la crítica, sino ver qué se le puede reconocer a cada uno de los que tanto tiempo les puso el pecho e hizo las cosas lo mejor que pudo. A partir de ahí empezar a construir.

-¿Pero vos querés ser presidente de Platense?
-Tengo la vocación de serlo…

En Platense somos pocos y hay cuatro o cinco agrupaciones, pero a la hora de hablar o pedir unidad existen dos posibilidades. Una sería que se unan los mejores cuatro o cinco de cada lista y acuerden gobernar alternadamente con un control sobre un plan común y otra es que todas presenten sus ideas, que los socios voten y luego el ganador convoque a los mejores de cada lista y tirar todos juntos para adelante. ¿Cuál te parece más factible?
Estoy de acuerdo y coincido con la segunda variante. Creo que no debe haber unidad para armar una lista, tiene que haber una unidad para gestionar. Presentemos todos los mejores proyectos y los que no ganen que ayuden a concretarlos. Trazando un paralelismo con la política, tomaría lo mejor de cada uno porque todos tienen algo bueno: tenés a los radicales que tienen ese sentido profundo de la democracia y de la república, del peronismo el sentido profundo por las causas populares y de Cambiemos la necesidad de ser eficiente en la gestión. Si tomamos lo mejor de cada uno seríamos potencia. Por eso mi desafío es convocar a todos ellos que son de Platense y se han alejados por sentirse frustrados, decepcionados, a sumarse, a venir.

-Hoy en día pareciera que hay dos clubes. Por un lado el fútbol y por el otro el básquet, que le va bárbaro desde su autogestión. Entonces, quien gane las elecciones a fin de año tiene que ser alguien consciente de que encontrará un club partido, en el que todos sueñan con volver a Primera antes que al Nacional B…
-Sabemos que es un club de fútbol. Si bien hay muchos deportes que cuidar, alentar y desarrollar, los clubes de fútbol son así. La diferencia entre un soñador y un tonto es que el soñador piensa en ascender y ser campeón del fútbol argentino, pero tiene los pies sobre la tierra. Y no hay dos clubes, es mucho peor. Platense tiene la suerte de tener distintas locaciones, pero cada una parece un club distinto. Tenés Vicente López y Galván, pero no tienen en común nada más que los colores, al igual que el fútbol y el básquet. Todos tenemos que ser parte de una misma identidad, con recursos para todos. Hay que cambiar el espíritu. Creo que si bien un club no es una empresa, debe tener un manejo profesional. No se puede manejar como en 1905, ni siquiera como en 1970. Como mínimo tiene que haber un gerente de administración con una idoneidad probada. Otra cuestión muy importante es tomar decisiones acertadas, producto de una pluralidad de cabezas pensando. Por eso insisto en convocar a mucha gente que no está participando. Mirá, si se puede hablar de eslogan o idea, la guía sería “pensar y hacer para Platense”. Puse primero pensar porque creo que es la llavecita del cambio.

¿Proyectos?
-Sí, varios. Para arrancar, hicimos un petitorio al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para proponerle que le dé prioridad a Platense cuando se venza la concesión que hoy tiene el polideportivo de Manuela Pedraza y Crámer. Es algo que tiene que ver con los derechos constitucionales, del patrimonio cultural, por ser una entidad cultural del barrio. La idea sería que el club vuelva a recuperar su sede en el lugar donde estaba su cancha. Otro proyecto sería el Festival Internacional de Tango “Polaco Goyeneche”. El tango atrae gente de todo el mundo, imaginen si vinieran de todos lados al club a participar o presenciar. Tenemos al Polaco como emblema.

-¿Ves viable recuperar esos terrenos? Porque si lo pienso, San Lorenzo logró algo mucho más difícil.
-Mirá, es una concesión, no se está pidiendo recuperar la propiedad, simplemente volver al lugar. No importa si es como propietario o concesionario. No se puede andar atropellando a nadie, habrá que reconocer que el concesionario que haya estado ahí habrá hecho las cosas bien, por ahí se puede encontrar una solución con él también. Creo que es una causa que a la sociedad le suma y le daría mucho al barrio.

Se dice que para ser presidente hay que tener la billetera cargada.
-No quiero desilusionar a nadie, pero si alguien va a seguirnos por eso los estaré defraudando.

Mirá que no traje para los cafés…
-(Risas) Quedate tranquilo, eso está cubierto. Pero en serio, creo que el que pone plata, saca plata. Además, el que la pone lo va a hacer mal porque la va a poner para ascender. El secreto no es ascender, sino permanecer y aspirar a ser campeón algún día. Es como una metáfora: si vos tenés una pecera y ponés un corchito en el fondo, sube enseguida, que fue lo que le pasó a River e Independiente. Pero Platense es una piedrita, o un diamante si querés, porque lo tirás y se queda en el fondo. Si viene alguien y pone plata, la piedrita la subís pero se va a volver a ir al fondo. Tenemos que cambiar la naturaleza de la piedrita por corcho. Tenemos que lograr que el club genere recursos genuinos, no podemos vivir de un cartel en la General Paz. Para eso necesitamos mucha gente nueva, pensante, que sea confiable para el socio y para el de afuera que puede invertir.

Billetera mata galán. ¿Contacto mata billetera?
-Creo que sí. Y en esto, humildemente, estoy en condiciones de hacer un aporte importante para Platense. En mis años de actividad profesional he cosechado muchos contactos, tengo muy buena relación con mucha gente. Uno de mis mejores amigos es el vice de River, Matías Patanian; otro el vice de Boca, Horacio Paolini. No sé para qué servirán, pero conozco muchos gerentes de muchas empresas. Creo que podemos hacer un aporte importante. ¿Con eso sólo salimos? No, pero es más importante que poner plata porque podés generar proyectos genuinos.

¿Cómo puede hacer el hincha al que le gustó la nota, tu idea, y quiere sumarse o sacarse dudas con vos?
Quiero que se acerquen todos los chicos que sientan a Platense en el corazón y que hoy en día creen que no vale la pena. También los más grandes, los tipos de 40 o 50 años como yo, que hace tiempo ven este gris en el que estamos y quieren cambiarlo. Vengan, charlemos, escuchémonos. Para ponerse en contacto conmigo escríbanme a gustavolupetti.cap@gmail.com. Vamos a comunicar otros encuentros que tengamos por Twitter y Facebook. Y a la gente que está hace mucho tiempo en el club queremos respetarla y no ignorarla. Lo importantes es que estemos juntos y dispuestos a poner la cabeza, ni billetes ni puteadas, porque no se soluciona nada con eso.

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