El polémico DT está en conflicto con Arsenal, Quilmes y Newell’s por falta de pago. Entrevistado por El Barrio, dispara contra Aníbal Fernández, Julito Grondona y Marcelo Tinelli, con quien tuvo un fuerte cruce en su paso por San Lorenzo. También critica a los representantes y asegura que Christian Bragarnik “es el dueño del fútbol”. Habla de la crisis de la AFA, de la Selección y de su renuncia de Huracán.

Por Marcelo Benini y Tomás Labrit
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Luego de formarse en el ascenso, Ricardo Caruso Lombardi (54) acaba de cumplir diez años como director técnico de Primera División. En esa década, que comenzó en Argentinos Juniors el 6 de enero de 2007, dirigió a innumerables equipos, entre ellos San Lorenzo y Racing, a los que salvó milagrosamente del descenso. Su único traspié fue con Quilmes en 2011, que bajó de categoría por apenas un punto. A fines del año pasado su carrera sumó un nuevo punto negro. Según Caruso, su salida prematura de Huracán, después de dirigir ocho partidos, configura su primer fracaso como DT.

-¿Por qué te fue mal en Huracán?
-El equipo jugó bien conmigo, me fui porque no se dieron los resultados. Después del partido con Colón dije “esto no es para mí, me voy”. No podés errar tantos goles… No tuve la suerte necesaria: si meto tres tiros en los palos, el arquero del rival es figura y cada vez que nos llegan es gol, no debía ser para mí. Huracán es hermoso, uno de los mejores clubes en los que me tocó dirigir. No quise esperar, a mí me gusta tener rápido el resultado. La dirigencia tiene muy buena gente y uno cuando pierde partidos piensa que los está cagando. Y no me gusta eso. Como no tengo paciencia, preferí irme. No me gusta lastimar a un club.

-¿Se puede decir que es tu primer fracaso en tu carrera como entrenador?
-Sí, porque en los demás equipos anduve bien en casi todos. No podía sacar puntos. Ocho partidos no es nada, pero yo veía que me costaba. Podría haber esperado hasta la pretemporada, por ahí me apuré. Si es así, me joderé por boludo. Fue una lástima, porque Huracán es un club hermoso para laburar. Pero sé hasta dónde puedo dar, tengo que ser consciente de lo que hago. También necesito adrenalina para dirigir: no quiero dirigir fastidioso, sino con ganas. No me gusta cagar a la gente que se comporta bien conmigo. Con ellos tengo códigos. A los que se portan mal, los voy a defenestrar de por vida.

-¿Sentís que tus colegas te terminaron aceptando o todavía existe un prejuicio por haberte formado en el ascenso?
-No les gusto. No les caigo bien porque digo la verdad. No me callo y tengo los huevos necesarios para decir lo que está mal en el fútbol. Soy el único entrenador que se queja en contra de la Asociación de Técnicos. Todos me llaman para decirme que es un espanto, pero ninguno dice nada para cuidar su quintita por miedo a no trabajar más o irse al descenso por hablar de Julito Grondona y José Luis Meiszner.

-Actualmente, estás en conflicto con Arsenal, Quilmes y Newell’s por falta de pago. ¿La mayoría de los clubes incumplen los contratos?
-No todos. En Arsenal, el hijo de Grondona deja mucho que desear. Nada que ver con el padre. No cumplió en nada. Aparte somos seis en el cuerpo técnico, no es que estoy sólo yo. Quilmes, por Aníbal Fernández y Meiszner, tampoco cumplió en nada. Y en Newell’s me quieren pagar de acá a cuatro años como si el dólar valiera tres pesos; una risa. Este país es una risa. Aplaude y le da ventaja a todos los equipos que hacen las cosas mal.

-En tu carrera como DT te relacionaste con varios políticos. En Racing, con Néstor Kirchner y en Tigre con Sergio Massa, por ejemplo. ¿Cómo era tu vínculo con ellos?
-Normal, salvo con Aníbal que me terminó cagando en la última parte, porque no cumplió con todo lo que me había prometido. Con los demás no tuve problemas. Yo con la política no me meto.

-¿Es más estresante salvar a un equipo del descenso o intentar cobrar tu sueldo?
-La presión está por el ego que uno tiene: no querés irte al descenso y que se agarren los huevos cuando te vean… Sufrís, transpirás, no podés dormir, mirás los partidos de los rivales, llorás, te amargás… Pero la traición de los dirigentes es inigualable. Lo del presidente  de Newell’s, Eduardo Bermúdez… Me dijo que tenía que cobrar porque el club estaba en Primera gracias a mí, me hizo todo una música y después me terminó dando la espalda. Es un trucho, como Grondona y Meiszner. Son todos iguales. Son todos de la camada de antes. Po suerte la camada de ahora es más sana y quiere hacer bien las cosas.

-Pero en San Lorenzo, que con Lammens y Tinelli hubo un recambio dirigencial, también tuviste problemas.
-Me volví loco para poder cobrar. Con Carlos Abdo estuve muy bien, se me complicó con Tinelli, que no me quería pagar. Con Marcelo tuve muchas agarradas, fuimos a juicio; fue bravísimo. Los dirigentes, cuando están ahí arriba, no te quieren pagar. Pero cuando están por descender, te piden por favor que vayas y te lloran. Tinelli me terminó pagando. No quería pagarme el premio, porque decía que él no se había comprometido.

-¿Tenés trato con él?
-Sí, me quiso llevar al Bailando varias veces. Yo le decía que en vez de llevarme en lugar de Pachano, me llamara para reemplazar a Pizzi o a Guede. Me molestó mucho la actitud del presidente de San Lorenzo (Matías Lammens), me cayó muy mal. Y la de Marcelo también. Si vos estás trabajando codo a codo para salvarte del descenso, después no me podés manejar todo por atrás. Esas cosas no se hacen. Y lo de Grondona y Meiszner ni lo cuento. De terror. Es para el libro Guiness…

-¿En San Lorenzo había terminado tu contrato o te despidieron?
-Me hicieron quedar de prepo, para que les armara el equipo. Trajimos a Mercier, Piatti, Gentiletti y a un montón más. Pero a los diez partidos me di cuenta de que me estaban haciendo muchas cosas que no me gustaban. Me hacían todo para desgastarme, por eso me tuve que ir. Pero yo porque soy un loco y no tengo vuelta atrás. No es que me quedo a pelearla: cuando no me gusta algo, me voy.

-Se suponía que con Abdo el club estaba en crisis. Pero, paradójicamente, la que no te quiso cumplir fue la dirigencia que llegó después.
-Con Lammens y Tinelli estuve incómodo porque ellos me organizaban todo.

-¿Por eso fue tu famosa frase “Pizzirrucho”, cuando contrataron a Juan Antonio Pizzi para sucederte como DT?
-Esa fue una movida que me hicieron por atrás. Julito Grondona me hizo lo mismo en Arsenal. Pero eso no te tiene que sorprender: el dirigente, de por sí, es traidor. Son muy pocos los que no te traicionan.

-Con este antecedente conflictivo que tuviste con Tinelli, ¿lo verías como presidente de AFA?
-Me da lo mismo, no soy de meterme en eso. Honestamente no me interesa, ellos pelearan por lo suyo. A mí me molesta que te den vuelta la espalda, como me hicieron la mayoría. Salvo Sarmiento, Tristán Suárez y Huracán, que me cumplieron. Pero hay otros clubes como Quilmes o Arsenal que merecen irse a la C. Y que empiecen a subir de a poquito cuando puedan pagar todo lo que deben. No es normal un club como Quilmes, que le debe a diez técnicos. Y la Asociación de Técnicos no hace nada por esos entrenadores. ¡Hasta que no cobren los anteriores, no dejés que contraten a ninguno!


-¿Falta calle en el fútbol?
-Olvidate… Hay mucha traición. Las cosas que yo veo te sacan las ganas de dirigir. En el fútbol no existen los códigos, es todo mentira. Cada uno hace lo que le conviene, pero a mí no me gusta ser así. ¿Por qué la gente me vota para ser técnico de la Selección? No es para cargarte, es porque ven a un tipo leal, que labura y hace las cosas como corresponde. Por eso me quieren, a mí no me ataca nadie en la calle. Me pueden gritar “gordo vende-humo”, pero algún boludo siempre hay.

-¿Cómo tomás que te traten de vende-humo o picapiedras?
-No soy picapiedras, me adapto a los jugadores que tengo. Los equipos que yo armé siempre anduvieron bárbaro, pero los que heredé me costó un huevo levantarlos. Muchos me quieren denigrar y creen que soy menos que los demás.

-Tenés 22 años como DT y los últimos diez dirigiste en Primera División salvando a equipos del descenso. ¿Creés que alguna vez vas a tener la chance de pelear un campeonato y ganar un título?
-Puede ser, pero no me interesa. Si se da, se da. Yo dirigí San Lorenzo, Racing, Newell’s, Huracán… No es que dirigí en la placita del barrio. Estoy tranquilo porque sé que estoy capacitado para dirigir cualquier equipo. Igual, ojo: no es lo mismo vivir la adrenalina de un descenso que la de salir campeón. Cuando no saliste campeón te dicen “que lástima, por un cachito no se dio”, pero si te vas al descenso te putean. Sabés cómo sufre la gente…

-¿No sentís que te reivindicaría como profesional ganar un título o clasificar a una copa?
-No me tengo que reivindicar de nada. Decime cuántos técnicos del mundo agarraron diez equipos y salvaron a nueve del descenso. No existe.

-¿Te sentís cómodo en ese ambiente de tanta presión?
-No, pero es para lo que me llaman. Son muchos nervios y también hay que valorar la vida. Cuando estoy dirigiendo tengo unos nervios internos que son imposibles de explicar: la previa de los partidos, la semana, la noche anterior. Te puedo asegurar que son terribles.

-¿Es enfermizo el fútbol?
Muy. Por eso ahora en la radio y la tele estoy bien. Y hablo lo que quiero, porque tengo fundamentos.

-¿Viste cosas raras en el ambiente? Incentivación, por ejemplo.
-Sí, hay.

-¿Equipos que van para atrás?
-No creo. Y mirá que me tocó estar en Huracán, que de lo único que se hablaba era de eso. Honestamente no puedo pensar en eso, porque sino no podría dirigir. Sí hay jugadores que pueden no estar a gusto con vos porque saben que en la semana los vas a hacer entrenar y los podés sacar. Creen que porque tienen demasiado nombre son intocables. Ahí la hablada por atrás en la semana puede ser. Pero, a la hora del partido, vos querés ganar.

-¿Te llamaron la atención algunos arbitrajes sospechosos?
-Algunas veces sí. No sé si sospechosas, pero hay veces que ves fallos en los que no puede ser que se equivoquen; es imposible. Hace 20 años dirijo partidos en las prácticas y por ahí me equivoco, pero son las menos, porque entiendo el fútbol. Ahora, si vos me das un pito y me ponés a dirigir a los Pumas, se van a agarrar a trompadas a los cincos minutos porque no tengo noción. Si vos no entendés el juego, seguro vas a dirigir mal.  Una cosa es por incapacidad y otra si es adrede. Ahora está mejorando mucho, pero hubo varios que han salido del molde.

-¿Hoy es más difícil lidiar con el jugador experimentado o con el juvenil que recién arranca?
-Tenés quilombo con los dos: el pibe no te da pelota y el grande te subestima. No es fácil amalgamar eso. Con los pibes tenés que saber manejar la computadora y hablar de “che pibe, guacho”. Y al otro lo tenés que tratar de señor. El fútbol va cambiando y es cada vez más difícil.  Por algo ruedan todas las cabezas de los técnicos. Y aparte hay un tema fundamental: cuando los empresarios se meten en el medio, pudren el fútbol. Acá hay un empresario que es el dueño del fútbol (Christian Bragarnik). Si como técnico a vos no te representa, no dirigís. Puso a Cocca en Racing, a Holan en Independiente, a Almirón en Lanús y así va manejando todo el fútbol. A veces van a disputar un puesto cuatro técnicos de un mismo empresario. Es una joda.

-¿Vos sos tu propio representante?
-Sí. ¿Voy a tener un representante para que me maneje un número? Yo sé sumar.

-¿Los clubes son rehenes de los empresarios?
-Sí, cuando no tienen guita. Cuando están muertos, éstos les ponen la moneda y agarran el club.

-¿Muchos equipos se refuerzan mal por los negocios del representante de turno?
-¿Cuántas veces vemos que el mismo representante del técnico lleva jugadores al club? Hay empresarios que hacen mucho mal. Qué laburo fácil es: ofrecen a un jugador y arreglan un número para ver ellos cuánto se llevan. Este tipo (Bragarnik), lamentablemente, a mí me perjudica, porque se mete en cada club que se queda sin técnico. Yo no tengo problema con ellos, pero me molesta que le digan a un presidente “no lo lleves a Caruso porque es quilombero”. Así meten a sus técnicos.

-Con este escenario que describís, ¿se puede tener amigos en el fútbol?
-Con la mitad de una mano. Tengo muy pocos amigos. Amigo es una palabra muy difícil. Tengo muchos que me han defraudado. Hay varios empresarios que sacaron chapa conmigo diciendo que me representaban y era mentira. Y algunos muy nombrados. Después me enteraba. ¿Sabés cómo te ensucian acá?

-Con tu experiencia en el fútbol, ¿recordás una situación tan crítica como la que vivimos actualmente? ¿Qué están esperando la AFA y los dirigentes pararesolver la crisis?
-Un mesías. O si el Gobierno pone la plata. Yo creo que, antes de ponerla en el fútbol, hay un montón de cosas como para pensar. Hoy estuve en un par de lugares que la verdad están muy tristes.

-¿Sería un error que la política se vuelva a meter?
-A lo mejor, la plata que ponía el Gobierno era una pantalla y no entraba todo lo que decían. Todos los clubes están en déficit y los únicos dos que no están así, que son Temperley y Sarmiento, no cobran hace cuatro meses como los que hicieron todas las cagadas.


-¿Qué va a pasar, entonces?
-El fútbol sigue igual. Es como que me digas que Argentina no va a clasificar al Mundial. Si Messi no va al Mundial, Putin cierra Rusia y no entra nadie. El fútbol va a arrancar, pero hay muchos presidentes que hoy se quejan y antes se hacían los boludos para cobrar por adelantado.

-El presente desastroso que vive el fútbol, ¿es culpa de la AFA, de los presidentes de clubes, de la injerencia del Gobierno?
-Hay de todo. Tenés tipos que hacen las cosas bien, por ejemplo en Lanús y Estudiantes. No hay que castigar a todos por igual. ¡Si hacés las cosas mal y no pagás, al Nacional B! Poné las cuentas en cero y ascendé.

-Aprovechando tu experiencia en el Nacional y en la B Metropolitana, ¿está demasiado dramatizado el descenso en nuestro país?
-Acá es la muerte. Los promedios los pusieron para que no descendieran los grandes. No les salió muy bien, eh… Se fueron unos cuantos. Pero no se puede desdramatizar este tema. Es como querer sacar el alambrado de las canchas, como está en Inglaterra. Acá hacés un gol, te abrazás con el público y volvés desnudo. Después decimos que los ingleses son unos animales. ¿Y nosotros?

-¿Qué fue lo peor que te tocó vivir adentro de una cancha?
-Cuando jugaba en Chacarita, en un partido contra Central Córdoba. Perdimos 4 a 1, se metió la gente en la cancha y pensé que nos mataban a todos. Hice cien metros en diez segundos, esquivé a los policías y caí adentro del vestuario. Después como técnico es todo chamuyo, no pasa nada. Me putean por Twitter y los cargo. Yo mismo les contesto. Tengo muchos seguidores (Su cuenta es @LombaCaruso).

-¿Tu carrea como DT superó tu etapa como jugador?
-Sí, nada que ver. Como jugador fui peor que un cuatro de copas. Pero como técnico pasé a ser el ancho de espada. Sin haber hecho grandes cosas, el fútbol me dio mucho más de lo que esperaba.

-En tu época de jugador compartiste plantel con Maradona en Argentinos Juniors. No te podés quejar…
-Sí, pero pasé desapercibido. Era un cinco de marca, metedor, vivo. Pero físicamente era una pizza, ése era mi problema. Entrenaba muy poco. Tendría que haber sido arquitecto.

-Bueno, pero como DT te quieren hasta para dirigir a la Selección. En las encuestas de las redes sociales eras el más votado para suceder al Tata Martino…
-Por choreo. Pero los jugadores no me hubieran dejado, porque he castigado a dos o tres. Dije lo que tenía que decir y eso no lo soportan. Se lo dije a Armando Pérez cuando me reuní con él. Sabía que iba a ser difícil, porque soy muy duro en mis declaraciones.

-¿Para ser el DT de la Selección hay que ser un títere de los jugadores?
-No sé si títere, pero que influyen, sí. No me cabe ninguna duda. Por eso te digo que es muy difícil dirigir a la Selección. Salvo a Mascherano y Messi, del medio para adelante cambiaría a todos.

-¿Estás para volver a dirigir?
-Ahora estoy para tomarme vacaciones. Dejame de hinchar las pelotas…

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