Desde 1983 funciona en Mariano Acha y Manuela Pedraza la Estación Elevadora de AySA, que se encarga de controlar la calidad hidráulica de este recurso y abastece a más de 740 mil vecinos. “Hay que seguir fomentando los buenos usos y costumbres para su correcta racionalización”, cuenta a El Barrio un representante de la empresa.

Por Pablo Riggio
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Lavarse los dientes. Cargar el termo para el mate. Ducharse. Lavar los platos. Regar las plantas. Llenar el plato del perro… Actividades cotidianas que todos los vecinos de Saavedra y alrededores tienen la posibilidad de realizar desde que nacieron, pero que en tantos lugares del mundo son consideradas un lujo.
El 71 por ciento de la superficie terrestre está cubierta de agua, pero solo el dos por ciento es potable. Se estima que en el mundo hay al menos 2.000 millones de personas que se abastecen de una fuente de agua contaminada y en la Argentina alrededor del 15 por ciento de la población no tiene acceso a este recurso natural, considerado un derecho humano.
El primer paso para dotar a Buenos Aires de agua potable llegó de la mano de Bernardino Rivadavia, quien a raíz de las constantes epidemias que azotaban a los porteños recurrió a la compañía bancaria Baring Brothers para realizar obras que nunca se llevaron a cabo. Recién en 1868 se inició el sistema de saneamiento de la ciudad con cloacas y desagües pluviales, cuyo epicentro se encontraba en la bomba del Bajo Recoleta. La Ciudad se convirtió en la primera de América en contar con instalaciones de filtros para agua purificada.

La Estación Elevadora de AySA ubicada en el barrio abastece a más de 740 mil vecinos.

La Estación Elevadora Saavedra
La población en la Ciudad creció notablemente a fines del siglo XIX y la construcción de Recoleta quedó chica. Por ese motivo, en 1928 se inauguró la planta potabilizadora General San Martín, ubicada en Palermo, a un costado de la autopista Lugones. Pero el agua que todos los vecinos toman en sus hogares no viene directamente desde allí.
Actualmente, Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA, la empresa pública dedicada a la prestación del servicio de agua corriente y cloacas) cuenta con seis estaciones elevadoras en la Ciudad de Buenos Aires, que reciben el agua potable de la planta General San Martín a través de un conducto de 4,2 metros de diámetro conocido como Río Subterráneo Norte.
Una de ellas se llama Estación Elevadora Saavedra, inaugurada en diciembre de 1983 y ubicada en Mariano Acha 3465, la zona más elevada del barrio. Sus dos funciones son indispensables para la vida de los vecinos: primero se revisa el estado y la calidad del agua que recibe de la planta ubicada en Palermo y luego se la deriva a la red de distribución domiciliaria.
La Estación Elevadora Saavedra cuenta con seis electrobombas -las azules circulares que se pueden observar en una de las imágenes- que toman el agua que se encuentra en una cámara de aspiración del río subterráneo. Mediante una cañería de impulsión de alrededor de un metro de diámetro, entra a un colector de distribución. De esta manera llega a las cuatro salidas que están conectadas a la red domiciliaria. A través del servicio de presión con el que trabaja la sala, finaliza su trayecto en los hogares de los vecinos.
El área de afluencia de la estación de Mariano Acha es de todo Saavedra, los barrios que se encuentran a su alrededor -incluidos en la Comuna 12- y el partido de Vicente López. Se calcula que unos 742 mil habitantes se benefician por el trabajo de esta planta. Probablemente, todos han pasado alguna vez por su entrada de ladrillos, con el cartel de AySA a un costado, pero nadie se preguntó cuál era su función, trascendental para una vida saludable.

Inaugurada en 1983, la planta se encarga del control de la calidad hidráulica del agua y su distribución.

Los guardianes del agua
El equipo de trabajo de la Estación Elevadora de Saavedra está compuesto por diez personas (un supervisor, un capataz general y ocho operadores) que se encargan del control del agua y la operación y el mantenimiento de las instalaciones. Tareas que imaginó hace 150 años Bernardino Rivadavia, pero no pudo materializarlas.
“Parte de las funciones que se realizan tienen que ver con controlar todos los parámetros hidráulicos (presión y caudal) y de calidad del producto (turbiedad, pH y conductividad) antes de que el mismo sea librado a la red. También se realizan trabajos para el mantenimiento preventivo y correctivo de las instalaciones, entre las que se destacan las electrobombas y los tableros”, explica a El Barrio Mariano Martínez, jefe del Departamento de Estaciones Elevadoras de AySA.
En cuanto a sus principales objetivos, Martínez, destaca “mantener los niveles de presión” requeridos por el servicio, considerando, por supuesto, “el control de la calidad del agua”. “Los trabajadores de la planta se encuentran dentro de un régimen de capacitación constante, ya sea de los temas estrictamente que refieren a su tarea diaria como a los referidos a Higiene y Seguridad Laboral”, cuenta el hombre de AySA.
El acceso al agua potable es un elemento básico para el desarrollo social y económico y juega un papel clave para el bienestar de la población, el crecimiento inclusivo y la reducción de la pobreza, al generar un impacto positivo para la seguridad alimenticia y energética, la salud humana y la preservación del ambiente. La ONU lo considera un derecho humano y toma medidas para que los gobiernos puedan brindar soluciones a la población. “Estoy convencido de que el acceso al agua potable es fundamental para la población y por eso considero que se debería tomar más conciencia del uso racional de este recurso. Creo que en estos años hemos progresado, pero todavía debemos seguir fomentando los buenos usos y costumbres”, reconoce Martínez, palabra autorizada si las hay para manifestar su postura sobre esta temática.
Con todas las plantas elevadoras de la Ciudad a su cargo, confiesa: “Estoy orgulloso de pertenecer a esta gran organización y de estar identificado con el espíritu sanitarista. Este es el motor que nos moviliza para trabajar con pasión y compromiso en pos de una mejora continua”.

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