Cuando todo parecía indicar que las conversaciones con las autoridades podían conducir a buen puerto, los deportistas sacaron los reductores de velocidad colocados en Larralde al 5400. Argumentan que no les permiten entrenar y que pueden provocar accidentes. Los residentes, por su parte, aseguran que el ruido de los automóviles al pasar por allí no les permite dormir.

Por Pablo Riggio
priggio@periodicoelbarrio.com.ar

El problema no es nuevo. La mayoría de los lectores de El Barrio saben que el territorio comprendido por Colectora General Paz, Ricardo Balbín, Triunvirato y Crisólogo Larralde se encuentra en pugna entre dos facciones: los ciclistas y los vecinos. Nadie se opone a la práctica deportiva, pero los residentes se quejan porque los grandes pelotones que circulan a altas velocidades -principalmente los domingos- no respetan las normas de tránsito y los acusan de ser responsables de la muerte de una persona tras ser atropellada. En la otra vereda, algunos optaron por tirar tachuelas y pinchar las cubiertas de las bicicletas para que se busquen otro lugar para entrenar.
Varios proyectos se estaban conversando entre los bandos y el Gobierno de la Ciudad y se veía con buenos ojos la posibilidad de hacer una pista interna en el Parque Sarmiento. Pero el castillo de naipes que se empezó a construir sobre la base del diálogo se derrumbó de un día para el otro. Sin previo aviso, se colocaron cinco reductores de velocidad -de esos que se suelen ver en los peajes- a la altura de Crisólogo Larralde 5400. Los mismos les impiden a los ciclistas entrenar con normalidad y a los vecinos conciliar el sueño: se quejan por los ruidos molestos que provocan los automóviles al pasarlos por encima. Por eso, un grupo de unas sesenta personas los quitaron a la fuerza y a los pocos días las autoridades los volvieron a colocar.

Un no tras otro
“Esta gestión (primero Mauricio Macri y después Horacio Rodríguez Larreta) se ha comprometido a darnos una solución y construir un circuito dentro del parque y el subsecretario de Tránsito y Transporte de la Ciudad, Hugo Terrile, nos ha manifestado sus intenciones de hacerlo. Hemos realizado un relevamiento de 1.200 casos y todos los deportistas (no sólo ciclistas, sino también patinadores y gente que practica running) viene acá porque es seguro e ideal para el entrenamiento”, manifestó a El Barrio Oscar Filardi, uno de los integrantes del grupo de Facebook de los ciclistas, que siempre elabora ideas y proyectos para alcanzar a las autoridades correspondientes.
Pero nada salió como esperaban: “Les hemos pedido que habiliten el autódromo para entrenar y nos dijeron que no; les solicitamos que habiliten y hagan gestiones por Tecnópolis y nos dijeron que no; dijimos que cierren Crisólogo Larralde por unas horas los domingos y dijeron que no. Y recientemente nos han dicho que no tienen el dinero para realizar el circuito interno en el Sarmiento, cosa que nos resulta poco creíble. Lo más fácil fue colocar los reductores”.
Los ciclistas, por supuesto, se ven imposibilitados de entrenar con normalidad porque deben disminuir notablemente la velocidad para evitar accidentes y que se les rompan sus bicicletas. “En vez de pensar una alternativa, el Gobierno se puso del lado de los vecinos y dejó a los ciclistas casi sin lugar para entrenar”, explicó Ariel Moyano, otro ciclista que entrena en la zona. Pero los vecinos de la cuadra también están en contra de la medida: “Ellos dicen que se les parte la cabeza del ruido, incluso hay una persona operada del cerebro y le hace mal, no pueden dormir. Estos reductores no están en ninguna otra parte de la Ciudad y, según tengo entendido, por normativa no son legales ya que en todo caso debería haber lomas de burro”.
Inmediatamente, todos los que se sintieron damnificados intentaron buscar vías para resolver el problema. Algunos comenzaron a juntar firmas, otros pidieron dialogar con la cartera de Transporte de la Ciudad y hasta se formó un grupo de Facebook para terminar con este calvario.

Por mano propia
Irritados por esta medida que atenta contra su deseo de seguir “rodando” en el barrio, un grupo de unos 60 ciclistas y vecinos de la cuadra se juntó el pasado domingo 4 de diciembre en Crisólogo Larralde al 5400 para pedir que se quiten los reductores de velocidad y una solución que atienda las demandas de todos para utilizar el espacio público pacíficamente. Y le intentaron poner un punto final a este nuevo “round”: quitaron con sus propias manos los reductores. O por lo menos una parte de ellos.
Con la propia fuerza de manos, ayudado por algunas mazas, clavos y otras herramientas, comenzaron a quitar los reductores hasta que llegó la Policía Metropolitana. “Vamos a volver y los vamos a sacar”, gritaron algunos de los ciclistas mientras se retiraban. Como se puede observar en la imagen, podía pasar una bicicleta por el espacio que dejaron libre en el medio de la calle. Sin embargo la “solución” fue efímera, ya que a los pocos días el Gobierno porteño volvió a colocarlos y, según indican algunos deportistas, quieren poner más a lo largo de Larralde.


El problema es realmente delicado y en el horizonte no se acerca una solución. Los reductores de velocidad produjeron un quiebre entre los propios deportistas y, al cierre de esta edición, no sabían con claridad los pasos a seguir en su lucha. “Lo más fácil fue colocar los reductores, que es una solución parcial, reconociendo que los ciclistas no respetamos las normas de tránsito, pero el que las respeta que tire la primera piedra, como dice el refrán. Creo en la vía del diálogo, no en las ‘bravuconadas’. El parque es un lugar público y es muy difícil que el ciclismo lo deje. Practico este deporte hace muchos años, soy vecino de Villa Urquiza, vivo a unas cuadras del parque y por más reductores que pongan no lo voy a abandonar”, confesó Filardi.

Otras alternativas
Lógicamente, muchos eligen esta zona para entrenar por una cuestión geográfica: es un lugar accesible y tranquilo para entrenar. De todas formas, se acercan a Saavedra deportistas de toda la ciudad e incluso del conurbano bonaerense. Esto se debe a que no hay muchos otros lugares para “rodar”.
“El único circuito legal que hay en toda la Ciudad es el KDT, que está un poco alejado: queda en Costanera. Además está cerca de la villa y hay chances de que te roben: hace poco entraron al lugar y apuñalaron a una persona. No da abasto, hay muchos que se quedan sin lugar y por eso vienen para acá. Además, los domingos no se puede rodar en el KDT porque es de uso recreativo. Por lo tanto, sólo queda ir a la ruta, que es ilegal”, explicó el experimentado ciclista Ariel Moyano.
En ese sentido se manifestó Filardi, el vecino y deportista que mantiene una posición dialoguista y aún mantiene el optimismo en llegar a un acuerdo para que todos puedan vivir y entrenar en paz: “No sólo voy a bregar por la realización de un circuito dentro del parque, sino también por ese tercer tiempo, que son esas charlas que tenemos los ciclistas en los distintos lugares del parque, en donde compartimos vivencias y anécdotas que nos mantienen unidos en amistad”.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2017/01/Ciclistas-2-150x150.jpg