El cofundador de Apple quiso cobrarnos por una entrevista. Si bien aclaró que no todas las notas son tarifadas, reconoció que tienen prioridad aquellos medios que aceptan pagar. Crónica de una insólita anécdota con el genio que sentó las bases de la computación moderna.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

A pesar de ser un fracaso periodístico, se trata de la clase de historias que algún día podremos contarle a nuestros nietos o compartir con amigos mientras comemos pizza y tomamos cerveza. El día que una auténtica leyenda de la ingeniería electrónica -el empleado Nº 1 de Apple, el creador de la informática moderna- le hizo saber a El Barrio, a través de su mujer, que podríamos entrevistarlo siempre y cuando “presupuestáramos el pago de una suma”.
Hablamos de Stephen Gary “Steve” Wozniak, también conocido como Woz o “el mago de Woz”, un genio de la computación, que dejó su trabajo en Hewlett-Packard para unirse a su amigo Steve Jobs y fundar la compañía Apple Computer el 1 de abril de 1976. El “Apple I” fue la primera computadora personal en combinar un microprocesador con una conexión para un teclado y un monitor. Esto significa que Wozniak fue quien, cuatro décadas atrás, sentó las bases para que todo el mundo hoy disponga de una PC hogareña. No sólo eso: se alejó de la empresa a mediados de la década del 80, cuando Apple estaba en la cresta de la ola, por sentir que había dejado de ser “una familia”. Woz tenía una visión más filantrópica del asunto y Jobs se había vuelto demasiado ambicioso.
A fines de 2013, tras leer la biografía que sobre Steve Jobs había escrito Walter Isaacson, le escribimos por primera vez para solicitarle una entrevista. Janet, una asistente de su equipo (presumimos que es Janet Hill, su quinta esposa), nos explicó que Woz estaba muy retrasado con las solicitudes y que no estaban añadiendo compromisos a la lista hasta que ésta fuera reducida. “Ha estado tan ocupado viajando que la agenda es inmanejable”, nos agregó. Reiteramos el pedido casi un año después, justo cuando el ingeniero atravesaba un duelo familiar. “Su madre acaba de fallecer, así que no es un buen momento. Si su calendario se aclara, yo te avisaré”, prometió Janet.
Luego de aquel contacto, dejamos pasar dos años. A fines del mes pasado hicimos un nuevo intento. Esta vez quedamos algo sorprendidos con la respuesta, ya que al parecer la nota era viable si cumplíamos determinados requisitos. En medio de un larguísimo mensaje, que comenzaba explicando que recibían miles de solicitudes al año para todo tipo de proyectos, el “Team Woz” nos pedía que propusiéramos la cantidad de dinero que hayamos presupuestado.
Como nos quedó un margen de duda, volvimos a comunicarnos para aclarar que éramos periodistas y que pretendíamos hacerle una entrevista telefónica para un medio gratuito. La nueva respuesta arrojó algo más de luz: “Eso no es problema. Primero hacemos las entrevistas pagas, una o dos al mes. Si Woz tiene tiempo, me pondré en contacto contigo”. No obstante lo explícito del mensaje, quizá por la falta de costumbre, consideramos necesaria una última pregunta.

-¿Las entrevistas con Wozniak se pagan? ¿Cuánto cuestan? Nuestro periódico jamás pagó por una entrevista.

Janet amplió el concepto.

-Hacemos los reportajes pagados primero y a veces llegamos a concretar otros, pero en esta época del año es imposible.

Tras decirle que entendía y darle las gracias, Janet volvió a nosotros con una última consideración. Nos pareció algo culposa.

-No todas las entrevistas se pagan, pero hacemos las pagas primero. Los próximos tres meses ya están llenos de compromisos pagos. Lo siento.

¿El último romántico?

Steve Wozniak es el bueno de la película en la historia de Apple. “A mí siempre me importó la ética y todavía no comprendo por qué él cobraba una cantidad y me contaba que le habían pagado otra diferente”, se sorprende Wozniak en la biografía de Isaacson, a propósito de un dinero que Jobs le habría retenido al comienzo de la relación laboral. Todo el mundo adoraba a Wozniak tras sus muestras de generosidad, pero muchos también coincidían en que era “terriblemente inocente e infantil”. La biografía cita que un día apareció un cartel de la organización benéfica United Way en una de las pizarras de noticias de la empresa en el que se mostraba a un indigente. Alguien había escrito encima: “Woz en 1990”. Aludía a ciertos desmanejos que Wozniak hacía con el dinero, como regalar acciones de Apple a los empleados de menores recursos.
Sabemos que muchas figuras suelen cobrar por sus entrevistas, que no es una práctica ilegal, pero no lo hubiéramos esperado de un romántico como Steve Wozniak. Quizá cuatro divorcios hayan afectado su patrimonio y se vea obligado a cotizar sus apariciones públicas. En ese caso, no lo culpamos ni estamos ofendidos. Janet fue muy amable y predispuesta con nosotros. Sólo es una anécdota que nos recuerda, como dice la canción del Cuarteto de Nos, que ya nada es gratis en la vida.

Comentarios

Comentarios