El famoso pianista Mario Marzán recibió a este periódico en su casa. Conocido hincha Calamar, el maestro hizo un repaso de su carrera y habló largo y tendido sobre el club de sus amores. Su relación con Sofovich, su increíble trayectoria musical y la historia de sus pianos, uno de ellos centenario, son algunos de los temas de esta entrevista.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-Maestro, cuénteme de su infancia.
-Yo me crié en una familia de músicos. Mi papá era Ferruccio, violinista, director. En ese tiempo las radios tenían orquestas estables y la de radio El Mundo era muy famosa y dirigida por él. Mi abuelo Antonio fue músico, mi bisabuelo también… y así. Hay 150 años de historia musical en la familia. De mis dos abuelos, uno tocaba el trombón y el otro el contrabajo. Mi papá el violín, mi hermano mayor piano y violín, yo piano. De mis cuatro hijos, los dos varones son músicos: Mariano toca guitarra y Pablo el piano. Las dos nenas tienen mucho oído y cantan por gusto. Tenemos una sola nieta, Camila, que también toca el piano. Parece que esto continúa. Con respecto a la infancia, nací en Avellaneda por una cuestión circunstancial pero viví siempre en Palermo.

-Digamos que era casi inevitable que se dedique a la música…
-Sí, a los cinco años debuté con público en un teatro, paradito, y apenas veía el teclado, con una canción friulana. El Friuli es una región del noreste de Italia, de donde era mi familia.

-¿Cómo llegó Platense a su vida?
-Mi amor por Platense se generó más tarde. Tuve varios equipos de mis amores, porque fui de Racing cuando era chiquito, después de River porque en casa todos eran del Millonario, luego seguí un año a Ferro y dos a Atlanta, porque vivía cerca de la cancha. Pero yo pensaba que esos no eran los equipos que me gustaban, tenía que ser un equipo original, porque todos en la camiseta tenían rojo, azul, blanco, amarillo, pero hay uno sólo que tiene marrón. Entonces como era original -en ese momento vivía en Belgrano y tenía la cancha ahí nomás, en Crámer- empecé a seguirlo. Me empezó a gustar cada vez más, empecé a sufrir, a ir seguido a la cancha, sufría las derrotas junto con Goyeneche. Ahí tengo también una camiseta de más acá en el tiempo, pero de hace mucho igual, firmada por Alfaro Moreno, Bellini y todo el equipo de esos años. Recuerdo que en el programa “Botica del Tango”, de Bergara Leumann, venía Goyeneche y yo lo acompañaba con el tango Malena (N. de la R.: Lo toca con su piano de cola durante la nota). Pero cuando ganaba Platense, el Polaco me decía “Mario, ¿por qué no lo hacemos un tono más alto que me animo a cantarlo en Re y no en Do?”, porque venía loco. Así como lo pasaba mal cuando perdía, cuando ganaba era feliz.

-Ahora hablemos de su relación con la TV. ¿Cuántos programas hizo?
-Cerca de seis mil, muchísimos. “La noche del domingo” eran cuatro horas, después “La noche del sábado” otras cuatro. Luego “Hoy estamos de remate” los jueves, todo eso con Gerardo Sofovich, pero también tuve la época de Fernando Bravo, de Mateyko, con Bergara Leumann siete años seguidos, Andrés Percivale… Con “Botica del Tango” acompañé a todos los tangueros: Goyeneche, Libertad Lamarque, Lolita Torres, María Grana, Lavié… Todos pasaron por ahí y yo los acompañaba.

-Pero además tocó con Luciano Pavarotti, Luis Miguel… ¿Es tan jodido como dicen Luis Miguel? ¿Cómo era su relación con esas mega figuras?
-Sí, Luis Miguel es muy jodido. Pero en todas estas circunstancias fueron visitas a programas de televisión. Cuando fue a lo de Sofovich, Gerardo le dijo a Luis Miguel que cante algo. Como yo tengo oído para estos temas y la música en general, sin ningún tipo de ensayo él empezó a cantar y yo lo acompañé con el piano. Lo mismo con Pavarotti: no estaba previsto, vino de sopetón. No eran cosas preparadas. Hay que tener una cierta condición auditiva musical natural para poder seguirlos.

-¿Eso se trae en la sangre o puedo arrancar ahora de cero y con mucha práctica tocar como usted?
-No, nacés con oído musical o sin oído musical, cuando no diferenciás esta nota de esta (y toca). Pero el 90 por ciento de las personas tienen oído: algunos más, otros menos. Yo doy gracias a Dios de que tengo oído absoluto. Eso es nacer con la capacidad de escuchar cualquier ruido y saber qué nota es. Por ejemplo, hace ruido un vaso y saber que es un La bemol.

-¿Alguna vez le temblaron las piernas antes de salir a tocar con alguien?
No, con alguien no pero conmigo mismo sí. El nervio está siempre presente, después de tantas actuaciones. Cuando acompaño a otro no porque no es mi responsabilidad, pero cuando toco mi show, que es lo que vengo haciendo, sí. Si no tenés nervios es porque sos frío.

-¿Le pasa de errar alguna nota e irse caliente a casa como si fuera un futbolista que erró algunos pases?
Hasta el día de hoy estudio mucho el piano y preparo muy bien los temas que voy a tocar. Es difícil que erre, pero me ha pasado y, sí, me voy mal.

-O sea que se sigue preparando. No es que va y toca; sigue incrementando sus conocimientos.
-Claro, día a día. Mi repertorio es muy amplio, pero día a día sigo agregando temas. Además estudio todos los días. Si no lo hacés todos los días, los dedos no te caminan. Gracias a Dios, mis manos al día de hoy funcionan bien.

-¿Cuál fue su primer piano?
-Es el piano que tengo en el fondo de la casa. Lo compré en cuotas cuando tenía unos 16 o 17 años. Es un piano vertical, de pared, del cual su sonido me gusta más que este de cola que tengo acá al lado, porque lo compré en cuotas y lo tengo hasta el día de hoy. Y este de cola tiene una historia de linda… Tiene 104 años. Es del año del Titanic. Mirá, en esta profesión por ahí seis meses tenés trabajo y seis meses estás parado. Nunca hubiera podido comprarlo pero me lo regaló un amigo, eso es lo increíble. Me lo regaló un amigo belga, que yo le digo José, quien admiraba mis actuaciones. Él tenía este piano en Escobar, en un lugar muy bonito, y cuando se volvió a Bélgica regaló todo lo que tenía acá y a mí me tocó el piano, tuve suerte. Cuando lo trajimos no pasaba por la puerta, hubo que desarmar todo.

-¿Cuál es el tango que más le piden?
-Los más pedidos, sobre todo en el extranjero, son los tradicionales: A media luz, Caminito… Pero últimamente el más pedido es Adiós Nonino, de Astor Piazzolla. Desde que se casó Máxima Zorreguieta con el príncipe de Holanda, ese día el tema principal fue este tango (lo toca). Ahora, como lo escucharon en todo Europa piden ese tema. Y en Argentina hay dos corrientes: los que piden los tradicionales como Malena o los que mencioné y los que piden Piazzolla, como Verano porteño.

-¿Viajó mucho por el mundo?
-No, un poco. Fui cuatro veces de gira a Europa, sobre todo a Bélgica, donde está el amigo mío. Luego toqué en Madrid, Roma, Londres y París, no más que eso.

-¿Cómo son sus shows?
-A las giras voy yo sólo, hablo con el público con un intérprete al lado y antes de cada tema explico lo que van a escuchar. Si ponen Mario Marzán en YouTube tengo más de 110.000 visitas, dónde explico los distintos estilos de tango. Eso gustó mucho en Europa. Estudié el estilo de D’Arienzo, Pugliese, Di Sarli, Troilo, el de las doce principales orquestas. Luego trasladé todo ese sonido a un piano solo. Una pena que esto no salga en el diario, pero te muestro (y una vez más se pone a tocar). Pugliese es así, D’Arienzo es… completamente distinto, Troilo así.

Se me pone la piel de gallina maestro, usted tocando sólo para mí. Es impresionante como suena este piano.
-Jaja. Esto en Europa gustó mucho, porque muchos allá piensan que el tango es el de Rodolfo Valentino. Y eso no es el tango.

-Si bajara Dios del cielo o de donde sea y le dice: “Mario, desde hoy sólo podrás tocar un género y estilo por el resto de tu vida”. ¿Cuál elige?
No acepto de ninguna manera, jaja. Me gustan todos: jazz, tango, folclore, música clásica, muchos más. Si tuviera que tocar uno sólo no me dedicaría a la música.

-Cuénteme algo de Sofovich…
-Mi relación con él era perfecta. A él siempre le gustó y sabía mucho de música. Antes de cada programa yo le tocaba temas y él tenía que adivinar, jugábamos con eso. Un día llegó al estudio y me dijo, “Mario me hiciste entrar”. Yo toqué desde el estudio el concierto en La menor de Grieg, él lo escuchó desde el camarín y en el teléfono tenía ese tema como ringtone. Pensó que lo estaban llamando, pero era yo que estaba tocando. Fue genial, una linda anécdota. Fueron tantas horas que lo miraba o él me miraba y sabíamos lo que quería el otro. Además me dio mi lugar. Yo, por ejemplo, toqué en horario central un domingo el concierto completo Nº 21 de Mozart.

Marzan 2
¿Alguna vez se enojó con usted Gerardo? Porque también tenía fama de bravo…
-Fueron 15 años con él. Habremos tenido sólo dos o tres desencuentros, pero nada grave. Me acuerdo uno: había unos pájaros en el estudio, estaba Susana Giménez, fue el primer año en 1987. No sé si eran unos cóndores o halcones, que empezaron a volar. Yo pensé en tocar algo para disimular la situación y toqué El cóndor pasa. Eso no le gustó. “Mario ¿por qué tocó eso?”, me dijo.

-¿Y las chicanas con Boca y Platense? Porque los hinchas esperábamos que llegue la noche para ver ese momento.
-Sí, le hemos ganado a Boca más de una vez. Además a él le gustaba que yo no fuera de un equipo tan famoso como Boca. Por eso me dejaba usar la gorrita de Platense, que tengo acá y hace muchos años que no me pongo. Una vez toqué La fantasía impromptu, de Chopin, con esta camiseta puesta. Yo venía en el auto por la Panamericana, perdíamos 2 a 0 y faltaba poquito. Cuando llegué habíamos ganado 3 a 2 sobre el final.

-Estaría horas hablando con usted, pero no se puede, así que le pregunto por el Calamar. ¿Hace mucho que no va a la cancha, lo sigue?
Hace mucho que no voy, pero lo sigo por televisión. No me gusta mucho lo que pasa en las canchas últimamente, pero voy a volver a ir.

-Aprovechando que la nota es con usted, tocando de oído, ¿qué cree que pasó con Platense que cayó tanto?
-Esos pormenores no los conozco, pero me parece increíble que un Platense que jugaba de igual con Boca y con River hoy esté en la misma categoría que Colegiales, que siempre estuvo dos, tres o cuatro categorías más abajo. Y digo Colegiales porque son los dos de Vicente López. No debería estar en este lugar, toda la vida estuvo en Primera. Tengo la esperanza de que vuelva.

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