Bajo el título “Hijos del polvo de ladrillo”, el cineasta Milos Twilight está a un paso de culminar una obra que empezó hace 14 años. Tendrá un preestreno de lujo en Zagreb, días antes de la final de la Copa Davis entre nuestro país y Croacia. Acaso sea el final glorioso para una película que combina acción, drama y emoción. El locutor Carlos Beillard, vecino de Villa Urquiza, es su productor ejecutivo.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

Paciente y perfeccionista como Stanley Kubrick, pero con acento argentino, el director de cine Milos Twilight invirtió 14 años de su vida en un proyecto enorme. Empezó en Buenos Aires con el nacimiento de la Legión, como se denomina a la generación dorada del tenis argentino, y está a punto de finalizar en Zagreb, sede de la final de la Copa Davis entre Croacia y Argentina, el último fin de semana de noviembre. En el medio hay decenas de viaje y horas de grabaciones que se condensarán en apenas 90 minutos.
La demora podría valer la pena. Es imposible imaginar un documental dedicado al tenis argentino que no incluya lo que podría ser la merecida conquista del máximo trofeo que otorga el llamado deporte blanco. Nuestro país perdió las finales de 1981, 2006, 2008 y 2011 y fue el de mayor rendimiento en los últimos 15 años, ya que llegó a cuartos de final en tres oportunidades, a semifinales en siete y a la final en cuatro ocasiones. ¿Será ésta, la quinta, la vencida?

Tributo internacional
La obra cinematográfica cuenta en la producción ejecutiva con Donna White, John Hope y Carlos Beillard, presidente del Urquiza Tenis Club y vecino del barrio. De larga relación con el mundo del tenis, Pity fue un engranaje fundamental del proyecto por su conocimiento de los vericuetos de esta actividad.
Con un costo cercano al millón de dólares, Hijos del polvo de ladrillo -genial título- es presentado como el documental más caro de la historia del cine argentino. “Mostraremos a las grandes raquetas, dirigentes y periodistas del mundo del tenis refiriéndose al fenómeno argentino. Las imágenes son inéditas. Hay una compaginación única por contenidos y emotividad”, anticipa Beillard, orgulloso de este logro artístico. La película fue realizada en formato digital HD.

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“El proyecto nació cuando me acerqué a la Asociación Argentina de Tenis buscando material de archivo para un guión de ficción; quería hacer una película sobre un tenista, pero descubrí que no había nada en qué basarme -relata Milos-. Beillard estaba en el área de prensa y le dije que debíamos hacer algo al respecto. Le propuse armar un documental para que si alguien el día de mañana quería saber cómo fueron los orígenes del tenis argentino lo tuviera al alcance en una sola película”. Twilight -apellido artístico que remite tanto al anochecer o la madrugada, una hora mágica para quienes se dedican a trabajar con la luz- jugó al tenis hasta los 15 años, incluso con Gabriela Sabatini, en River. Pero al optar por el piano debió abandonar todos los deportes, a fin de cuidar sus dedos.
Radicado en Estados Unidos tras el Corralito de 2001, Milos fue un testigo privilegiado del fenómeno del tenis argentino. Acompañó con su cámara el crecimiento de los grandes exponentes. Las victorias de Nalbandian, Coria, Gaudio y otros legionarios fueron demorando el corte final del documental. Cada año que pasaba era mejor que el anterior. Mientras tanto, rastreaba en los archivos de IMG, empresa que tiene los derechos de imagen del circuito ATP, videos de las hazañas de nuestros tenistas.

Material inédito
Milos pasó una semana encerrado dentro de un hangar en el aeropuerto de Heatrow (Londres), donde IMG almacena su producción audiovisual, rastreando las perlas del tenis argentino. Consiguió completas la finales de Roland Garros de 1975, 1977 y 1982, disputadas por Guillermo Vilas. También el partido decisivo del US Open 1977, ganado por Willy al igual que el abierto francés del mismo año. Todos estos encuentros no se vieron completos en Argentina. Además, en un estudio de la NBC halló material de Enrique Morea, Norma Baylon, los logros de la etapa junior de Coria y Nalbandian y partidos de Vilas de 1971, 1972 y 1974.
“Es emotivísimo lo que Milos armó -se ilusiona Beillard-. Queremos hacer una alfombra roja en el Imax de Vicente López o en el Village Recoleta”. En Hijos del polvo de ladrillo Federer, Sampras y Nadal hablan con admiración del tenis argentino. Serena Williams admite que siendo niña su ídola era Gabriela Sabatini, Agassi afirma que Coria es el mejor jugador que vio en su historia en polvo de ladrillo y Lleyton Hewitt reconoce lo gigante que es Nalbandian.

Carlos Beillard y Milos Twilight, artífices de "Hijos del polvo de ladrillo".

Carlos Beillard y Milos Twilight, artífices de “Hijos del polvo de ladrillo”.

Lo que nadie se explica en el documental es cómo Argentina nunca ganó la Copa Davis. “Los egos generaron fricción en muchos equipos que estaban en condiciones de lograrlo”, reflexiona Beillard. Un interesante punto de vista es la dificultad que tuvieron los mejores jugadores nacionales para alcanzar el Nº 1, que periodistas como Bud Collins y ex tenistas como Brad Gilbert atribuyen a una razón mental y a la negación de incluir en sus equipos de trabajo a un psicólogo.
Hijos del polvo de ladrillo es un merecido tributo a los héroes que permitieron el desarrollo de este deporte de caballeros en nuestro país. La película se estrenaría en las salas de Buenos Aires antes de fin de año, acaso apoyándose en la formidable promoción que significaría obtener la famosa “ensaladera de plata”. Esa es la única asignatura que le queda por rendir al tenis argentino: una vez que lo haga, podrá graduarse con honores.

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