Reclaman que, desde la inundación de 2013, la acción del Gobierno porteño en materia hídrica fue insuficiente. Recurrieron a la Justicia para mostrar su disconformidad con el viaducto y lograron que se modificara el proyecto original, que no contemplaba el impacto ambiental: “Los amparos fueron productivos, no fue una lucha partidaria”.

Por Tomás Labrit
tlabrit@periodicoelbarrio.com.ar

Desde que el Gobierno porteño anunció la construcción del túnel de Balbín, hace cuatro años, la opinión de los vecinos respecto de la obra fue variopinta. Algunos destacaban que agilizaría el tránsito, otros criticaban que dividiría al barrio, mientras que los comerciantes cuestionaban que perjudicaría su actividad. Sin embargo, el principal temor era la posibilidad de que el viaducto agravara el problema de las inundaciones, un drama que esta zona de la ciudad padeció especialmente en 1985, 2001 y 2013.
“El túnel no será beneficioso para el barrio mientras no se hagan las obras hídricas necesarias -indica Daniel Casabella, vecino de hace 50 años, inundado en 1985, 2001 y 2013 e integrante de la Asamblea de Vecinos Inundados de Saavedra-. Esta no es una obra prioritaria ni urgente. Para el barrio, que los autos circulen rápido no significa nada. Sí es beneficioso para pasar de la ciudad a la provincia, pero no resuelve el problema de las inundaciones. El túnel solo puede empeorar la situación”.
Muchos vecinos aseguran no estar en contra de la eliminación del paso a nivel, pero aportan como alternativa elevar las vías como en Olazábal y Ruiz Huidobro. “El cruce de Balbín fue el único lugar por donde pudieron pasar las ambulancias y los bomberos, porque es el punto más alto del barrio”, grafican.

Marchas y contramarchas
Antes de que comenzara la construcción del paso bajo nivel, en 2014, dos amparos le pusieron un freno a la obra. Uno fue presentado por el Dr. Mariano Przybylski junto a un grupo de vecinos, con el aval de la ingeniera hidráulica de la UBA María Eva Koutsovitis, quien alertó sobre los potenciales inconvenientes que podía aparejar el viaducto. El segundo amparo estuvo a cargo de Basilio Sioutis, ex comunero de Proyecto Sur. El argumento esgrimido fue que, originalmente, el Gobierno porteño proyectó una obra exclusivamente vial, sin contemplar el posible impacto ambiental.
A la luz del rechazo de los vecinos, que realizaron 14 marchas y juntaron 5.000 firmas, por decisión oficial los trabajos estuvieron frenados desde fines de 2014 hasta 2016. En agosto de ese año el Gobierno intentó continuar con la obra, pero dos cautelares lo impidieron. Tras la revocación de la Cámara, finalmente en octubre de ese año se retomó la construcción, que desde hace poco más de un año avanza sin interrupciones y se estima que sería inaugurada hacia mediados de 2018.
“Comenzó siendo una obra vial, sin ninguna consideración por lo hídrico, y luego de los amparos y las cautelares se terminó haciendo una obra que contempla la situación especial del barrio. Nos decían que nos oponíamos al progreso, pero por conocimiento de la zona y por la opinión de los expertos en hidráulica sabíamos que iba a ser un problema. Los amparos fueron productivos”, destaca Casabella, uno de los vecinos que recurrió a la Justicia. “La lucha empezó reflejada en los comerciantes, entonces se interpretó como un reclamo sectorizado. Los vecinos creen que nos oponemos por conveniencia partidaria, pero queremos desterrar esa idea”, agrega.

Daniel Casabella, miembro de la Asamblea de Vecinos Inundados de Saavedra, y el Dr. Mariano Przybylski, representante legal de los vecinos.

Rechazo oficial
Los vecinos consultados coinciden en que el principal problema es que el Gobierno nunca hizo una modelización de la cuenca, que permite saber cómo fluiría el agua en caso de inundación. El estudio recién fue realizado a principios de este año, luego de que la administración porteña contratara a la Universidad Nacional de La Plata. El resultado del informe, publicado en junio, sugirió modificaciones para potenciar la seguridad de la obra en términos ambientales.
Ante esta novedad, a principios de octubre pasado los vecinos se presentaron en una audiencia junto al Gobierno de la Ciudad, en donde le plantearon que si se comprometían a seguir las indicaciones de la universidad terminaban las acciones legales. Pero el Gobierno se opuso y desestimó la propuesta.
“Vamos a seguir peleando para que se cumpla con lo que pide la Universidad de la Plata, porque está en riesgo la vida. Nuestra primera intención era que la obra no se hiciera, porque considerábamos que había otras más urgentes. Como la obra ya está en construcción, pretendemos que sea lo más segura posible para el vecino. El proyecto está casi totalmente modificado en cuanto a seguridad hídrica, principalmente para los vecinos colindantes. De no haber sido por la lucha vecinal, el túnel hubiese sido una trampa mortal”, asegura el Dr. Przybylski.

Riesgo latente
Los vecinos consultados opinan que, desde la inundación de abril de 2013, la única obra relevante que hizo el Gobierno porteño en pos de solucionar este problema fueron los reservorios en el Parque Sarmiento. Tienen una capacidad de 300 mil metros cúbicos, un número infinitamente menor a los cerca de ocho millones que cayeron hace cuatro años. En la misma línea, subrayan que el barrio carece de un plan de contingencia y alerta temprana y señalan como perjudiciales la construcción en 2012 del sapito de la calle Arias -“el agua corre en forma vertiginosa sin que haya nada que la contenga”- y el Metrobus de Cabildo, que “eleva el nivel de la avenida y deprime zonas aledañas”.
“En términos hídricos, el barrio de Saavedra está igual de inseguro y los vecinos siguen teniendo miedo cuando llueve -insiste Przybylski-. Algunos piensan que, como no se volvió a inundar como en el 2013, el tema ya fue solucionado. La realidad, es que no se hizo nada. Entre la gran inundación del 2001 y la del 2013 tampoco se volvió a inundar fuerte Saavedra y no fue por la realización de obras, sino porque no llovió con la misma intensidad. Nos dimos cuenta de eso en el 2013 y lo volveremos a notar cuando vuelva a llover de la misma manera. Exigimos que se hagan las obras que se tienen que hacer y no obras secundarias como el túnel, que agravan la situación”.

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