Fue el DT que armó el Platense campeón de 2006. Recordando una salida extraña, estando puntero y a poco de la coronación, un Tano auténtico habló de traiciones internas. Pero también recordó con mucho cariño a la gente y al grupo humano que conformaba aquel plantel. “Pasé dos años hermosos en el club”, afirma.

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-¿Te acordás en qué circunstancias llegaste a Platense en 2005?
-Sí, Platense estaba en mitad de tabla con el Flaco Martínez, no le iba tan bien. En ese momento hablé con Pablito Bianchini, con Claudio Spinelli y algunos muchachos que en ese momento estaban. Era la mitad del campeonato, Platense tenía muchos partidos suspendidos y estaba bastante abajo. Pero el equipo reaccionó y quedamos segundos detrás de Tigre. Luego peleamos la final, le ganamos a Tristán Suárez, después a Morón y fuimos a la Promoción con Chacarita, que había terminado sexto en el Nacional B, y creo que hicimos una gran serie, porque empatamos los dos partidos, a la revancha fuimos con cinco lesionados e igual lo tuvimos para ganar, si no fuera por ese penal que tuvo la desgracia de errar el Mono Madrid. Ese año hubiéramos ascendido.

-Uno recuerda la Promo con Chacarita, fue 1 a 1 en Vicente López y luego la revancha en Racing, un 9 de julio.
-Sí, fue primero 1 a 1 con gol de Carlos Lovera y en la revancha atajó el penal Maxi Gagliardo y tuvimos uno nosotros. Hubo de todo en ese partido. Chaca estaba peleando el descenso, pero había salido sexto en el Nacional B. Tuvimos el penal en contra, otro a favor que atajó el arquero, el gol de Gonzalo Bergessio y estuvimos a punto de ganarlo.

-¿Sabés que ese penal es algo que al pobre Mono lo demolió por lo que significaba?
-Y… son momentos. Pasa que Madrid había pateado siete, ocho penales, y los había metido todos, era el encargado, pero tuvo la desgracia de que el arquero le adivinara la punta, porque pateando el Mono era un fenómeno, las colgaba de los ángulos. Justo ese penal, que era el más importante, lamentablemente lo erró. Pero a uno le queda el recuerdo de un gran equipo que peleó hasta el último minuto.

Luego llegó la hora de refundar un plantel. Uno ha visto pasar muchos DT por Platense, pero ninguno abrió las puertas al periodismo como ustedes, sobre todo en aquel entonces a Sintonía Calamar, medio que uno integraba, permitiendo que se comparta hotel, charlas, notas explicando situaciones y táctica.
-Sí, se fueron varios muchachos, quedaron Héctor Banegas, Lovera y algunos más, pero con los dirigentes Bianchini, Spinelli y Emilio Del Mauro, que era un fenómeno, armamos un equipo con algunos jugadores que por ahí no eran muy conocidos. Después vino Pablo González, Dani Vega, Martín Uranga, Cristian Revainera

-Juan Mercier
-Claro, Mercier, que cuando llegó parecía que no podía jugar al fútbol porque no lo conocía nadie hasta que empezó a demostrar y fue figura del equipo. El Pichi vino de Flandria, luego la rompió en Morón, fue a Tristán Suárez y era suplente, por eso lo trajimos. Eso le queda a uno: haber llevado un jugador que terminó siendo figura en poco tiempo. Por ahí no tendría que haberse ido Gagliardo, que era el titular, pero por un malentendido se fue.

Y trajiste a Diego Ezquerra, que confieso que para quien habla siempre fue un “paquete”, pero que al final terminó salvando las papas en los momentos más delicados y por eso siempre estaremos agradecidos.
-Sí, pero no venía para ser titular, era para que tengamos dos arqueros, porque como te dije el titular era Gagliardo. Por ahí nos equivocamos en no explicarle bien las cosas a Maxi. Gracias a Dios después salió todo bien, Ezquerra cumplió con su trabajo y el equipo terminó siendo campeón.

Ese equipo arrancó con todo: 3 a 0 en Defensores de Belgrano con un gol a los 30 segundos de Fernando Giarrizzo…
Sí, jugamos bárbaro y luego empatamos en casa con Español, y la cancha se venía abajo de insultos. Esas son cosas del fútbol que nunca voy a entender. Segunda fecha, veníamos de un partidazo de visitante. Pero me llamó mucho la atención, ¿se entiende? Luego fuimos siempre para adelante, con altibajos como todos.

Hubo partidos de alto vuelo como con Atlanta, con el gol de rabona de Uranga, con Armenio y un Revainera inolvidable por única vez. Nos fuimos a fin de año con mucha ventaja, ¿pero después que pasó? ¿Se confiaron?
Jaja, sí, después no jugó nunca más así Revainera. Mirá, por ahí un equipo cuando va arriba muy cómodo se empieza a relajar, a jugar con mayor tranquilidad, pero después se fue tomando el ritmo de nuevo. Recuerdo con Sarmiento en Junín, que perdíamos 1 a 0, entraron Lovera y el Mago González, hicieron desastres y lo ganamos 2 a 1. Hubo partidos de alto vuelo.

-Y tuviste a un Dani Vega tremendo.
-Sí, Dani hizo 23 goles, una locura. En Brown de Adrogué hizo tres goles, en la cancha de Almirante hizo los dos goles, una bestia.

-¿Qué pasó después que se empezó a cortar la onda y te terminaste yendo, estando primero luego de empatar con Italiano en Estudiantes?
-Sí, la cosa no estaba bien, pero no de parte de nosotros. Le han dicho cosas a la gente, por eso te dije que era raro que en ese segundo partido con Español, que empatamos, donde insultaron a todo el mundo, no era normal. Ahí es donde pensás que están pasando cosas afuera que no estamos sabiendo. Luego resulta que la gente se enteraba cosas que salían de adentro, de que hacíamos o no hacíamos, y la verdad es que nosotros en Platense nunca nos equivocamos ni hicimos nada que perjudicara a la institución. Esa fue una decisión que teníamos que tomar y el gran responsable fue el presidente Rolandro Greco.

-Pero nunca quedó claro… ¿no fue una decisión en caliente irse así?
-No. Si un equipo va primero, lleva 5 o 6 puntos de ventaja e insultan al técnico todos los partidos es porque algo no está bien. Yo estoy seguro de que fue de parte del presidente y de nadie más, que por ahí le llenó la cabeza a mucha gente. Si hacés memoria, por esos días se decía que los 6 o 7 primeros ascendían directamente al Nacional B y nosotros teníamos un premio en dólares bastante elevado. Creo que el presidente jugó con eso para no pagar ese premio. Nos fuimos faltando 6 o 7 fechas con un equipo que iba a ser campeón, porque no había nadie que lo pudiera lastimar. Dejamos de lado ese premio que era bastante importante, no nos interesó el dinero en ese momento y nos fuimos. Preferimos dejar al equipo en situación de ascender, porque la gente ya estaba muy en contra nuestro y no sabíamos el motivo. Luego me enteré de que fue el presidente el que hizo la movida para que no estemos. Por suerte el equipo ascendió y de ese ascenso nos sentimos parte.

-¿Crees que no se reconoció lo que hicieron ustedes?
-No, eso es lo que puedan decir o no los periodistas, pero fui muchas veces a la cancha de Platense y la gente me trata bien. Uno tampoco tiene que ser desagradecido porque nos dieron la oportunidad de dirigir a un grande como Platense. Nosotros pusimos nuestro granito de arena, creo además que somos de los cuerpos técnicos que más duraron en la historia. Uno armó un equipo para salir campeón y el objetivo se cumplió.

-Con todo esto que comentaste sobre Rolando Greco, ¿te sentiste traicionado?
-Sí, el presidente me traicionó y lo sigo sosteniendo ahora. Yo digo las cosas de frente, por eso me tratan de loco. Pero en la intimidad compartimos cosas con vos, con ustedes, y te das cuenta de que somos personas normales. Pero el presidente por ahí te decía “mañana vengo a pagar” y no aparecía más y los chicos se quedaban esperando. Cosas que la gente no sabía. Si lo veo lo saludo, como ha pasado en la cancha, porque la relación no es mala. Pero no merecíamos pasar por eso.

-¿Y cuando el equipo dio la vuelta no te sentiste arrebatado?
-No, me alegré porque estaba seguro de que el equipo ascendía y la gente estaba contenta. Pese a que uno siempre quiere estar, no sentí amargura. Me alegró que el equipo que uno armó y donde laburó durante un año haya ascendido. Los chicos formaron un grupo humano excelente. Sí me quedó la bronca con el presidente, que fue el artífice de todo lo malo que la gente decía de nosotros. Pero la gente fue inducida, vos palpaste cómo nos manejamos, quiénes éramos.

-Sí, por eso te reconocía que tenías un trato abierto…
-Somos siempre así porque me parece que en el fútbol está todo inventado y no hay mucho que esconder. Gana el que mejor está, el que mejor labura, el que mejor juega.

-¿Alguna vez te llamó Eduardo Greco, quien terminó coronando ese torneo como DT?
-No, nunca. Sí hablé mucho con los chicos, porque la relación más que de técnico/jugador era de amistad.

-¿En qué andás hoy? ¿Te retiraste?
-No, no me retiré. Estoy esperando a ver si sale alguna oportunidad. Viendo mucho fútbol, a Platense sobre todo. He ido muchas veces a la cancha. Ojalá se termine coronando como merece, por los chicos, por Dani Vega, por el Cabezón Ruiz que es un gran laburador (N. de la R.: Esta nota se realizó sobre el cierre de la edición, cuando se definía el torneo). Nosotros pasamos dos años hermosos en Platense y uno lo lleva en el corazón, porque es un grande y tendría que estar más arriba.

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