Nota publicada en la edición Nº 101 de El Barrio, agosto de 2007.

En pocos días más Villa Pueyrredon pasará a ser un barrio centenario. El 20 de agosto de 1907, fecha algo arbitraria, fue establecido como el día de su fundación y es nuestra intención dedicar en esta columna un homenaje merecido en sus primeros cien años de vida. Si bien la fecha ilustre fue instituida dentro de los inicios formales del barrio, en donde la estación dejó de llamarse Km. 14 para pasar a ser conocida como Villa Pueyrredon, sabemos que los comienzos urbanos del lugar son bastante anteriores. El barrio se encuentra en un sector periférico de la ciudad y en sus orígenes mostraba un aspecto más bien parecido al de un paisaje rural, formado por casas modestas de chapa y madera que en pocos años se fueron transformando en viviendas de material, aunque sin perder nunca la sencillez que caracterizó a este rincón de Buenos Aires.
Su condición de barrio orillero al conurbano bonaerense nunca lo desvinculó del resto de la metrópoli. Incluso la continuidad del damero urbano y la llegada del ferrocarril han ligado y arraigado los lazos con los barrios contiguos, como sucede con Villa Urquiza. La amplitud de sus calles y la baja altura de las construcciones, que aún hoy se pueden apreciar, crean ese clima de armonía y sosiego que muchos otros barrios le envidian. Aunque, como viene ocurriendo en estos postreros años en el resto de Buenos Aires, los nuevos emprendimientos edilicios poco a poco comienzan a alterar la fisonomía del lugar. Esta última frase no es novedosa y es bien sabido que ya ha corrido mucha agua bajo el puente y que todo lo que se diga sobre el tema tiene muchas más vertientes que las que aquí se pudieran volcar. De todas formas, vale recalcar que el barrio no debe perder su identidad. Para ello simplemente será necesario obligar a respetar los códigos que la ciudad tiene y evitar todo tipo de excepciones que afecten al lugar.
Seguramente todos los vecinos desean que el barrio siga creciendo y se modernice con el equilibrio más adecuado, porque si esto no sucede podría desaparecer la esencia barrial y así transformarse en un nuevo Macondo, como el que alguna vez describió García Márquez en su célebre Cien años de soledad. Debemos saber también que en la ciudad de Buenos Aires existe el modelo de barrio profusamente ilustrado en las letras del tango, que es de condición modesta y está cargado de un fuerte tono afectuoso y nostálgico. Esto sucede con Villa Pueyrredon.

Arquitectura sin arquitectos
La arquitectura de Villa Pueyrredon es un reflejo de la mezcla de culturas europeas, principalmente formada por españoles, italianos y polacos, que años después se mezclaron con criollos que llegaron desde distintas provincias del país durante los primeros gobiernos peronistas. Una importante cantidad de viviendas fueron realizadas por constructores y albañiles, incluso en algún momento llevó a inmigrantes a vivir en galpones en forma provisoria debido a la falta de planes de vivienda. Los frentes de las casas se visten en diferentes estilos y en algunas ocasiones se entremezclan en una misma vivienda, donde se fusiona lo nuevo y lo viejo, lo austero y lo inflado, derivando así una misteriosa arquitectura. En cada una de sus cuadras pueden convivir el chalet californiano, la llamada casa cajón, el galpón de chapa, la vivienda moderna, el taller y la fábrica, toda una diversidad de funciones, estilos y formas que hacen de Villa Pueyrredon un barrio singular de nuestra ciudad.
Con el paso del tiempo y el incremento de la población se forjaron importantes industrias, como la textil Grafa, demolida en 1994 (hoy reemplazada por un gran galpón que algunos denominan hipermercado y cuya arquitectura se asemeja a la de aquellos “no lugares” que alguna vez intentamos describir).
Otra de las características arquitectónicas para destacar son los conjuntos habitacionales, por ejemplo el Barrio 17 de octubre, construido entre 1949 y 1951 (Constituyentes, Alvarez Prado, Bolivia, Ezeiza y General Paz). Este tipo de construcciones, también conocidas como arquitectura de monoblocks, fue privativo de los diferentes gobiernos peronistas. Aledaños al 17 de Octubre también fueron construidos el Barrio Albarellos (1955) y el Barrio Plan Alborada Nº 26 (1974), este último de mayor altura. Una de las curiosidades más singulares que posee Villa Pueyrredon es la pequeña manzana de geometría triangular, que se encuentra rodeada por las calles Helguera, Escobar y Av. del Fomentista. Es el loteo más pequeño trazado en la ciudad, denominado “la manzanita”, y se encuentra ocupado por una sola vivienda.
Para terminar, y en reconocimiento al valor que tiene Villa Pueyrredon para la ciudad, a pesar de quedar muchas veces postergado de las decisiones más importantes tomadas por nuestros funcionarios, vale rescatar unas palabras de Alejandro Dolina. El escritor afirma que si alguien quisiera mostrarle a un turista la verdadera Buenos Aires debería obviar dar un paseo por “Caminito” y otros tantos destinos que figuran en folletos de hotel y reemplazarlo por algo más espontáneo o más sincero, como pude ser una visita a la estación Villa Pueyrredon.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2017/08/Albarellos-y-Artigas-1925-150x150.jpg