Durante casi sesenta años, la librería escolar La Dorita supo ser un tradicional comercio de Villa Urquiza. Fue obra de Boris Jungman, inmigrante polaco llegado al país en 1939. La excelencia y dedicación de sus dueños lo convirtieron en un punto de referencia ineludible para el vecino. Cuando Boris se instaló en Argentina inauguró la primera librería La Dorita en Bartolomé Mitre y Junín. Era 1949. Paralelamente, empezó a buscar otro local que también pudiera ser utilizado como vivienda. Ese lugar resultó ser una tintorería que estaba por cerrar, en pleno corazón de Villa Urquiza: Roosevelt y Díaz Colodrero. Así, en 1953, abrió La Dorita urquicense. Durante años el local fue atendido por Dora Komarovski, junto a sus hijas Clara y Frida.

La Dorita despues
A mediados de 2012, la decisión llegó por decantación. “Era un negocio familiar muy querido, pero requería mucho esfuerzo y lamentablemente el libro no es rentable”, nos contó Frida en su momento. Clara, en tanto, agradeció al público, docentes, vecinos y proveedores que los acompañaron durante tanto tiempo: “Es importante cerrar ciclos. Tengo la suerte de tener nietos, Frida va a ser abuela, por eso es tiempo de decir adiós. Es un duelo que hay que hacer, pero con la tranquilidad de que fuimos respetados y queridos en el barrio”. Tras permanecer varios meses cerrado, a la espera de nuevos inquilinos, actualmente el local funciona como verdulería.

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