El 25 de marzo celebró un siglo de vida la vecina de Villa Urquiza Yolanda Lucarelli. Hija menor de una familia numerosa formada por inmigrantes italianos, en esta entrevista nos cuenta sus memorias y detalles de su adolescencia, juventud, adultez y vejez transcurridas en el barrio. El festejo por su centenario se llevó a cabo en el departamento donde vive, cercano a la esquina de Andonaegui y Olazábal.

Por Santiago Arguto
sarguto@periodicoelbarrio.com.ar

El 25 de marzo de 1916 nacía Yolanda Bianca Lucarelli, la hija menor de una familia numerosa formada por inmigrantes italianos que, como tantos otros provenientes de ese país, se instalaron en la Argentina a principios del siglo XX. Su nacimiento fue en la Maternidad Sardá, de Parque Patricios, pero su infancia transcurrió en Villa Crespo. “Iba con una de mis hermanas al colegio, que quedaba en Serrano y Loyola. Para llegar teníamos que cruzar el arroyo Maldonado, que en aquellos tiempos todavía no estaba entubado”, recuerda Yolanda.
Yolanda es la más chica de una familia formada por siete hermanos, tres varones y cuatro mujeres. “Éramos humildes pero muy decentes y queridos por todos los vecinos. Mis padres (Miguel y Ángela) eran trabajadores, inmigrantes italianos. Mi papá había venido de Bari con dos de sus hermanos. Cuando llegó ya había tenido a uno de mis hermanos con mi mamá y ella estaba embarazada de otro de ellos. Papá se vino solo a la Argentina y le prometió que la iría a buscar más adelante. Así fue: un año más adelante estaban instalados en el país junto a dos de mis hermanos. En esos tiempos había unos cuantos vivos que hacían ese tipo de promesas y no volvían más”, cuenta Yolanda.
Después de algunos años viviendo en Villa Crespo, la familia Lucarelli se instaló definitivamente en Villa Urquiza, cuando Yolanda estaba cerca de empezar su adolescencia. “Mi niñez fue muy linda, aunque eran tiempos difíciles y no tuve demasiados regalos. La adolescencia ya la pasé en el barrio. Era una zona casi de campo cuando nos instalamos. La avenida Congreso era muy bonita, yo vivía a una cuadra de Congreso y Triunvirato. Había muchos inquilinatos en la zona; nosotros teníamos una casa muy sencilla pero era nuestra”.
Cuenta Yolanda que tenía muchos amigos e iban al Urquiza Social Club, a los cines, al salón italiano Dopo Lavoro, al Teatro 25 de Mayo y a la Cervecería Alemana que estaba frente a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen. “En Villa Urquiza pasé por los colegios Conservación de la Fe y Coronel Olavarría. Pude terminar sexto grado y, si bien nunca repetí, no era muy afecta al estudio. Pero tuve una hermana que se recibió de maestra”, recuerda.
La vecina centenaria comenta que en su juventud tuvo un novio al que quiso mucho, pero con el que finalmente no se casó. No tuvo hijos, pero sigue conserva una familia de fierro rodeada de sobrinos y sus descendientes, muchos de los cuales viven en el barrio y la visitan frecuentemente. “Fui la última de mi familia y seré la última en irme. Viví muy feliz, pero ahora veo muchas cosas que no quisiera ver. No es fácil llegar a los cien años”, reflexiona con cierta tristeza.

La vida a los cien
Hoy Yolanda pasa sus días con “Olguita”, su cuidadora. Vive en un edificio cercano a la esquina de Andonaegui y Olazábal, que habita hace 45 años. Los días en que Olga no está con ella, María Teresa, una de sus familiares (se define como la “hija de Yolanda del corazón”), es la que se encarga de cuidarla. “Olga es mi brazo derecho: es una señora-señora y con eso he dicho todo. Hace doce años que está conmigo y es como un familiar más, muy buena cocinera y muy buena persona”, cuenta Yolanda.
Actualmente la entrevistada aún camina, aunque con algo de ayuda, y sale muy poco a la calle: años atrás solía hacerlo más frecuentemente. “Hoy en día es todo más complicado. Extraño la comunicación que antes había entre vecinos. En el barrio había casas bajas y pasaban el lechero, el panadero, el verdulero, el pollero… Hoy todo eso no existe más. Entre que tengo algo de miedo de salir y que está haciendo mucho frío, actualmente casi no salgo”, comenta. Dice también que en estos días la vista ya no le responde mucho y por eso se le complica para tejer, actividad de la que disfruta. Yolanda también es aficionada a la música: le gustan el tango y los ritmos italianos. Es fanática de Edmundo Rivero y Carlo Butti y a veces se le anima a algunas canciones en el idioma de sus ancestros.
A Yolanda también le gusta la cocina, escucha radio, ve televisión y siempre está muy actualizada. Disfruta también de tomar el té con Olga, María Teresa o algún otro familiar y siempre está bien predispuesta para recibir visitas. Le gusta comprar ropa en “Las Tres Hermanas”, la tienda de la Av. Triunvirato, y calzado en Olguimar. El festejo de sus cien años fue en el departamento donde vive y estuvo presente toda su familia: sobrinos, sobri-nietos y algunos primos.
Más que un cumpleaños, fue un hecho histórico para Villa Urquiza.

Comentarios

Comentarios

http://periodicoelbarrio.com.ar/wp-content/uploads/2016/06/yolanda-1-150x150.jpg