112 años de Villa Urquiza

En una acto que se llevó a cabo el 1 de octubre en la Plaza Echeverría, vecinos y funcionarios homenajearon al barrio.

(Edición del Mes: 11 Año: 1999 )

En una acto que se llevó a cabo el 1 de octubre en la Plaza Echeverría, vecinos y funcionarios homenajearon al barrio.

112 años de Villa Urquiza

LA FIESTA DE TODOS

En una acto que se llevó a cabo el 1 de octubre en la Plaza Echeverría, vecinos y funcionarios homenajearon al barrio. Hubo palabras emotivas, recuerdos y augurios de buenos tiempos para todos. Participaron las escuelas dependientes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y como nota de color se escuchó a la Fanfarria Alto Perú.

Por Daniel Artola

“En una oportunidad un amigo me invitó a La Siberia y yo pensé que tenía que comprarme dos sobretodos”, dijo el vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Enrique Olivera. Luego aclaró que no se trataba de un lugar remoto de Europa Oriental sino de la zona comprendida por las calles Crisólogo Larralde, Naón, Tronador, San Francisco de Asís, La Pampa y Av. De los Constituyentes, que desconocía. Esta fue la anécdota que el funcionario eligió para contarles a los vecinos de Villa Urquiza reunidos en la plaza Esteban Echeverría con el propósito de festejar los 112 años de la fundación del barrio. En efecto, el viernes 1 de octubre, un día antes de la fecha oficial, se llevó a cabo un acto conmemorativo con la presencia de dirigentes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, representantes de entidades intermedias y alumnos de los colegios primarios de los distritos correspondientes al lugar.

A pesar del cielo nublado y el viento, no faltó calidez y buen ánimo en la gente para enfrentar las inclemencias del tiempo. El mismísimo Olivera tuvo que soportar una tos repentina que apareció en medio de su discurso. A pesar de la molestia, con buen humor salió del paso y concluyó su mensaje. Destacó el espíritu familiar que se mantiene en Villa Urquiza y el trato cordial entre vecinos que notó en su paseo por La Siberia autóctona. También habló en nombre del Jefe de Gobierno, Fernando De la Rúa, quien hizo llegar un deseo de felicidad para todo el barrio en su día. La ceremonia principal estuvo acompañada por la Fanfarria Alto Perú, que fue aplaudida calurosamente por los concurrentes. En otro tramo de los discursos habló el señor Luis Nahin, presidente de la Comisión Permanente de Homenaje a Villa Urquiza, quien recordó la fiesta del centenario de la creación del barrio.

Un mensaje a los más chicos

No faltó el entusiasmo del padre Boris Turel, de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen, que invitó a todos los vecinos a recibir el 2000 unidos en la fe y la esperanza, aunque se lamentó por la situación de crisis que atraviesa la sociedad. “El país esta enfermo”, dijo. A la hora de los agradecimientos, Ricardo Bértola, director General del Centro de Gestión y Participación Nº 12, entidad organizadora de la fiesta, agradeció a todas las personas y partidos políticos que más allá de las diferencias colaboran en favor de la comunidad. Bértola les habló principalmente a los chicos, para que guarden por siempre su amor por Villa Urquiza. “Muchos de ustedes se mudarán de barrio, otros se irán al interior del país o quizás al extranjero, pero nunca se olviden del lugar de origen. Por eso, cada 2 de octubre levanten la copa y brinden por su barrio”, pidió el director del CGP Nº 12. El historiador Luis Alposta fue el encargado de hacer una reseña de los pioneros que se radicaron en esta parte de la ciudad, convencido de que valorar el pasado es dignificar el presente y consolidar el futuro.

Tras la primera parte del acto, los alumnos del Instituto Tomás Devoto interpretaron canciones populares. El cierre estuvo a cargo del locutor Miguel Labruna, de brillante actuación, quien leyó unas palabras en homenaje a Villa Urquiza y presentó los fuegos artificiales que rompieron con su brillo la monotonía gris del cielo. El BARRIO charló con Norberto La Porta, secretario de Medio Ambiente y Desarrollo Vecinal, quien estuvo en la celebración. “Esto es una fiesta donde se congregaron todos los sectores sociales de Urquiza -dijo-. Aquí se ve el espíritu de la gente, que se conoce de generación en generación”. La Porta destacó la pujanza que se observa en la zona. “Villa Urquiza tiene industria, comercios, emprendimientos individuales y partes residenciales que son hermosas”, detalló el ex concejal. Agregó que la fuerza de Urquiza hizo crecer a otros sitios vecinos, como Coghlan y Parque Chas.

La voz de los vecinos

En tanto, unas vecinas se acercaron al cronista para hablar desde su propia historia. “Yo andaba en bicicleta por La Siberia hace sesenta años y me decían que me vaya a lavar los platos”, recuerda Elsa. Para Marta, que hace once años vive en Urquiza, no existe nada mejor que salir a mirar vidrieras por la avenida Triunvirato. Aprovechó la presencia del periodista para pedir a todo el mundo que cuide la Plaza Echeverría. “Ahora está muy bien arreglada, pero después vienen con los perros o a jugar a la pelota y estropean todo”. Otro de los vecinos que asistieron al acto fue Carlos Ingrasia, locutor Nacional y director de FM Urquiza. “Viendo a estos chicos que vienen empujando uno se da cuenta de la importancia de mantener las tradiciones como ésta, de querer al barrio”, expresó emocionado.

El acto finalizó entre bombas de estruendo, aplausos y abrazos, pero la fiesta de vivir en Villa Urquiza continúa todos los días.

EL HOMENAJE DE SUS VECINOS ILUSTRES

Numerosas son las personalidades que residieron en el barrio y le rindieron su cálido tributo. Veamos: Celedonio Esteban Flores vivió en La Siberia, donde escribió “La Mariposa” y “96”, tango dedicado al tranvía que pasaba por el barrio. El cantor Jorge Casal le dedicó otro que decía así: “Quedará en el pecho de aquel árbol de Burela y Pirán mi corazón… lleno de recuerdos, tradiciones y de olvidos”. La poetisa Norah Lange lo recuerda en sus versos en Calle de los días y las noches. Norah Borges, hermana de Jorge Luis Borges, vivía en Pampa y Tronador y era visitada frecuentemente por su hermano. Borges evoca sus calles en Fervor de Buenos Aires. Vivió también en la zona el Dr. Ricardo Molinari, llamado el poeta. Otro personaje fue el autor del tango “Carne de Cabaret”, el pianista y director Pacífico Lambertucci.

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