A 40 años del debut de The Police en Argentina, con un show en Villa Ortúzar

Fue el viernes 12 de diciembre de 1980 en la disco “New York City”, de Álvarez Thomas 1391. Con 16 años, Pablo López Coda estuvo allí, fotografió a la banda británica y protagonizó una increíble historia.

  • 156
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 

Menos de un millar de personas, la mayoría indiferentes, fue testigo hace 40 años del debut en Argentina de una banda británica que empezaba a sonar en todo el mundo: The Police. Sucedió el viernes 12 de diciembre de 1980 a las 21 en New York City, la disco de Alvarez Thomas 1391.

El estreno oficial del boliche de Villa Ortúzar, en rigor inaugurado una semana atrás con un desfile de modelos, coincidió con la visita al país del power trío formado en 1977 e integrado por Gordon Sumner (Sting, voz y bajo, 29 años), Andy Summers (guitarra, 37) y Stewart Copeland (batería, 28). Ese día hubo entre 500 y 800 personas, la mayoría de ellos invitados VIP que no conocían al grupo.

La visita de The Police a la Argentina se produjo en el marco del world tour de Zenyattà Mondatta, tercer álbum de estudio de la banda. Los ingleses se alojaron en el Hotel Sheraton. “Es la primera vez que un grupo importante viene a la Argentina en su momento de apogeo”, afirmó Andy Summers a los medios y no estaba exagerando. Eran horas conmocionadas por el asesinato de John Lennon en Nueva York. Pocas horas antes, en la escena local, Almendra presentaba su tercer y último disco, El valle interior, en Obras. En ese contexto mediáticamente agitado, The Police se aprestaba para debutar en un barrio periférico de la Ciudad de Buenos Aires.

Con una inversión de apenas 10.000 dólares, el desembarco de The Police a Buenos Aires fue una de las primeras grandes apuestas internacionales de Daniel Grinbank, un joven productor de rock, asociado a Ricardo Fabre, dueño de New York City, y Dardo Ferrari, posteriormente fundador de la productora de videos AVH.

El cronograma original establecía que el sábado 13 de diciembre la banda tocaría en el Estadio Obras Sanitarias, la noche siguiente harían una presentación en la disco New York City (finalmente el show se adelantó al viernes 12) y el lunes 15 de diciembre un tercer recital en el Teatro Radio City de Mar del Plata. Se trataba de “un show absolutamente inédito para la época, que por esos tiempos sólo sabía de visitas como Carlos Santana (en el viejo Gasómetro, 1972) y B. B. King (en el Luna Park, 1978)”, contextualiza una nota del sitio Cíclope Cultura.

Folleto que anticipaba la actuación en vivo de The Police en New York City, el domingo 14. Finalmente el show se concretó el viernes 12.

Hay versiones contradictorias sobre el desarrollo del show. Una nota de Gloria Guerrero para la revista Hurra señala que duró una hora y cuarto y que cantaron Roxanne. Otras voces hablan de un show caótico y breve, debido a la hostilidad de parte del público. En YouTube hay una grabación pirata del recital de New York City, de poco más de 13 minutos, con un set list de sólo cuatro temas: DeatwishFall outMan in a suitcase y Bring on the night. ¿Es la totalidad del concierto o apenas un fragmento? Nadie logra responderlo con claridad.

Indiferencia ¿y cubitos de hielo?
¿Qué pasó aquella noche en Villa Ortúzar? Según quién relate los hechos, la crónica difiere. “Al concierto apenas asisten ochocientas personas. Muy pocos se enteran o muy pocos, por entonces, conocen a The Police (…) Miles de personas afirman haber visto a los ingleses esa noche en la City, pero el lugar inmenso parece vacío (…) La gente los escucha distraída, sin prestar demasiada atención. Algunos los silban y sólo un pequeño grupo de fans, no más de cincuenta, los sigue con devoción. Pero la indiferencia es tan pesada que la banda se retira del escenario montado antes de lo previsto y con evidente malhumor”, relata Cristina Civale en Las mil y una noches, libro editado por Marea en 2011.

“Éramos cincuenta los que estábamos pegados a la banda. Los demás no querían saber nada, les tiraban con cosas, chiflaban; ‘poné música, poné música’, gritaban… Ahora deben contar que estuvieron ahí, cuando en realidad estaban tirándoles hielo. Los músicos se fueron de golpe, no terminaron el show. Pararon de una, se miraron entre ellos y se fueron a la mierda. Tocaron muy poco’”, afirma Carlos Pires, relacionista público del boliche, en la misma publicación.

“Hubo 800 personas esa noche. Es verdad que parte de la gente no conocía a The Police porque habían ido a la inauguración de la discoteca, pero no le tiraron con hielo ni pidieron que pongan música. Es más, había un par de fans delante del escenario”, desmiente Grinbank, consultado por este medio, a la vez que dice no recordar mayores detalles del show. El productor cuenta que contratar a The Police le resultó rentable “porque el cachet era bajo”. Anteriormente había traído a varias figuras del jazz rock, como Weather ReportJohn McLaughlinStanley Clarke y Larry Coryell.

“Nadie había escuchado una banda así, especialmente por la batería. No se podía entender ese sonido”, dice Pablo López Coda sobre la experiencia de ver tocar en vivo a Stewart Copeland.

El fan Nº 1
En los comentarios del video de YouTube, subido a la plataforma en 2013, una entrada de Pablo López Coda aporta nuevas pistas: “Estuve ahí. En la primera fila sacando fotos. Fui el fan Nº 1 en ese momento. Tengo los discos firmados y fui protagonista del suceso de las patadas de Andy Summers cuando nos sacaron de Obras a Ana Lisa (novia de Gamexane), que era otra fan, y a mí. Hay fotos de revistas donde todo eso se ve y tengo fotos inéditas de este show. Esos temas los transmitió en directo ATC, despues lo repitieron una vez y luego lo borraron, estaba grabado en casetes BETA. Una noche increible, fue la inauguración del boliche”.

Cuarenta años después, López Coda ofrece valiosos detalles. De profesión arquitecto, trabaja como investigador de planta en la Dirección General de Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. “Acababa de terminar cuarto año y yo era fanático de la banda -cuenta-. Los discos no se conseguían acá, pero la gente del palo del rock sabía que lideraba los charts europeos. La mayoría de los que fueron a New York City fue invitada personalmente a la inauguración del boliche y no conocía a The Police. Nosotros los llamábamos caretas. En 1978 yo era fanático de Queen, a partir del disco Jazz. Mi viejo era marino mercante de ELMA y a principios de 1980 me trajo de Londres Reggatta de blanc, segundo álbum de The Police, que nadie lo tenía, y me voló la cabeza”.

Cuando hacia noviembre se enteró de que venían al país, López Coda experimentó el sueño del pibe de 16 años que era por entonces. Apenas salieron a la venta las entradas se fue a la calle Paraguay, donde estaba la central de Obras Sanitarias, y encontró una cola que daba vuelta la manzana, aunque se sorprendió de que era gente grande. “Le pregunté a alguien si la fila era para The Police. ‘No, es para el regreso de Alfredo Zitarrosa‘, me respondió. Yo en ese momento no sabía quién era Zitarrosa, pero pensé que debía ser muy groso. Cosas del destino, veinte años después canté el repertorio de Zitarrosa en San Telmo”, recuerda.

Los miembros de The Police le autografiaron a López Coda el póster de la revista Hit Parader. Sting firmó por el camello.

No había nadie comprando tickets para The Police, por lo que López Coda consiguió fila 1 al medio. Cuando supo que la banda estaba en Argentina, puso los discos en el bolso y se fue al Sheraton. Preguntó en el lobby por ellos y le confirmaron que estaban alojados. “No era común que vinieran bandas de rock, fue la primera. Eran tres y no los conocía nadie. Me senté en un sillón, vi pasar a un tipo con una guitarra y me di cuenta que era inglés. Le pregunté si era la guitarra de Andy Summers. ‘Sí’, me respondió. ‘Uh, soy fanático, ¿no me dejás verla? Un segundo nada más’, le insistí. El tipo, que iba a subir a la habitación, abrió el estuche y me dejó verla. Al rato bajó Andy Summers, le caí simpático y me firmó los discos. Luego cayó Stewart Copeland y también me firmó”.

A sus 16 años, López Coda no puede creerlo: Stewart Copeland le acaba de firmar el disco Zenyattà Mondatta.

López Coda fue corriendo a un teléfono público, llamó a su amigo Sergio Chuchu Fasanelli, “el Gordo” (que con los años se convirtió en un famosísimo productor discográfico que grabó a la Bersuit y a Los Auténticos Decadentes), y le dijo que viniera rápido al hotel. Cuando al rato apareció Sting se sumó Gustavo Cerati al grupo, incluso aparece de perfil en una fotografía que sacó Pablo. Finalmente, Chuchu Fasanelli y Stewart Copeland posaron en el Sheraton con un ejemplar de la revista Hit Parader, que todos los miembros de la banda firmaron. “Había una nota sobre la actuación en Egipto, la escala anterior a Buenos Aires. Copeland me pidió permiso y, después de firmar, se colgó un rato leyendo la nota para ver qué decían los yanquis de su gira”, cuenta López Coda.

La cara de Sergio Chuchu Fasanelli, amigo de López Coda, expresa su incredulidad por la experiencia.

“El mejor recital de mi vida”
Pero volvamos ahora a New York City. Para López Coda, Villa Ortúzar era un barrio desconocido. Fue con Fasanelli, quien se ocupó de la logística. “Llegamos al boliche, pagué las dos entradas y en la puerta al Gordo no le dejaron entrar, lo discriminaron -cuenta-. Tengo la imagen de él como si estuviera en un barco que se aleja, es al día de hoy que me lo reprocha con humor. Ingresé con la cámara acovachada, no se dieron cuenta, y me ubiqué al borde del escenario. Nadie estaba pendiente de la banda. Cuando terminó el show quise hablar con el disc-jockey, suponiendo que lo había grabado, pero no pude. Durante varios meses publiqué en la revista Segundamano un aviso donde explicaba que buscaba la grabación de ese recital y pagaba por ella. Recién hace siete años pude escuchar esas cuatro canciones en YouTube”.

-¿Te dabas cuenta de que habías sido testigo de un hecho histórico?
-Nadie había escuchado una banda así, especialmente por la batería. No se podía entender ese sonido, era único. Inexplicable que alguien pudiera tocar esa gama de ritmos y con esa potencia, parecía que iba a romper el parche. Éramos pocos quienes disfrutábamos el show, el resto bailaba indiferente. Andy Summers me reconoció, porque le hice un gesto en un momento con la cámara apuntándolo y de onda se quedó un instante quieto para que pudiera sacarle la foto. Fue el mejor recital de mi vida.

En medio del show en Villa Ortúzar, Andy Summers se quedó un instante quieto para que López Coda pudiera sacarle la foto.

-¿Te recordarían los Police 40 años después, si te reencontraras con ellos?
-Absolutamente. Porque después de New York City volvimos al Sheraton con mi novia de aquel entonces y un grupo de amigos adolescentes. Apareció Sting, nos sacamos fotos, los felicité por el show e incluso estuve con su hijo, que tendría cuatro o cinco años (N. de la R.Joseph Summers, hoy cantante y emprendedor, tenía 4 años por entonces). Le dije “hello little Sting” y lo levanté a upa mientras hablaba con el padre.

El secreto de la foto
Casi no existen fotos de esa noche, pero de tanto buscar aparece en el archivo de Getty Images una de Sting, lograda desde el ángulo izquierdo del escenario. La descripción dice que es “en una ciudad desconocida de América del Sur, mientras la banda estaba de gira en 1980”, tomada alrededor del 18 de diciembre de 1980 por Allan OlCharlie Ley.

López Coda vivió el show pegado el escenario, lugar desde el que obtuvo primeros planos inéditos de la banda.

En la imagen aparece un joven de nariz aguileña con una cámara de fotos, que mira extasiado hacia el escenario. Si lo envejecemos 40 años, se asemeja a la foto que el entrevistado tiene de perfil en su canal de YouTube. Toda la charla, de pronto, se condensa en un instante congelado en el tiempo. Tras verla, López Coda confirma, entre sorprendido y emocionado, que es él. Y que, en efecto, corresponde al show de New York City.

Sting fue retratado por López Coda desde la posición en que él mismo aparece retratado en la imagen de Getty.

“La foto fue tomada por un miembro del staff de la banda, recuerdo el momento. Yo aparezco con una cámara réflex automática Canon AV1 con un lente de 125 mm. Estar en una foto de la Getty Foundation es un recuerdo inigualable. Gracias a esa foto soy el único argentino que puede probar haber estado en New York City aquella noche. ¿Sabías que hay un mito en el ambiente del rock? Si todos los que dicen que estuvieron esa noche en New York City hubieran estado realmente, The Police llenaba River”, bromea López Coda.

El arquitecto no pierde la esperanza de que, si la banda vuelve a reunirse algún día, en una próxima visita a la Argentina Sting, Andy y Stewart lo inviten a cenar. Sería la oportunidad para intercambiar con ellos sus recuerdos adolescentes de aquellas noches inolvidables y completar así el círculo de esta increíble historia.

 

Comentarios Facebook
  • 156
  •  
  •  
  •  
  •  
  •