A 45 años de la Masacre de San Patricio, la comunidad palotina apunta a la ESMA

El asesinato de cinco religiosos de la parroquia de Villa Urquiza, ocurrido el 4 de julio de 1976, es investigado por el juez Sebastián Casanello. La pista que involucra a un civil entrevistado por El Barrio.

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Según publicó el colega Leonardo Castillo en Télam, la comunidad palotina de la Parroquia de San Patricio, ubicada en Estomba y Echeverría, impulsa acciones como querellante en la investigación de la masacre ocurrida el 4 de julio de 1976. El objetivo es que la causa de lesa humanidad que se tramita por el asesinato de los cinco religiosos de esa orden católica, ocurrido hace 45 años, se reactive con la investigación de las hipótesis que sindican a efectivos de la Armada como autores de esa masacre.

En ese crimen, el más grave cometido contra integrantes de la Iglesia Católica en la Argentina, fueron acribillados a tiros en la casa parroquial de Villa Urquiza los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.

“La semana pasada trascendió que Ramiro Varela, integrante de la comunidad y fundador del colectivo Palotinos, por la Memoria, la Verdad y la Justicia se incorporó como ‘amigo del tribunal’ por resolución del magistrado Sebastián Casanello, titular del Juzgado Federal 12, que instruye el expediente por la denominada Masacre de San Patricio”, afirma la crónica de Télam.

Varela y los integrantes del colectivo “Palotinos, Memoria, Verdad y Justicia” creen que en la Justicia debería seguir la pista sobre la participación que pudo tener en el hecho Gonzalo Torres de Tolosa, ex secretario del Juzgado de Menores N° 9 durante la última dictadura. Bajo el alias de “teniente Vaca”, este letrado era un civil que integraba el grupo de tareas 3.3.2 que operaba desde la ESMA y que comandaba el genocida Jorge “El Tigre” Acosta.

Tolosa tenía una relación familiar con Acosta, y el ex capitán de corbeta Adolfo Scilingo lo señaló ante la Justicia española como participante de los llamados “Vuelos de la Muerte”. También relacionó al funcionario judicial con “La Masacre de San Patricio”. En la ESMA, Scilingo estaba encargado de los autos que usaban los represores en los operativos y, en función de las estructuras inorgánicas del terrorismo de Estado, tenía como superior a Tolosa.

Al ser consultado sobre si había participado en la Masacre de San Patricio, Gonzalo Torres de Tolosa dijo desconocer de qué se trataba el hecho.

La entrevista con El Barrio
“Vi notas periodísticas sobre este tema y pensé que San Patricio quedaba en un lugar, pero después estaba en otro… Yo lo he dicho en la indagatoria y en todas partes: era Secretario de Instrucción y profesor en dos cátedras de derecho penal, es todo un invento de Scilingo. He estado privado ilegítimamente de mi libertad por el pelotudo de Scilingo y por mis abogados defensores oficiales”, dijo Torres de Tolosa en julio de 2016, durante una entrevista telefónica con El Barrio, desde su hogar en Belgrano, ubicado a unas 25 cuadras de la Parroquia de San Patricio.

La conversación fue confusa, con declaraciones reiterativas que no respondían a las preguntas realizadas. Al ser consultado sobre si había participado en la Masacre de San Patricio dijo desconocer de qué se trataba el hecho, aunque luego indicó que “existió” pero no sabe qué fue lo que ocurrió. Repitió en varias oportunidades que tiene 608 causas en su contra, pero que “se está cayendo el relato de todo”.

Este periódico le recordó brevemente de qué se trató la masacre y dijo que empezó a ir a la ESMA en octubre de 1976, por lo que sería imposible vincularlo con este hecho, ocurrido en julio. Precisó que sólo era “un empleado” y que iba “de visita” al centro clandestino de detención. Según su testimonio, logró probar que las acusaciones que recaen sobre él y las declaraciones en el libro El vuelo “son falsas”. Y agregó: “Hay un periodista, Gabriel Levinas, que lo trata a Verbitsky de doble agente porque es un mentiroso. Ese asunto de los palotinos existió pero no sé qué pasó. En esa fecha no tenía ningún contacto con la escuela, así que no sé”.

Según su relato, goza de la prisión domiciliaria por sus problemas motrices y aseguró con orgullo pertenecer al Partido Demócrata. “Cuando amplié la indagatoria los jueces dijeron ‘acá no hay ningún delito’, pero por esas cuestiones procesales sigo acá todavía. He presentado un escrito y vamos a ver qué pasa, nunca debí haber estado preso”, precisó Torres de Tolosa, quien en 2003 negó ante la Justicia que la ESMA haya sido un centro clandestino de detención. “Era una unidad de combate”, fue su descripción.

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