Arquitectura moderna en Parque Chas

Algunas casas del barrio exhiben la blancura de sus frentes, sello distintivo de esta corriente estilística. Son una parte más de un vecindario muy particular, donde reinan el equilibrio edilicio.

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Algunas casas del barrio exhiben la blancura de sus frentes, sello distintivo de esta corriente estilística. Libres de ornamentos y con paredes lisas, estas construcciones no se destacan sobre las demás sino que se integran al entorno. Son una parte más de un vecindario muy particular, donde reinan la armonía y el equilibrio edilicio.

Por Jorge Luchetti
arquitectura@periodicoelbarrio.com.ar

En esa famosa tela de araña urbana que conocemos como Parque Chas, donde algunos juegan a perderse entre sus concéntricas calles, se genera uno de los barrios más singulares que tiene la Ciudad de Buenos Aires. Abunda en el lugar todo tipo de arquitectura, aunque principalmente su carácter residencial les ha dado prioridad a las construcciones de tipo doméstico, con las típicas casas bajas que por lo general no superan más de dos niveles. Aquí predominan los PH, alguna vieja casa cajón y otras viviendas transformadas en lofts.
Este intrincado nudo urbano tiene conformadas sus fronteras por la calle La Pampa y las avenidas Triunvirato, Combatientes de Malvinas y de los Constituyentes. Dentro de sus límites sobran las formas circulares de sus calles, donde la luz entra por distintos ángulos y baña los frentes de las casas. Esto se aprecia como una novedad dentro de un trazado urbano tan monótono como el de Buenos Aires.
El esquema circular del barrio, conformado por calles angostas y pequeñas veredas arboladas, hacen de este rincón porteño un lugar muy particular en el que reina el sosiego y aún se mantiene la vida barrial. Podríamos decir que junto con el Barrio Cornelio Saavedra (antiguamente llamado Juan Perón), de calles sinuosas, y el Barrio Parque, en Palermo, son unos de los pocos trazados urbanos que hacen realmente diferente a nuestra urbe.
Esta idea de barrio concéntrico que presenta Parque Chas, basada en planteos urbanísticos ingleses, estuvo en manos de los ingenieros Frehner y Guerrico. Los proyectistas debieron afrontar innumerables críticas a esta propuesta innovadora por parte de algunos funcionarios públicos, que tenían en sus manos su aprobación u oposición. Después de varias idas y vueltas, el 29 de septiembre de 1925 -hoy día emblemático para el barrio- el proyecto finalmente fue aprobado y así nació el gran laberinto de Buenos Aires.
Parque Chas se compone de 120 pequeñas manzanas y está parcelado de forma que hace mucho más fructífero el uso del suelo. Pese a sus acotadas dimensiones, cuenta con las plazas Capitán Domingo Fidel Sarmiento, Dr. Alfredo Nobel, Jamaica y Éxodo Jujeño, además de la plazoleta Andrés Chazarreta.
Hay vecinos que aseguran que es muy fácil entrar al barrio: la cuestión es encontrar la salida. Sus calles circulares desorientan al mejor explorador, corriendo el riesgo de llegar al mismo punto del que se partió sin poder darse cuenta. La sucesión de fachadas también sigue al compás la curva de la calle y aparece como un telón giratorio que corta de lleno la perspectiva, algo que tampoco es muy usual en el trazado porteño. La belleza está en el conjunto, en la calle y en la sumatoria de las distintas fachadas, donde ninguna hace algún tipo de alarde arquitectónico de pomposidad sobre la otra. Esto es lo que provoca el predominio de la armonía y el equilibrio urbano en este rincón de la Ciudad.

Parque Chas presenta una fisonomía circular conformada por calles angostas y pequeñas veredas arboladas.

“Arquitectura de las cajas blancas”
Le Corbusier, padre del movimiento moderno, como así también otros arquitectos europeos de esa corriente, plantearon una arquitectura denominada “de las cajas blancas”, por su volumetría y su blancura, que rápidamente se extendió a lo largo del mundo y fue muy influyente en los jóvenes profesionales de la Argentina. Así lo podemos ver a principios de los años 30, donde apareció un grupo de arquitectos con ideas nuevas para cambiar a la escenografía académica francesa, que por entonces reinaba en Buenos Aires, por los flamantes lineamientos modernos.
Alejo Martínez (h), Antonio y Carlos Vilar, Alberto Prebisch, Antonio Bonet y W. Acosta fueron algunos de los que dejaron su impronta en la ciudad. También estaban aquellos que habían abandonado las líneas académicas para transformar su arquitectura en una nueva moda, como por ejemplo Alejandro Bustillo, quien después de una larga trayectoria académica (Hotel Provincial de Buenos Aires, rambla de Mar del Plata, el Banco de la Nación Argentina frente a la Plaza de Mayo y un centenar de obras más, donde ha incursionado en varios estilos) plasmó su sello moderno con la vivienda de Victoria Ocampo en el Barrio Parque de Palermo.
También está la paradójica historia de Paul Pater, quien después de haber construido el Palacio Ortiz Basualdo (hoy Embajada de Francia, de estilo neo borbónico) levantó un edificio de departamentos frente a esa construcción con una arquitectura totalmente racionalista.  Con el paso de los años, la mayoría de los arquitectos de formación académica terminaron diseñando obras de carácter moderno y algunos pasaron por varios estilos, tomando a esta corriente como una moda más. Esto sucedió, por ejemplo, con el estudio de los arquitectos Sánchez, Lagos y de la Torre, quienes tienen una versión académica bien marcada en su edificio de la calle Posadas y Schiaffino, usan el Art déco en la construcción ubicada en la esquina de Córdoba y Libertad y entremezclan la racionalidad arquitectónica con la verticalidad y el escalonamiento del Art Déco en el famoso Edificio Kavanagh.
En definitiva, la arquitectura moderna fue para algunos un dogma y la intentaron plasmar en cada obra, mientras que otros la tomaron como una moda más, lo que no desmerece los trabajos realizados por ellos, en muchos casos dignos de los mejores ejemplos de racionalismo arquitectónico.

El arquitecto suizo Le Corbusier es considerado el padre del movimiento moderno. Crédito: Nina Leen

Distintos estilos, el estilo
Volviendo a Parque Chas, se caracteriza por no tener un estilo arquitectónico determinado: es más bien una sumatoria de muchos estilos, como también formas y colores, aunque en su mayoría la unidad está dada por una constante en la altura. En unas pocas tipologías, como pueden ser los PH, alguna casa chorizo (no tan común en el barrio), pequeñas viviendas tipo casa cajón y no mucho más, se puede apreciar la influencia europea, que crea una especie de mixtura urbana.
Cada una de estas construcciones no son iguales, sino que se ve en ellas una identidad propia. Así podemos encontrar viviendas con techo de teja, frentes de ladrillo, otros revocados, alguna revestida con símil piedra, pizarra, etcétera. Contrariamente a lo que podría parecer cuando nos referirnos a una mixtura urbana, el barrio mantiene una especie de unidad a pesar de ser casas todas muy distintas. Las hay de estilo italianizante, posmodernas, algunas simulan un Art Déco, otras se asemejan a algún tipo de chalet inglés y también las hay sin ningún lineamiento estilístico, podríamos decir a gusto del consumidor.
Asimismo, vale destacar el colorido que algunas viviendas dan al lugar, unidas a las pequeñas plazas que oxigenan el barrio. También hay varias casas de líneas modernas, que conviven con otros estilos y permiten mostrar la diversidad arquitectónica que presenta Parque Chas.

La fuente de Parque Chas, en la rotonda ubicada en los cruces de Gándara y Benjamín Victorica.

Itinerario
A colación de lo antedicho, podríamos armar un paseo por la modernidad de Parque Chas, empezando por la vivienda de la calle Atenas al 2800. A partir de dividirse por la blancura de la construcción, se destaca su volumetría pura, que se desarrolla en dos plantas y cuya característica principal es la exigua decoración. La edificación se encuentra retirada de su frente, creando de esta forma un espacio interesante que se vincula con el entorno y formando entrantes y salientes en la calle que crean una situación urbana distinta. Siguiendo con el recorrido, en Tréveris 2414 nos encontramos con una vivienda en donde se destaca el bay window del primer piso, que le da cierta riqueza a esta arquitectura de cajas blancas.
Luego, en los límites del barrio, sobre la avenida de los Incas al 5100, podemos ver una típica casa de estilo moderno, desarrollada en dos plantas, con un modelo que se repite a lo largo de la ciudad como una característica de la vivienda porteña (foto de portada). Sobre la misma avenida, más precisamente al 5010, vamos a observar otra vivienda con características similares, construida aproximadamente entre los años 50 y 60, la cual luce en la esquina la típica curva racionalista que se destaca en este tipo de arquitectura. Podemos seguir este listado de modernidad con construcciones como por ejemplo la de la calle Torrent 1471, la de Gándara 2918 y otras tantas más que presentan un estilo muy arraigado en el barrio.

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