Audios entre Grondona y Tinelli avalan las denuncias de “La final bastarda”

Las escuchas datan de 2013 y hacen eje en las designaciones arbitrales para partidos clave. El tema forma parte de un libro publicado el año pasado por Marcelo Benini, director de este medio.

El periodista Jorge Lanata difundió esta mañana, en su programa de Radio Mitre, escuchas telefónicas entre Julio Humberto Grondona y Marcelo Tinelli, presidente de San Lorenzo y de la Liga Profesional de Fútbol. En ellas ambos conversan con naturalidad sobre designaciones de árbitros a pedido, cambios en los horarios de partidos y cheques por materiales para el estadio de San Lorenzo adquiridos en el corralón que el desaparecido presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tenía en Sarandí.

Los diálogos datan de junio de 2013, en el contexto de la definición del torneo que terminó con el descenso de Independiente. En la última fecha, San Lorenzo visitó al equipo de Avellaneda y lo condenó a la B Nacional tras ganarle 1-0 con gol de Ángel Correa. En los audios se hace mención a la preferencia del árbitro Germán Delfino por encima de Silvio Trucco, aunque finalmente fue este último el que impartió justicia en el clásico. También hay frases enigmáticas, que hablan de la devolución de un dinero: “Tratá de devolverme la guita ésa que yo te di cuando gané a… ¿cómo se llama? Cuando ganaste vos ahora de nuevo… Ahora no ganés, ¿sabés?”.

Un libro lo anticipó
En La final bastarda, el libro que escribió y publicó junto a Pedro Fermanelli a mediados del año pasado, Marcelo Benini -fundador y director del periódico El Barrio– investigó durante más de tres años la conexión del referato con la dirigencia de los clubes del fútbol argentino. El libro, que puede adquirirse a tavés de Mercado Libre, es la historia sórdida . En uno de los capítulos, titulado “Razimoff”, el ex árbitro arrepentido Javier Ruiz relata la sinuosa relación de Marcelo Tinelli con los árbitros. Ruiz cuenta que el animador televisivo admiraba a Mauricio Macri por el manejo de los árbitros cuando era presidente de Boca. “Quiero hacer lo que hizo Mauricio. Quiero asalariar a cinco árbitros”, dice Ruiz que le aseguró el conductor televisivo.

El libro que, además de la irregular definición del Clausura 2009, desnudó las prácticas mafiosas de numerosos protagonistas del fútbol argentino.

Las declaraciones de Ruiz llamaron la atención de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados de la Nación. El 31 de mayo de 2011 fue citado a “que exponga y amplíe las graves denuncias de corrupción en el fútbol que hizo públicas a través de los medios de comunicación”. Ante la presidenta Ivana Bianchi y otros diputados, Ruiz reiteró durante una hora sus acusaciones y se autoincriminó, como el arrepentido Mario Pontaquarto lo había hecho diez años atrás para revelar la trama de los sobornos de la Alianza en la sanción de la Reforma Laboral. La versión taquigráfica de esa audiencia es un testimonio revelador sobre el rol que Tinelli ya ocupaba en la escena del fútbol argentino a fines de la década pasada.

Ruiz se calificó como un "corrupto arrepentido" (Foto: DyN).
“Marcelo Tinelli dice no conocerme. Que presente el resumen de cuenta de su teléfono de diciembre del anteaño pasado a ver si el 3547 o el 3546 no aparecen”, advirtió el ex árbitro.

Ruiz responsabilizó al Colegio de Árbitros por su complicidad y pidió a los diputados “respaldo heurístico” para buscar las pruebas necesarias. Dijo que antes de denunciar esperó a cobrar los cinco cheques que le pagó la AFA de su indemnización. Y sostuvo que el principal respaldo para justificar sus dichos era el Excalibur, el sistema informático que entrecruza llamadas telefónicas. “Marcelo Tinelli dice no conocerme. Que presente el resumen de cuenta de su teléfono de diciembre del anteaño pasado a ver si el 3547 o el 3546 no aparecen. Es una persona que no quería quedarse afuera de todo lo que hacían los demás”, fue una de sus acusaciones más fuertes. Sobre el final de la audiencia, dijo que buscaba resarcirse de todo lo malo que pudiera haber hecho.

Los diputados de la Comisión de Deportes se comprometieron a llevar a la Justicia la copia de la versión taquigráfica de la reunión. Sin embargo, a comienzos de 2018 los autores de La final bastarda descubrieron que la denuncia había sido desestimada luego de hablar con Carlos Comi, diputado entre 2009 y 2013 e integrante de aquella Comisión de Deportes que citó a Ruiz. “El fútbol es una corporación y las corporaciones tienden a defenderse a sí mismas. Era la Justicia la que tenía que avanzar. Nosotros hicimos la presentación y a mí nunca me citaron a ratificar o rectificar la declaración en los Tribunales. Yo le creí a Ruiz. Pero al que denuncia ese tipo de situaciones lo hacen quedar como un loco. Me sentí frustrado cuando me fui de la Cámara porque nadie más siguió hablando del tema. Ni siquiera el periodismo”, dijo Comi.

A fines del año pasado, los autores del libro le hicieron llegar un ejemplar al fiscal Ariel Yapur. El propósito fue que sea incorporado como prueba en la causa Nº 36.151/19 que lleva adelante el Juzgado Criminal y Correccional Nº 60, a cargo del Dr. Luis Schelgel, sobre sobornos en el fútbol. Citado a declarar en esa investigación, impulsada por el ex réferi Guillermo Marconi, el 4 de diciembre Marcelo Benini se refirió no sólo de la irregular definición del campeonato de 2009 sino también de la década oscura del arbitraje iniciada en 1998.

Marcelo Tinelli no desmintió las escuchas difundidas en las últimas horas. Desde su cuenta de Twitter expresó que el material “debería haberse destruido” y apeló a que algún fiscal actúe de oficio para descubrir quién fue el responsable de entregarlo a un medio de comunicación.

Sería propicio que el fútbol argentino sea finalmente sometido a una profunda investigación, análoga al Calciópoli italiano de 2006, para que alguna vez cedan los cimientos de una estructura viciada desde hace décadas. El escándalo deportivo de influencia arbitral durante la temporada 2004-2005 culminó, entre otras sanciones, en el descenso de la Juventus a la Serie B con una penalización de 30 puntos y la quita de dos scudettos. El principal condenado fue Luciano Moggi, ex director general de la Vecchia Signora, al que se le impuso una pena de cinco años y cuatro meses por fraude deportivo y asociación para delinquir. También la Federación Italiana le prohibió de por vida ocupar un cargo relacionado con el fútbol.

“Moggi fue reconocido como cabecilla de un entramado que se encargaba de la compra de árbitros. Realizó centenares de llamadas telefónicas para asignar a dedo árbitros afines a la Juventus, para que así el arbitraje favoreciese siempre a su equipo. Además de las llamadas, Moggi premiaba a los colegiados que accedían a su chantaje y castigaba a los que no se mostraban dispuestos a colaborar”, evocó hace algunos años el diario deportivo español Sport. Cualquier parecido con el affaire que involucra a Marcelo Tinelli es pura coincidencia.
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