Autos abandonados: triste paisaje en la vía pública

La presencia de vehículos destruidos, chocados o vandalizados en las calles es un mal endémico que quita lugares para estacionar, genera basura por doquier y afea el entorno.

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La presencia de vehículos destruidos, chocados o vandalizados en las calles es un mal endémico que quita lugares para estacionar, genera basura por doquier y afea el entorno. Esto perjudica especialmente a los vecinos frentistas, que ante la inacción de los inspectores de Tránsito recurren a las redes sociales para hacer sus denuncias. Ejemplos varios en la Comuna 12.

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra
Instagram: fiscaldelascalles

En los meses de verano es cuando se pueden identificar más fácilmente, por lo vacía que está la ciudad, a los vehículos estacionados prolongadamente en la calle que no son cuidados ni atendidos por nadie. Esto ocurre porque sus dueños los abandonaron a la buena de Dios o, como sucede en otros casos, porque fueron sustraídos y dejados por los delincuentes en cualquier lugar. En zonas céntricas y en barrios con estacionamiento medido, concesionados con el sistema de las grúas de acarreo, esta problemática no existe porque los autos son retirados inmediatamente y se les cobra la infracción correspondiente.
En la Comuna 12, sin embargo, esta situación sí se puede ver a diario y genera diversos perjuicios: además de ocupar lugares de estacionamiento, estos vehículos generan suciedad debajo y en los alrededores de ellos. Los roedores viven dentro de los motores, se acumula basura en su interior -dejada por desaprensivos vecinos- y en algunos casos personas en situación de calle los utilizan precariamente para dormir por la noche. Líquidos de freno, aceite, gases, baterías y otros materiales, todos están en contacto con el ambiente y son peligrosos para la salud.

Nahuel Huapí entre Acha y Lugones.

Patrimonios abandonados
Según el Código Civil y Comercial vigente desde el 2015, el patrimonio de una persona humana o jurídica está compuesto por cosas y bienes.Y los vehículos forman parte de ese patrimonio: las cosas muebles son todas las que se pueden mover por medio de una fuerza extraña (en este caso, un motor). Los automotores tienen un valor fungible, es decir que son sustituibles porque equivalen a otros similares de la misma especie y se individualizan entre sí por su valor económico.
Pero cuando esos patrimonios son abandonados por sus propietarios o bien sustraídos en ocasión de robo, siguen teniendo un valor fungible en la ilegalidad, ya que pueden venderse en el mercado informal para ser utilizados como repuestos. Cuando esos bienes no son resguardados ni mantenidos por persona alguna, es justamente el Estado quien tiene que velar por el bien común y ejercer el poder de policía, retirándolos de la vía pública si presentan estacionamiento y estado de abandono prolongados. Luego podrá proceder a su venta y, con el dinero resultante generado por la chatarra o las autopartes, destinarlo a obras varias de bien público. El año pasado, por ejemplo, la Ciudad compactó 2.000 vehículos abandonados y donó 8 millones de pesos a la Fundación del Hospital Garrahan.

Pedro Rivera entre Pacheco y Díaz Colodrero.

Identificando chatarra
Si el vecino inspeccionara a fondo los alrededores de su barrio se dará cuenta de que por lo menos existe un vehículo abandonado en cada cuadra. Si nunca reparó en este detalle, cuando comience con este relevamiento personal seguro se asombrará por los resultados obtenidos. Hay que hacer la salvedad de que existen zonas que siempre presentan vehículos estacionados adrede, sin estar abandonados. Las comisarías, agencias de ventas de autos y talleres mecánicos (especialmente los de chapa y pintura) se adueñan ad hoc del espacio público.
A continuación daremos algunos tips inconfundibles para identificar cuándo un auto está abandonado:

-Vidrios rotos y/o ventanillas bajas.
-Falta de espejos retrovisores, escobillas y/o parabrisas.
-Volantes de publicidad (ya amarillos por efecto del paso del tiempo y las lluvias), hojas, ramas, frutos de árboles y defecaciones de pájaros en el capot.
-Llantas bajas o cubiertas sustraídas.
-Puertas y carrocerías quemadas parcial o totalmente.
-Interiores destrozados, llenos de partes sueltas del vehículo, o con desperdicios varios acumulados.
-Caños de escapes caídos y paragolpes desprendidos.

Álvarez Thomas y Nahuel Huapí.

Si bien los autos abandonados son mayoritariamente medianos, también se pueden ver camiones, camionetas, motos y acoplados. En muchos casos el estado de abandono está a la vista, pero pareciera que hasta que los vecinos no hacen la denuncia o la difunden a través de las redes sociales los inspectores de Tránsito no se percatan de colocar los stickers correspondientes para luego retirarlos en tarea conjunta con la Policía de la Ciudad.
Una vez colocados los calcos (escritos a mano con tinta lavable, que se decolora fácilmente con la primera lluvia, protocolo a revisar), los dueños tienen 15 días para retirar el vehículo en cuestión. Si esto no ocurre, se lo intima formalmente al propietario a través del envío de carta documento o cédula judicial. El destino final de los vehículos, si se desacatan al menos dos intimaciones, es el acarreo y traslado a una playa especial donde se procederá a su posterior compactación. Esta acción la lleva a cabo el Programa de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automotores (PRO.COM).
En otras ocasiones los vehículos yacen depositados en la vía pública durante años porque no tienen dueños ubicables o porque pertenecen a personas fallecidas, cuyos herederos nunca hicieron la sucesión correspondiente del bien. Acumulan así deudas inmemoriales de patentes y de infracciones de tránsito que, sumadas entre sí, superan ampliamente el precio hipotético de venta del auto en cuestión.

A las motos también las abandonan: Olazábal y Álvarez Thomas.

 Nuevo servicio de remoción voluntaria
Hay una normativa vigente en la Ciudad de Buenos Aires que expresa puntualmente que los vehículos que estén en la calle (aunque sea en partes), cuando son hallados en estado de deterioro, inmovilidad o abandono implican un peligro potencial para la salud y la seguridad pública y el medio ambiente, por lo tanto quedan sujetos al procedimiento establecido en la ley N° 342 del año 2000 para su remoción. Es por ello que el Gobierno de la Ciudad debe cumplir obligatoriamente con esta normativa y brindarles a los ciudadanos aunque sea las mínimas condiciones de salubridad para ellos y para el medio ambiente.
Como novedad, a partir de 2018 comenzó a regir una nueva modalidad de servicio de remoción gratuito de automotores, que permite a los vecinos entregar sus vehículos (o los restos de ellos) de manera voluntaria al Gobierno de la Ciudad para su desguace y posterior compactación. Los requisitos son que el vehículo tenga radicación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que esté libre de todo gravamen y que el titular de dominio no tenga inhibiciones para poder disponer de sus bienes. El trámite de entrega voluntaria del vehículo es personal y el propietario debe presentarse con su DNI, el título original de dominio del vehículo y el formulario 04 completo de baja del vehículo ante el Registro Nacional de la Propiedad Automotor (RNPA) en el Programa de Descontaminación, Compactación y Disposición Final de Automotores, ubicado en la Av. Regimiento de Patricios 1142, 5º piso, de lunes a viernes de 10 a 16.
Si bien es un avance positivo, se sabe que los tiempos de ejecución del Estado son prolongados. Mientras tanto, en el medio están los vecinos perjudicados que sufren la falta de lugares para estacionar, la basura acumulada y un paisaje para nada agradable.

Mural del artista Navant, en Goyeneche y Ruíz Huidobro, que refleja la problemática de los autos abandonados.
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